‘Situación de la niñez en Colombia, atroz pero no nueva’

La psiquiatra Isabel Cuadros analiza los recientes crímenes y ofrece algunas recomendaciones.

No fue por azar que Isabel Cuadros Ferré, médica psiquiatra de la Universidad del Valle, recién graduada, en los años 80, decidió que orientaría su carrera a la prevención del maltrato infantil, cuando este era un asunto del que poco se hablaba fuera de las cuatro paredes del hogar.

Lo que determinó su compromiso fue la muerte de Jenny, una niña de dos años, en Cali. Llegó al hospital con 39 fracturas. Una vez diagnosticada, fue devuelta a su casa, porque el médico que la atendió no supo detectar las huellas de la violencia en su cuerpo. Cuando retornó, meses más adelante, nada se pudo hacer para salvarla. Desde entonces no ha habido un solo día en que no se dedique a hacer cuanto esté a su alcance para prevenir o erradicar el maltrato infantil en el país.

Creó hace 25 años la Fundación Afecto, la primera organización no gubernamental en ocuparse del problema. Isabel es dulce, de risa fácil, pero fuerte y corajuda para defender a la infancia de los “lobos” que la asechan y para ayudar a los padres, a la comunidad educativa, a sus colegas y al Estado, a morigerar o acabar con todo aquello que aleje a los niños de la alegría y el bienestar.

¿Cómo califica la situación que está viviendo la niñez en el país?

Atroz, pero no es nueva. Y si las marchas lo hacen sentir mejor a uno, pues que salgamos todos a marchar y en todo el país, pero se necesitan acciones propositivas. Desde la Fundación Afecto estamos proponiendo un cambio en la política pública. Es urgente crear una unidad intersectorial de crímenes contra los niños. El FBI, en Estados Unidos, tiene absolutamente control sobre esta problemática: si un niño no aparece en las primeras 24 horas o aparece muerto, se pone en marcha un operativo para encontrar al menor o detener a los responsables del crimen.Aquí se esperan 72 horas para ver si el niño se perdió jugando. Como es obvio, esta práctica no consulta la realidad: la violencia nos muestra que el niño no se fue a jugar. Las niñas de Suba, que jamás fueron encontradas (una historia de hace 15 años) y algunos otros casos nos indican que la respuesta del Estado tiene que ser más rápida y ser interdisciplinaria. Investigar los crímenes contra los niños es muy distinto que investigar los crímenes contra los adultos.

De manera que las marchas están muy bien y las lágrimas también, pero hay que hacer política pública.

¿Considera que la situación de violencia contra los niños se ha agudizado?

Se han multiplicado casos sobre los que no se tiene explicación. Lo que Jung describía como sincronismos: cosas que pasan al mismo tiempo y nadie sabe por qué.

En la Fundación Afecto, en el Hospital La Misericordia, en el programa que tenemos con Bienestar Familiar lo que vemos con frecuencia son fracturas de cráneo de bebés menores de un año, fracturas en los huesos largos, quemaduras, abuso sexual. En esta época ha habido una racha, y digamos que uno no encontraría una razón científica que la explique. Y aunque tenemos un nivel basal de violencia sobre los niños muy alto, me molestan esos titulares que dicen que el país no quiere a sus niños: el país somos todos, y aquí estamos las ONG, como nosotros, trabajando porque las cosas mejoren y millones de personas buenas que jamás han hecho ni harían un acto de violencia contra un menor. La mayoría de los padres y madres de este país quieren a sus hijos, a sus nietos, a sus sobrinos. Es muy arriesgado que se globalice, desde el punto de vista siquiátrico, y se decida que todo un país es violento. No es cierto. Jamás ha sido cierto. Esos titulares están haciendo mucho daño porque están diciendo a los violentos que todos somos iguales a ellos.

Algunos de sus colegas sostienen que si una persona es maltratada en la infancia va a ser un adulto maltratador. ¿Qué opina?

No necesariamente. Las líneas de investigación lo que muestran es que hay un porcentaje importante de esas personas que han sido maltratadas, violentadas, victimizadas sexualmente que crecen con secuelas que podrían repetir ese patrón. Es el ejemplo de Garavito, el abusador sexual. Pero hay otras personas que son resilientes. La mayor parte de las víctimas por abuso sexual son mujeres, y uno no ve que esas mujeres estén victimizando a los hijos. Si fuera cierto que cuando a uno lo maltratan, cuando en la infancia se viven situaciones violentas, esas personas crecen para maltratar y odiar no tendríamos esperanza para la especie humana, porque hay una cantidad de niños victimizados.

¿Tenemos un factor de violencia hereditario en el país?

Parte de lo que sucede es porque hemos sufrido grados de violencia social altos desde hace muchos años. Venimos de una colonización salvaje. Muchas de las tribus indígenas que habitaban este territorio eran terriblemente violentas, y de ahí para adelante ha habido pocos períodos de calma. Pero, más que un factor hereditario, quiero resaltar que la falta de atención en salud mental es gravísima en niños que han sido violentados. Solo ahora ha comenzado a hacerse tratamiento siquiátrico.

¿Se refiere a los menores desplazados, que presenciaron masacres, asesinato?

Sin duda. Lo que sabemos hoy es que los altos niveles de cortisol que se producen en el estrés crónico generan daños en el cerebro, muchas veces irreparables. La buena noticia en este panorama es que mientras el niño tenga una madre, un padre, unos abuelos que lo estén cuidando con amor, el niño sobrevive y se desarrolla bien.

