8 mitos sobre el abuso sexual infantil que debemos dejar de creer

Hay niños de los cuales ni siquiera sospechamos que han sufrido abusos. Hay contextos e historias que jamás imaginaríamos. En Chile, 7 de cada 10 abusos sexuales son contra menores de 14 años según la Fiscalía Nacional.

Desde el 2012 a la fecha, son más de 81 mil las denuncias por este delito que han ingresado al Ministerio Público (un tercio de ellas en la Región Metropolitana). De todas esas, 56 mil corresponden a víctimas menores de 14 años. ¿Lo más triste?

Según la prefecto Claudia Domínguez, jefa de la Brigada de Delitos Sexuales y Menores de la PDI, en la mayoría de los casos habrían sido víctimas de abuso por algún integrante de su propia familia o alguien cercano.

La Fundación Para La Confianza, cuya misión consiste en la lucha contra el abuso sexual infantil, lanzó la campaña #RompiendoMitosdelAbuso para derribar los mitos y prejuicios que rodean este delito y que, según ellos, fueron construidos desde “la ignorancia, la desconfianza y el silencio”.

A través de una campaña viral en las redes sociales, la fundación que dirige José Andrés Murillo y que a la fecha ha apoyado con acompañamiento a más de 2000 víctimas de abuso en Chile; presenta mitos que están muy arraigados, que desinforman, llenan de prejuicios y entorpecen la prevención.

Estos fueron identificados y rebatidos en base a estadísticas nacionales e internacionales, literatura de psicología y a la experiencia de estos siete años de la propia fundación.

Para proteger a nuestros niños y disminuir las instancias que vuelven más vulnerables a los menores frente a posibles agresores; debemos erradicarlos de nuestra sociedad de forma urgente. ¡Los invitamos a leer y compartir!

Mito 1: El abuso sexual solo ocurre en familias de contextos pobres o vulnerables

¡FALSO! El abuso sexual es transversal a todas las clases sociales. No hay razas, grupos étnicos, religiosos, ni clases sociales inmunes al fenómeno. Las manifestaciones pueden variar según contexto socioeconómico o cultural, pero ocurre indistintamente.

Lo que pasa es que los abusos ocurridos en contextos de menores ingresos pueden llegar a ser más visibles, ya que están más expuestos al control de los sistemas institucionales.

Mito 2: Los abusadores sexuales infantiles son sólo hombres

Falso, falso, falso. Las estadísticas señalan que un 75% son hombres, pero que el otro 25% corresponde a mujeres agresoras sexuales.

Mito 3: Los hombres no pueden ser abusados

¡Falso! Según encuestas de prevalencia de abuso sexual del Ministerio del Interior del año 2013, el 25% de las denuncias corresponde a víctimas varones.

Mito 4: Los niños, niñas o adolescentes no abusan sexualmente

Esto es falso. Muchos niños son abusados por otros niños; comúnmente por niños mayores, amigos, hermanos o familiares cercanos.

Es imprescindible que reconozcamos este problema y no se silencie en la familia. No para sindicar a los niños como agresores, sino que para reparar en las causas del porqué este niño transgrede y ayudar a que el transgresor pueda transitar de la culpa a la responsabilidad, reconociendo el daño, para reparar las consecuencias y controlar la conducta.

Este es un tema especialmente difícil de manejar, porque es muy difícil pensar que niños pueden transgredir corporalmente a otros y porque no es fácil diferenciar la curiosidad sexual natural, de un comportamiento abusivo.

Niños, especialmente los más pequeños, pueden participar en este tipo de comportamiento sin saber que es malo o abusivo.

Mito 5: Los niños que han sido abusados sexualmente serán homosexuales o tendrán problemas de identidad sexual

¡Falso! La traumatización de la sexualidad no es igual a problemas de identidad sexual.
No existen estudios que correlacionen la existencia de agresión sexual con la orientación sexual de las personas.

Muchas personas que fueron víctimas y que además son homosexuales, relatan que su orientación sexual fue utilizada por el agresor para manipularlas o silenciarlas; creándoles, además del sufrimiento por la agresión, vergüenza, culpabilidad y silencio. Esta creencia ha generado prejuicios inaceptables hacia personas de orientación sexual diversa, provocándoles mucho daño.

6. Las víctimas de abuso sexual son potenciales abusadores de niños (sobre todo los hombres)

¡FALSO! No todos los agresores sexuales fueron personas agredidas sexualmente. Muchos de ellos fueron víctimas de maltrato físico o negligencia.

7. Los homosexuales, lesbianas o transexuales son más propensas a abusar sexualmente de los niños, niñas y adolescentes que los heterosexuales

Mentira. La gran mayoría de adultos que abusan sexualmente de niños se identifican como heterosexuales y tienen o han tenido parejas heterosexuales.

8. Las consecuencias del abuso infantil no son importantes, los niños pequeños lo olvidan todo

FALSO. La memoria tiene múltiples niveles y expresiones, no siempre racionales o conscientes. Existen inúmeras consecuencias asociadas al ámbito físico, psicológico y social; así como también a nivel corporal e inconsciente. Daño que en la mayoría de los casos se perpetúa gracias al silencio y la imposibilidad de elaborar estas vivencias.

Sí, hay más mitos que combatir

Además de los mitos que identifica Para La Confianza, hay otros mitos que presenta la fundación española RANA (Red de Niños Abusados) que trabaja en la prevención, sensibilización y educación sobre el abuso sexual infantil:

– En la actualidad se producen más abusos que antes: FALSO. Ahora se conocen mejor, porque antes no se estudiaban ni se denunciaban.