Tenemos que ampliar la capacidad para poder atender los casos de hoy y lo que vendrá en el posconflicto: personas severamente victimizadas que no han tenido la oportunidad de conversar con nadie, que no han sido atendidas desde el punto de vista sicológico. Se deben tomar medidas de reparación, acciones para recuperar su salud mental, sobre todo en los niños más pequeños.

¿La pobreza, la miseria, la falta de oportunidades generan mayor victimización sobre los niños?

La pobreza es un factor de riesgo especialmente para abuso físico, para abuso por negligencia. Los niños de clase alta están expuestos a otros riesgos; por ejemplo, con el uso del computador. En las redes sociales prolifera la prostitución, la pornografía; abundan los pedófilos. Los pobres no tienen acceso a esa tecnología en la casa. La norma internacional dice que un niño menor de 12 años no puede permanecer solo. Imaginemos qué pasaría en el país si esta disposición se aplicara.

¿Qué otros peligros asechan a los niños en el país?

Las personas que los rodean. Las familias deben saber que tanto en el abuso físico como sexual, en todos estos homicidios que han ocurrido, donde el niño ha sufrido desmembración y abuso sexual y luego la muerte, los responsables han sido personas del entorno del menor. Hay que tener cuidado con quienes tienen acceso al niño. Hay esforzarse por cambiar la mentalidad de que los niños son los hacen los mandados de la casa. No hay que mandarlos a la calle. La calle es peligrosa. Si usted como adulto no está seguro en la calle, qué le hace pensar que para su niño sí hay seguridad.

A los niños les puede ocurrir lo mismo que le pasó a Caperucita, que la mamá la manda al bosque a sabiendas que en el bosque hay lobos. Eso es lo que hacemos en Colombia al mandar a los niños a la calle, con ingenuidad y falta de prevención. Hay muchas personas esperando a los niños que son vulnerables. Y, ¿cuál es el niño vulnerable? Uno que no sabe que los adultos pueden ser peligrosos, abusadores sexuales. Un niño carente de afecto y de cosas materiales fácilmente puede ser seducido.

¿Se podría afirmar que los victimarios cambiaron su objetivo de retaliación? ¿Ya no serían las mujeres las víctimas, sino los menores?

Es mucho más fácil matar niños que adultos. En la guerra de la antigua Yugoeslavia se mató a muchos niños. Si yo quiero vengarme de alguien, le mato a sus hijos. Es lo que pasa con los animales cuando se está de caza, se escoge el animal más débil de la manada: una leona o una loba que atienden sus crías son presas fáciles. El asesinato de los niños Vanegas Grimaldo en el Caquetá es una situación de todo nueva y distinta. Hubo una venganza, muy extraña por el nivel de pobreza que exhibe esa familia, por las condiciones en que vivían y donde vivían los niños. Situación muy distinta a la del caso de La Vega (Cundinamarca), donde sin duda el objetivo era el niño y se le desmiembra.

En el caso del asesinato de los niños del Caquetá, se habla de falla de la Fiscalía. ¿Qué opina?

Tengo que decir en defensa de las autoridades judiciales que la evaluación del riesgo en estos casos es muy difícil. Muy difícil que las autoridades pudieran predecir qué iban a hacer los asesinos, retrospectivamente hablando. Y aunque hubo amenazas, no es el caso típico del asesinato de niños. Lo que no sabemos, y seguramente nunca sabremos, es por qué ese desplazamiento de agresión, que iba dirigida a los padres, terminó en contra de los hijos. Repito, unos niños que vivían en unas condiciones lamentables.

¿Cómo se puede detectar y prevenir la agresión?

La violencia asecha. Hay que tener el ojo entrenado. En el maltrato infantil hay que actuar sobre la sospecha. Si no se actúa sobre la denuncia, puede haber un muerto cuando lleguen las autoridades a investigar.

Hay otro punto muy importante para tener en cuenta y es que las personas que denuncian el maltrato tienen que estar protegidas. Qué hacemos con las personas que detectan el abuso sexual y que sufren retaliaciones tanto en lo jurídico como en la parte criminal, pues lo primero que hay que hacer es proteger a las personas que trabajamos en defensa de los niños. Si Bienestar Familiar tiene un defensor de familia que está tomando decisiones, se le tiene que proteger. En la actualidad se deja a las personas que defienden a los niños muy expuestas, de carne de cañón, a los abusadores. Proteger a las personas que trabajan en defensa de los niños debe ser otra de las consignas. Menos escándalo y más acción.

¿Podría hablar sobre la violencia verbal, esa que es más sutil?

Muchos niños prefieren una palmada a una humillación, y entiéndase bien, no estoy abogando por las palmadas, pero también prefiero una palmada a una humillación. La humillación es lo que más agrede a un ser humano. Las palabras y el tono de las mismas crean realidades: usted no es valioso o usted no me sirve o usted no va aprender, o quítese de aquí que me estorba. El niño va interiorizando esas frases y crecerá con dolores que muchas veces se evidenciarán en comportamientos agresivos o en depresión o en ganas de no vivir.

La crianza moderna predica que es el afianzamiento de las cosas buenas que hacen los niños lo que trae mejores resultados en el proceso educativo y formativo. Se consiguen muchas más cosas con miel que con vinagre.

Quedan muchas cosas en el tintero. Pero ¿cuál sería la que cree más importante ahora?

Uno les oye decir a muchas personas que Colombia es el país más violento de mundo, en el que más matan a sus niños, y eso no es así. Sí hay un porcentaje de desalmados, muy bajo diría yo. Porque la mayor parte de nosotros daríamos la vida por nuestros hijos. Son muy inapropiados esos titulares que generalizan, como si todos fuéramos iguales. Por una parte, se les entrega a los malos una patente de corso para que sigan delinquiendo: “Si todos somos violentos, pues sigamos”. Y, por otro lado, la problemática se vuelve inabordable.

Si las 48 millones de personas todas son maltratadoras con los hijos, apague y vámonos. En cambio, si se envía el mensaje de que solo un sector mínimo de la población son unos desalmados, que responden a unas condiciones sociales específicas, a unos comportamientos patológicos de violencia, agregados a negligencia estatal, en donde seguramente no hubo atención oportuna, se estará trabajando en una dirección más acertada y exigiendo política pública para desarmar a esas minorías. Como psiquiatra y como defensora de la niñez, mal haría en negar la problemática de la violencia actual, que necesita intervención urgente en salud mental.

MYRIAM BAUTISTA
Especial para EL TIEMPO

– Fuente: http://www.eltiempo.com

 

‘De la prostitución se lucra el crimen organizado, no las mujeres’

Todo indica que la firma del acuerdo de paz ha disparado el “turismo sexual” de extranjeros. El embajador sueco contra la trata de personas y prostitución, Per-Anders Sunesson, hace un llamado para que entendamos qué hay detrás de la prostitución: crimen organizado, violencia y pobreza de miles de mujeres y niñas.

Reglamentar la esclavitud. Decir, por ejemplo, en adelante los hombres y mujeres de “raza” negra, mayores de 22 años, pueden ser sometidos a un trabajo que los expone a enfermedades y puede incluir golpes, escupitajos, burlas y menosprecio, durante 10 horas diarias, cinco días a la semana, por una remuneración económica y algunas prestaciones sociales. No tiene sentido, ¿no?

Nadie pensaría hoy que la esclavitud de personas con piel oscura debe ser reglamentada, pese a que el racismo siga presente en el mundo e incluso haya un presidente como Donald Trump que, hablando de políticas migratorias, se pregunte: “¿Por qué viene toda esta gente de países de mierda (shithole countries) aquí?”. Esa esclavitud, como institución humana, buscó acabarse no reglamentarse. No ha pasado lo mismo con “el oficio más antiguo del mundo”. La prostitución, en cambio, ha buscado reglamentarse con el apoyo de algunos sectores poderosos, aunque mayoritariamente se realice con el cuerpo de mujeres sin recursos y sin oportunidades, expuestas a múltiples violencias y entornos de crimen. La trata de personas es una de las formas más graves de crimen organizado y una forma de esclavitud moderna.

En Colombia, la prostitución no es un delito, aunque sí lo es el proxenetismo. Solo en Bogotá, según cifras de la Secretaría de Integración Social, se calcula que hay alrededor de 30.000 personas en situación de prostitución. Entre el 90 y 96 por ciento son mujeres y niñas que entraron al “negocio” a los 14 años y tienen muy baja escolaridad. El 90 por ciento de ellas viene de otras regiones. El 90 por ciento de ellas tiene un proxeneta que se lucra de su cuerpo. Entre el 85 y 95 por ciento fueron abusadas sexualmente en la infancia o en la adolescencia. El 70 por ciento ha sido atacada físicamente (entiéndase mutilada, lacerada y golpeada por “clientes”) y el 50% son asesinadas entre los 20 y 40 años, es decir, en los años más activos para “ejercer” la prostitución.

Suecia y otros países como Canadá, Noruega, Irlanda, Irlanda del Norte, Islandia y Francia lo han entendido. Y han buscado en sus legislaciones adoptar un modelo que criminaliza a quien compra sexo y a quien se enriquece con el cuerpo de alguien más. A la persona que vende su cuerpo no se criminaliza, pero el Estado le ofrece alternativas educativas, psicológicas y laborales si quiere salir de esta situación.

En esta entrevista, el embajador sueco contra la trata de personas y prostitución, Per-Anders Sunesson, de visita en Colombia, explica el impacto de la ley que defiende y cuáles son sus poderosas razones para estar de acuerdo con la abolición del “oficio más antiguo del mundo”.

¿Cómo es el modelo sueco que abolió la prostitución hace 14 años?

En 1999 en Suecia se decidió que no queríamos más prostitución porque vimos el daño que le hizo a la sociedad. Inicialmente, se pensó que se debía criminalizar tanto al comprador como al vendedor de servicios, pero cuando hablamos del vendedor estábamos hablando de las mujeres que ya eran víctimas de muchísima violencia, así que pensamos que no se podía criminalizar más a estas mujeres. Por eso se decidió solo criminalizar al cliente y a los proxenetas que se lucran con los cuerpos de ellas, y ofrecer salidas educativas y psicológicas, así como acompañamiento a estas mujeres para que dejen la prostitución.

¿Qué resultados han medido de esta política en un poco más de una década?

La prostitución se redujo a la mitad y no se volvió más clandestina, como se temió. Desde entonces ha decrecido. Pero tal vez el efecto más importante de la ley es que cambió totalmente la visión de la gente y hoy muy pocos hombres están interesados en comprar servicios sexuales. Yo tengo 54 años y creo que todavía algunos de mi generación están en contra, pero puedo ver la generación de mi hijo, que tiene 26 años, y ellos tienen claro que no está bien porque además están convencidos de la necesidad de igualdad de género. La demanda en el país de servicios sexuales es baja y por tanto la explotación sexual es baja. Por eso podemos decir que no tenemos crimen organizado involucrado en estas actividades.

¿Qué países se han sumado a este modelo?

Suecia en 1999; Noruega, luego Irlanda del Norte, Canadá, Islandia. Hace seis meses Irlanda; hace dos años se adoptó en Francia. En España y Grecia se está debatiendo la ley.

Al tiempo de que ustedes buscaban la abolición de la prostitución, otros países la legalizaron, ¿qué impacto ha tenido esa política?

Conozco de cerca el caso de Alemania, país vecino de Suecia. Hoy tiene unas 400 mil mujeres en prostitución, pero el 98% de ellas no son alemanas. Son mujeres que vienen de países con bajos ingresos como Rumania o Nepal. Ellas son las que trabajan en los burdeles alemanes.

¿Qué impacto tiene legalizar la prostitución?

Desde que la sociedad legalizó esta situación y con eso dijo “está bien comprar bienes sexuales” se ha incrementado la demanda. De hecho, hay un prostíbulo enorme, de seis pisos. En el primer piso hay un restaurante, en el segundo se venden servicios sexuales con mujeres asiáticas, en el tercer piso con mujeres negras, en el cuarto nivel con mujeres de medio oriente, etc. Como ahora hay una gran disponibilidad de mujeres gracias a la migración en Europa ofrecen tarifas básicas, promociones, por todo el sexo que se quiera, 24 horas. La demanda es muy alta en Alemania y por eso requieren tantas mujeres de otros países. Interpol y otras agencias de seguridad saben que los países que legalizan la prostitución tienen graves problemas con el crimen organizado y redes de tratas de personas. Por eso es interesante comparar estos resultados.

¿Qué piensa sobre que en Colombia se ha disparado el turismo sexual de extranjeros, luego de la firma del acuerdo de paz?

Estoy seguro de que esto va a pasar a una gran escala si además legalizan o “reglamentan” la prostitución. Recientemente he tenido la misma conversación con el gobierno cubano, que abrió su isla al turismo y siguen preguntándose si quieren ser un país de turismo sexual o no. Tal vez esto traiga dinero, pero ¿eso es lo que realmente quieren? Que las mujeres sean víctimas de hombres extranjeros que vengan a buscar sus “servicios”.

¿Qué pasa con los suecos que viajan buscando “servicios sexuales” que no encuentran en su país?

De hecho, en Suecia hemos buscado criminalizar también a los suecos que van a otros países a comprar servicios sexuales y creo que es importante que se sepa que estamos preparando una ley para sancionar a estas personas. Incluso así hayan viajado a países donde esto sea legal o autorizado.

¿Es usted feminista?

Sí, soy feminista y represento también el primer gobierno feminista de Suecia, que es el actual. Se trata de una transformación por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Cuando se debatió la ley que abolía la prostitución como institución el entorno era muy machista. Pero el Gobierno mandó una señal muy fuerte al decir que no estaba bien aprovechar el hecho de tener dinero para contratar servicios sexuales y el clima fue cambiando.

Pero los cambios sociales no solo necesitan de leyes para ser reales…

Claro, una ley no es suficiente, fue necesario pedir, por ejemplo, que personas con mucho capital social, como artistas o deportistas famosos, entendieran y dijeran en campañas publicitarias que no estaba bien comprar sexo. Se trató también de sensibilizar y educar en los colegios en otra idea de masculinidad, en prohibir la publicidad sexista, por ejemplo.

¿Cree que quienes compran sexo necesitan ayuda?

Al entrevistar a quienes compran servicios sexuales se puede ver que tienen una percepción extraña de esto. Muchos de ellos creen que les hacen un favor a estas mujeres y que es su derecho como hombres. Así que creo que hay que tratar de hablar con ellos para aterrizar el tema.

La poderosa industria del sexo ha buscado en Colombia y en el mundo hacer lobby alrededor de que se reglamente la prostitución y no se busque acabarse ¿qué piensa de eso?

Sí, es claro que hay mucho dinero en la industria, ganan cerca de 3.000 dólares americanos por segundo. Hay por lo tanto fuerzas económicas considerables que no quieren que se reduzca la demanda de pornografía o prostitución porque están ganando mucho dinero por ello.  En realidad, se pagan los mejores lobistas, que defienden y financian la idea de la legalización de la prostitución, pero sabiendo lo que esto le hace a la sociedad y a quienes ponen sus cuerpos para esto. Me cuesta entender cómo los países se dejan convencer por estos lobistas. Hay que ver las fuerzas detrás. No son las mujeres quienes se están lucrando.

¿Es cierto que la prohibición de la prostitución en Suecia elevó el consumo de pornografía?

No tenemos ningún indicador o investigación que muestre una conexión clara entre la prohibición y el aumento de consumo de pornografía. Lo que sí hemos documentado es que la pornografía ha cambiado mucho en los últimos cinco años. Hoy es mucho más violenta, incluye golpes, escupitajos, y humillaciones.

¿Cree que el debate debe dirigirse también a abolir la pornografía?

Pues, sabiendo que muchas de las mujeres que aparecen en pornografía están en situación de prostitución, yo creo que efectivamente se debería considerar la prohibición de la pornografía. Y así lo haremos muy pronto en Suecia.

-Fuente: https://colombia2020.elespectador.com

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Incesto, cuando romper con la familia se hace necesario

Una de las decisiones más difíciles que he debido tomar en la vida ha sido la de romper todo contacto con mi familia. Esa familia que me debía cuidar, educar y proteger  y que sólo me convirtieron en el pozo negro donde volcar su mierda, esa que ahora me dicen que no quieren que remueva.

El incesto, los abusos sexuales intrafamiliares suelen venir rodeados de silencio y marginación. Cuando decides romper ese silencio y te atreves a hablar de ello con la propia familia, lo habitual es que te silencien, te marginen y te inviten a que te calles, a que no remuevas la mierda y les dejes tranquilos.

Ese silencio junto con el tuyo de tantos años le otorga impunidad al abusador y le otorga impunidad al resto de la familia que no quiere verse salpicada, en el supuesto caso de que no lo estén ya, por unos hechos tan “incómodos” personal y sobretodo socialmente.

Ellos te toman como cabeza de turco y actúan en consecuencia volcando sus propias miserias sobre ti, que encima de estar siendo abusado y maltratado psicológicamente, estás en una clara indefensión, sumisión, resignación de tu propia vida en ese papel que te han asignado.

Pongo mi propio ejemplo. Sufrí abusos por parte de mi abuelo con la complicidad de mi abuela. Acabé con anorexia y bulimia graves, siendo prostituida, cocaína, intentos de suicidio, parejas maltratadoras y a día de hoy con un estrés postraumático complejo que me acompañará toda mi vida. Pero el papel en el que mi familia me ha encasillado, en el que les ha sido cómodo vivir su propia mentira durante tantos años, es el de “anoréxica”, la inestable anoréxica/bulímica que daba tumbos con su vida, de aquí para allá y que incomodaba a todos por su rebeldía, para ellos obviamente esta última sin razón de ser.

Si te separas de esta familia, de este núcleo cerrado, si rompes el hilo que te ata a ellos, se les rompen los esquemas, porque la cabeza de turco desaparece de una manera física y directa y sólo les queda la opción de rememorar, de mantener en la memoria y en sus propias conversaciones a esa anoréxica/bulímica inestable para olvidarse ellos mismos de su propia corrupta identidad.

Salir de estas familias es a veces la única y mejor opción para avanzar y empezar a reconstruirte.

Aquellos que un día fueran inocentes y habiéndoles dado la oportunidad de rectificar y posicionarse en el lado del débil, de la víctima y no lo hacen, se convierten irremediablemente en cómplices de todo el mal causado.

“Los miembros de una autentica familia incestuosa, deben cumplir con su propio código. Único, personal, e intransferible, creado para su supervivencia y continuidad en el espacio y tiempo, al 
que están destinados a pertenecer. Su descendencia sucumbirá, se convulsionara, y vivirá agitada eternamente, pero nunca verá como se mezclan los integrantes de sus diferentes partes.
La fusión no existe en una realidad deformada y enferma. Como integrante que eres de ese entorno, si te niegas a cumplir las normas, solo queda el aislamiento y la separación del grupo, desde la 
continuidad en su espacio propio, en el que también estás tú, es imposible poner en marcha una huida. Por tanto, pasas a cumplir otra función prevista en el código, te convierten en un personaje raro, extraño, antisocial, huidizo, evitativo, excéntrico, SILENCIOSO… pero real, sigues existiendo en su mundo y en el de los demás.”

Lectura de un estertor de muerte

– Fuente: https://ambarinfancialibre.com

ABUSO EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA: CONSECUENCIAS EN LA VIDA ADULTA DE LAS MUJERES

No, denunciar abusos no está de moda. Las mujeres comenzamos a hablar, a perder el miedo. “Quiero reconocer a todas las mujeres que sufrieron abusos y siguieron adelante porque tenían, al igual que mi madre, hijos que mantener, cuentas que pagar y sueños que perseguir”,  expresó Oprah Winfrey en la edición de los premios #GoldenGlobes y las mujeres gritamos #TimeUp en el mundo, aliviadas y contagiadas de fuerza.

#TimeUp al violento, al hombre que se cree dueño de las mujeres y sobre todo de su sexualidad. Y ojala llegue el #TimeUp a los pactos de silencio familiares.

Por Lenny Cáceres

Si bien no existen estadísticas hay profesionales dan cuenta del un alto porcentaje de mujeres adultas abusadas en la infancia y/o adolescencia. “Si, es alto el número de mujeres abusadas  en infancia y/o adolescencia. Y teniendo en cuenta que no siempre el espacio psicoterapéutico es un lugar de revelación del abuso”, así lo expresa Rosa Lambert, psicóloga con perspectiva de género y vasta trayectoria profesional.

Pactos de silencio

Uno de los aspectos más traumáticos para las mujeres abusadas y que ha permitido perpetuar esta forma de violencia son los “pactos de silencio familiares”, no siempre explícitos. Los pactos de silencio al interior de las familias, siguen vigentes menciona Sonia Almada, psicóloga clínica y a modo de ejemplo cita el siguiente caso:

“Hace cierto tiempo, realice el psicodiagnóstico de una niña con resultado positivo para abuso sexual intrafamiliar. Cite a su mamá y junto con la niña de 5 años les explicamos lo que la nena había  padecido. La madre se horrorizó, porque no esperaba que el perpetrador, fuese un familiar directo, pero si sospechaba de un abuso.

Me dijo ‘no  lo puedo denunciar, le arruino la vida’ y agregó  ‘a mí me paso también y sigo viva, estoy bien’”.

Los secretos familiares muchas veces tienen que ver con complicidades por sumisión. “Arruinarle la vida” al pedófilo deja por fuera la vida arruinada de la niña, su hija. Otras veces el pacto es totalmente inconsciente, esta mamá hasta esa consulta no recordaba su propio abuso y no había denunciado nunca a su verdugo, su propio padre.

Otras veces el pacto es por temor, a perder un lugar en la familia, hasta el espacio físico donde vivir junto a los hijos e hijas, o su alimento. El mandato patriarcal obliga a hombres y mujeres a callar, a disimular, la conocida “la ropa  sucia se lava en casa” no es solo un refrán es una frase tallada a fuego en el cuerpo social, puntualiza.

“Los pactos de silencio han colaborado para la continuidad de las conductas abusivas en la misma persona y en las siguientes generaciones. Esto desde la historia de abuso sexual. Desde el daño psico-emocional y físico en el o la abusada a trastornos irreversibles o de difícil reparación” agrega Lambert.

¿Qué cambió en las jóvenes para animarse a denunciar, a contar en el espacio posible sobre los abusos padecidos? ¿Solo la bronca las motoriza?

R.S – Las nuevas generaciones educadas y contenidas con más posibilidades de conocimiento de los derechos y con educación menos represiva pueden expresar más tempranamente las situaciones abusivas. Esto genera más tiempo para reparar daños y un actuar de la justicia como gran colaborador de lo terapéutico. La bronca puede ayudar, pero se necesitan otras condiciones más importantes como lo es contención del miedo, de la culpa y la garantía de la protección y acompañamiento a partir de la revelación o la denuncia.

Hay cambios muy notorios en jóvenes y adolescentes en los últimos años. Sin olvidar que falta mucho para que esos cambios lleguen a todas y todos .La posibilidad de comunicarse entre pares a través de las redes así como también con organismos de protección y o familiares lejanos. Una sexualidad más igualitaria entre varones y mujeres. Modificaciones en la currícula escolar aunque aun sea imperfecta y tenue.

S.A – En la clínica, presencio  más frecuentemente “confesiones”  de haber padecido abusos sexuales. Esta situación antes se sospechaba primero, la mayoría de las veces por signos, síntomas y trastornos. Ahora es más habitual que la /el paciente relate la experiencia traumática. Creo que la información ayuda a visibilizar y a permitir que las personas hablen acerca de los que le pasa y se sientan menos culpables, a diferencia de otras épocas.

También es más frecuentes escuchar varones relatando el abuso sexual o situaciones abusivas (de 10 pacientes, 2 varones fueron víctimas de abuso o situaciones abusivas). De 10 pacientes, 8 mujeres fueron víctimas de abuso o situaciones abusivas.

Situaciones abusivas: Presenciar relaciones sexuales de adultos, por dormir en el mismo espacio, ver material pornográfico de los adultos de la casa, etc.

Consecuencias en la vida adulta de mujeres abusadas en la infancia

En cuanto a las consecuencias, las dos profesionales son categóricas. “Las consecuencias en la vida adulta se asocian a lo mencionado anteriormente. Afectando vida social familiar con una psiquis muy alerta ansiosa. Dificultad en la adaptación de las emociones con frecuentes y variadas somatizaciones corporales. Todo ello dependiendo de la antigüedad de la revelación y posterior tratamiento adecuado” expresa Rosita Lambert

Sonia Almada puntualiza y afirma que “los problemas más habituales son las alteraciones en la esfera sexual -disfunciones sexuales y menor capacidad de disfrute, especialmente-, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, así como un control inadecuado de la ira; en el caso de los varones, volcada al exterior en forma de violencia; en el de las mujeres, canalizada en forma de conductas autodestructivas. Lo que predice una peor evolución a largo plazo es la presencia de sucesos traumáticos diversos, la frecuencia y la duración de los abusos, la posible existencia de una violación y la vinculación familiar con el agresor, así como las consecuencias negativas derivadas de la revelación del abuso; por ejemplo, romperse la familia, poner en duda el testimonio del menor, agresiones y revictimización.

Existe un alto porcentaje de ideación suicida y suicidio en los pocos estudios existentes hasta el momento que pueden verse repetidamente en la clínica. Trastornos del sueño, de la alimentación, problemas de vinculación, adicciones, y problemas psicosomáticos.”

Experiencia terapéutica con mujeres abusadas sexualmente en la infancia

La experiencia terapéutica de las dos profesionales nos marcan el camino a seguir, teniendo en cuenta que “el abuso sexual no solo se debe cuantificar sino calificar por el enfoque dado al mismo con una capacitación y supervisión adecuada a la problemática”, tal como lo explica Rosita Lambert.

Por otra parte, Almada alerta  “desde mi experiencia clínica,  que data de 1992, con mujeres víctimas de abuso sexual en la infancia, me permite aseverar que es uno  de los flagelos que mas daña la mente y cuerpo de las niñas. Las consecuencias son muy duraderas y el trabajo me gusta pensarlo como ‘semilla de lino’ es muy chiquito y se  debe hacer muy de a poco para retirar las esquirlas  del tiro en la cabeza’  como lo  denominó Irene Intebi  en “Abuso Sexual infantil, en las mejores familias” (Editorial GRANICA).

Las víctimas de abuso sexual son personas muy sensibles que deben ser alojadas y tratadas muy suavemente. Lo primero que uno se encuentra es un silencio abrumador, una oscuridad aterradora. Deben guardar el secreto, así se los enseño el pederasta. Sienten vergüenza por lo acontecido. La mayoría llega con la certeza que tiene responsabilidad y culpa sobre el hecho.
El primer trabajo es des-responzabilizarla del ‘crimen cometido’. Lleva realmente muchísimo tiempo recuperar a una persona de este trauma y siempre es con consecuencias”.

-Fuente: http://diariofemenino.com.ar/v2/

Una exposición artística contra el feminicidio

“Feminicidio: ni una menos”, un homenaje a las víctimas y sobrevivientes de este delito, se exhibe hasta el 12 de febrero en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación en Bogotá.

Hace un año, Yuliana Samboní, una menor indígena y desplazada de siete años, fue asesinada y torturada por el arquitecto Rafael Uribe Noguera. Su caso indignó al país, y se convirtió en el primer feminicidio de una niña castigado en Colombia. Este lunes, en memoria a ella y a las otras víctimas de este delito y en voz de protesta para que no se repita un caso igual, se lanzó una exposición museográfica titulada “Feminicidio: ni una menos”.

La muestra artística se exhibe en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación hasta el 12 de enero de 2018. Con ella también se pretende rendir un homenaje a las sobrevivientes del feminicidio y a sus familiares. Se incluyeron en ésta, narraciones artísticas para comprender las distintas clases de violencias contra las mujeres (emocional, física, sexual y patrimonial). “Para ello, se seleccionó material documental, testimonial, vivencial (voces de víctimas y familiares), que permite acercarse al tema y hacer un llamado a la cero tolerancia social e institucional”.

La exposición fue organizada por diferentes entidades públicas y organizaciones internacionales que luchan por los derechos de las mujeres.  Y es una invitación a reflexionar sobre la mayor expresión de discriminación y violencia contra la población femenina. “El feminicidio es un evento que interrumpe el ciclo de vida de las mujeres víctimas, representando la pérdida que supone su ausencia no sólo para la familia, sino para toda la sociedad”, aseguraron los organizadores.

Las entidades que participaron en esta iniciativa fueron la Vicepresidencia de la República, Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, la Secretaría Distrital de la Mujer de la Alcaldía Mayor de Bogotá, ONU Mujeres Colombia, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Unión Europea.

“De acuerdo con Medicina legal, entre enero y septiembre de 2017, se han presentado 660 homicidios de mujeres en el país. Por violencia de pareja o expareja se han presentado 95 casos. Se mantiene el promedio de una mujer asesinada cada 3 días por su pareja o expareja. De la misma manera se registra un promedio de 3 homicidios de niñas entre los 0 y los 13 años de edad cada mes.

Fuente: https://www.elespectador.com

Imagen: http://centromemoria.gov.co

 

Los pederastas pueden estar bajo el mismo techo

Según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) 80% de los pederastas son conocidos por el niño y la familia y utilizan la confianza para engañar a los adultos pues aún no estamos preparados para detectar cómo y cuándo actúa un pederasta.

Nadie lo habla, nadie lo escucha, nadie lo ve; cuando un adulto abusa a un niño o adolescente el delito es una pesada culpa que aplasta a la familia: “Yo nunca vi nada sospechoso”, “parecía quererlo tanto,” “¿cómo no me di cuenta?”, “¿será verdad?, esto no puede estar pasando”. Los familiares olvidan que antes de llegar al menor, el pederasta seduce y engaña primero a los adultos.

Ana Hilda Arencibia Valles, exjuez penal de Yaracuy, lo explica: “El abuso sexual infantil es un delito que vive en zona oscura; hasta que no se descubre nadie lo sabe. El agresor sabe que nadie sospecha de él y se vale de eso para perpetrar el delito impunemente, cada vez que quiera, por meses o años”.

Yimmy Rodríguez, psicólogo especialista en niños, niñas y adolescentes, indica que para que el abusador actúe, por lo general, necesita pasar tiempo a solas con el menor por lo que la máxima a aplicar es anular la estrategia 1-1 o dejar que un adulto pase tiempo a solas con un niño sin supervisión, independientemente que sea un familia, un maestro, un entrenador o un sacerdote.

Antes de actuar, el pederasta se gana la confianza de la familia; nadie sospecha de la persona que está cerca y contrario a lo que hemos aprendido la mayoría de los pederastas son conocidos del niño y de la familia, afirmó el especialista. Rodríguez indicó que hay que ejercer la vigilancia activa y aceptar que el abuso sexual infantil puede ocurrir por lo que debemos estar atentos a conductas sospechosas en la relación de la persona con el niño o adolescente.

Estiana Colmenares, directora de Voces de Género, asociación civil asentada en Caracas, Venezuela, dedicada a defender los derechos y niños desde el año 2014, considera que la prevención comienza por la formación en el tema a los padres y a quienes ejercen el cuidado y vigilancia; es decir, maestras, niñeras, entrenadores y tutores deben aprender a prevenir y detectar conductas sospechosas de un adulto respecto a un niño.

Estadísticas de Voces de Género reflejan que el pederastas actúa mayormente cuando salen a pasear o juegan a solas con el niño o adolescente, entendiendo que el abuso es un proceso gradual que lleva años por lo que el menor pasa de la niñez a la adolescencia en manos del abusador, indicó Colmenares y vista la relación de afecto o autoridad para el adolescente es muy difícil hablar sobre lo que le está sucediendo.

En cuanto a los niños más pequeños, de 2 a 8 años, los registros de la organización reflejan que muchas veces son abusados mientras están sentados sobre las piernas del pederasta, quien suele ser un familiar, padrino, entrenador o muy cercano a la familia. La abogada subrayó “La confianza debe ganarse, no darla automáticamente a quien vaya a cuidar a un niño. Hay que estar muy seguros para delegar el cuidado de un menor a terceros. Debemos recordar que todos tenemos el deber de cuidar a los niños y adolescentes que sean dejados a nuestro cargo “.

Romper el silencio

Al investigar sobre el abuso sexual infantil en Venezuela faltan datos, perfiles, estadísticas; la exjuez Arencibia considera que la mayoría de los casos no se denuncian sea por vergüenza, miedo o ignorancia; el silencio se impone, no solo los menores callan, callan los adultos que están obligados a protegerlos.

Si un niño se atreve a hablar, afirma el psicólogo Rodríguez, lo principal es creerle, asegurarle que no es su culpa y separarlo del presunto agresor hasta investigar y determinar si es ese adulto u otro quien abusa del niño. Además debemos recordar que el abuso es una serie de conductas dañinas como manoseos, exhibición a contenido sexual hasta penetración, las cuales resaltó la exjuez implican penas de 4 a 20 años, haya o no consentimiento del menor, según lo establece la Ley Orgánica de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna).

“Es un delito que se da en la esfera de la confianza, dentro de las casas, las escuelas u otros espacios; el niño calla porque no entiende lo que sucede y si lo entiende es chantajeado con el cariño o callado por medio de la violencia”, subraya Arencibia.

Cuando un niño es abusado entra en juego el cariño y el afecto, quien lo hace no solo dice quererlo sino que es una persona apreciada por su mamá y su familia.

“El abuso no sucede de un día para otro, va poco a poco y el pederasta se asegura de que el menor nunca lo diga; seduciéndolo, diciéndole que es su culpa o con amenaza; de allí la dificultad para hablar, el niño se pregunta ¿quién me va a creer?”, explica, a su vez, Rodríguez.

Estiana Colmenarez recuerda: “La estrategia más usada por el agresor es la persuasión o la coerción, frases como ‘es nuestro secreto, no se lo digas a nadie’, ‘lo hago porque te quiero’, ‘si lo dices nadie te va a creer’, ‘si hablas, algo malo le haré a tu mamá’, son las más usadas para lograr el pacto de silencio”.

También pueden vestir sotana

No solo entrenadores, padrastros o padrinos se encuentran en la esfera de los pederastas, quienes usan la confianza y el cariño para agredir, también pueden ser ministros de algún culto o vestir una sotana, como pasó con el sacerdote Luis Alberto Mosquera Delgado, sentenciado a 7 años de prisión en el año 2006 por abuso sexual a n niño recibió un beneficio procesal y hoy oficia misa en El Tocuyo, estado Lara, pese a que su presencia amenaza los derechos colectivos y difusos de niños y adolescentes, como el derecho a ser protegidos del peligro.

Mosquera Delgado, según explica un consejero de protección, es una amenaza para los niños y adolescentes y de acuerdo al artículo 347 de la Lopnna, en su numeral K, el Consejo Municipal de Derechos de Niños y Adolescentes (Cdmnna) debe intentar la acción de protección, exhortar a las instituciones a separar al sacerdote de la cercanía con niños y adolescentes y garantizar sus derechos.

Desde febrero 2009, el sacerdote administra la parroquia Nuestra Señora de La Valvanera y sobre él pesa no solo la condena por haber abusado a un niño de 6 años dentro de la casa parroquial del barrio San Jacinto en Barquisimeto (tal como consta en el expediente) sino la denuncia de violación en grado de tentativa hecha en el año 1996 en Carora por la mamá de un menor de 12 años, el cual logró huir de Mosquera Delgado al presuntamente intentar abusarlo.

Señalar al pederasta

Admitir que quien abusa puede estar bajo el mismo techo es el primer impedimento para darse cuenta. Los adultos no imaginan que pueda ser posible y por ello, explica el psicólogo Rodríguez, el abuso sigue en el tiempo y no puede ser detectado, salvo que el niño hable (lo que no pasa casi nunca) o el pederasta sea descubierto.

“Al descubrirse el hecho o sospechar de que algo está ocurriendo lo correcto es denunciar y, por lo general, las denuncias son hechas por la familiares o maestras, quienes según la Lopnna, al tener autoridad y vigilancia sobre el menor están obligadas a cuidarlo”, recordó la exjuez penal Arencibia.

“Cuando delegas el cuidado de un niño o adolescente a una institución (sea escuela, liceo o sistema deportivo) el tutelaje del menor lo tiene la institución y durante el lapso de tiempo que el menor permanezca allí son responsables de lo que pueda pasarle, incluido que sea abusado sexualmente”, subraya Arencibia.

La abogada recordó que no se debe ser negligente al momento de proteger a un niño o adolescente y que cualquier persona puede hacer la denuncia sea a través de la fiscalía de la materia o a través de los concejos municipales de derechos del niño, niña y adolescente (cdmnna).

Por su parte, Colmenares detalla que además de la familia y maestros, el personal de salud es corresponsable de denunciar toda situación que atente o vulnere la integridad de un niño o adolescente y, si observa o sabe de un posible hecho punible de abuso sexual infantil, tiene la obligación legal y moral de hacer la denuncia respectiva para frenar al pederasta.

Prevenir es ejercer el cuidado activo, proteger a niños y adolescentes no solo de los extraños sino de los conocidos. El abuso sexual infantil se basa en la confianza, el cariño y el contacto; quien abusa está cerca y puede ser un padrastro, un tío, un padrino, un maestro o entrenador, las estadísticas así lo reflejan, por ello debemos aprender a ver actitudes extremadamente cariñosas, tratos preferenciales y evitar dejar a solas al niño o adolescente; delegar su cuidado solo cuando sea realmente necesario.

No basta con enseñar a los niños a no permitir les toquen sus partes privadas, no basta con observar signos de posibles abusos, para prevenir debemos comenzar por formarnos en el tema observar a los adultos que rodean a los menores y detectar conductas inapropiadas como insistencia en jugar o salir siempre a solas, marcada preferencia por el menor y en algunos casos, explica el psicólogo, tratarlos como pareja. La prevención, el cuidado y vigilancia es fundamentalmente una responsabilidad de los adultos, aspirar que los niños se cuiden solos es una estrategia que da pocos resultados.

-Fuente: https://elpitazo.com/ultimas-noticias/los-pederastas-pueden-estar-techo/

-Imagen: andreacanon.com