– Si le ocurriera a un niño de nuestro entorno, nos daríamos cuenta. FALSO. Sólo el 2% de los casos de abusos sexual dentro de la familia, se conocen al tiempo que ocurren.

– Los abusos sexuales van acompañados de violencia física. FALSO. Sólo un 10% de los casos vienen asociados a violencia física.

– Los niños y niñas no siempre dicen la verdad. FALSO. Pocas veces inventan historias que tengan relación con haber sido abusados sexualmente. Sólo el 7% de las declaraciones resultan ser falsas.

– Los niños y niñas pueden evitar los abusos y decir “no”. FALSO. Los menores pueden aprender a evitarlos, pero generalmente, cuando les sucede, les engañan o amenazan y se sienten confundidos, por lo que no saben cómo reaccionar adecuadamente.

Consejos de la Unicef para prevenir los abusos sexuales

La Unicef de Argentina publicó un documento con información relevante que define lo que es un abuso sexual, incluye mitos, información relevante respecto a cómo tratar el tema y finalmente entrega ocho consejos para que los padres y/o educadores tratemos el tema con los niños desde la primera infancia, con el fin de evitar posibles abusos o al menos identificarlos a tiempo.

1. Enseñe a los niños y las niñas los nombres de las partes privadas del cuerpo.

2. Enfatice que el agresor sexual puede ser tanto un familiar, como una persona conocida o desconocida.

3. Hágales saber que tienen el derecho de decidir acerca de su propio cuerpo.

4. Bríndeles seguridad en sí mismos. Anímelos a decir ¡NO! cuando no deseen ser tocados, aún en formas que no sean sexuales (rehusando cortésmente abrazos, por ejemplo).

5. Deje en claro que desde los 3 años de edad ya no necesitan ayuda de otros, adultos o adolescentes, para ocuparse de sus partes íntimas. Promueva la autonomía del niño para ir al baño, vestirse y bañarse.

6. Enseñe a niños, niñas y adolescentes a cuidar sus propias partes íntimas para que no tengan que depender de otros.

7. Enseñe la diferencia entre los buenos secretos (una fiesta sorpresa) y los malos secretos. ¿Qué es un mal secreto? Aquel que se supone que los niños deben guardar por siempre y esconde acciones que no están bien.

8. ¡Confíe en sus instintos! Si no se siente cómodo a la hora de dejar a un niño con alguien, no lo haga. Y si tiene preocupaciones acerca de un posible abuso sexual, adopte una actitud de escucha compresiva y haga las preguntas adecuadas.

¿Qué otros mitos crees que son necesarios derribar? ¿Qué otros consejos agregarías?

-Fuente: http://www.eldefinido.cl

Facebook creó Messenger Kids: ¿debiesen usar los niños redes sociales?

Messenger Kids es una aplicación de Facebook dirigida a niños de 6 a 13 años. Cuenta con control parental, contenido apropiado para sus edades y no tiene publicidad. Sin embargo especialistas buscan disuadir su uso. ¿Esta herramienta está respondiendo a una necesidad o creando una?

¿Cuántas veces nos hemos preguntado si será perjudicial para los niños depender tanto de la tecnología, pantallas y las redes sociales? A algunos de nosotros, que casi la única entretención que teníamos eran las Barbies, los Legos y jugar a “la pinta”, nos resulta difícil tener una opinión sobre lo que realmente se debería hacer: ¿enseñarles a acceder a estas herramientas o restringirlas?

Un acalorado debate ha generado una reciente aplicación de Facebook, dirigida a niños de 6 a 13 años: Messenger Kids. Unos dicen que los pequeños ya son usuarios cautivos de las redes sociales y que lo único que necesitan es orientación para usarlas seguramente. Otros argumentan que las empresas tecnológicas solamente buscan seducir a los menores desde una edad más temprana para luego contar con ellos como usuarios.

¿Qué es Messenger Kids?

Esta aplicación gratuita no funciona como Facebook. Los niños no tienen acceso a un timeline, ni pueden escribir estados o dar likes a publicaciones. Al igual que en la herramienta Messenger de Facebook, sólo pueden establecer conversaciones o videollamadas con amigos. La diferencia es que la versión Kids cuenta con ciertas restricciones.

Los niños no pueden acceder fácilmente a ella. Son sus padres o tutores los encargados de descargar la aplicación en el dispositivo de los menores, y desde su cuenta de Facebook verificar la identidad del niño. ¿Qué garantías de seguridad le entrega Messenger Kids a sus padres?

●Los contactos solamente pueden ser aprobados por sus padres. Si dos niños desean conectarse entre sí, los padres de cada uno deben aprobarlo.

●Todos los mensajes pueden ser supervisados por los tutores a través de Facebook.

●Padres y niños pueden bloquear o informar si un contenido es inapropiado. En el caso que sean los hijos quienes lo hagan, sus padres recibirán una notificación.

●Los mensajes no pueden desaparecer u ocultarse.

●Los GIF, máscaras y marcos son apropiados para niños.

●No necesitan de un número de teléfono para conectarse, solamente conexión a internet.

●Tampoco se les muestra publicidad ni anuncios de compras.

●A diferencia de las cuentas de Facebook normales, no exististe recopilación de datos.

●Los nombres de los menores tampoco aparecerán en las búsquedas de Facebook.

●Poseen un mayor filtro de seguridad, que busca evitar que los niños compartan contenido no recomendados para sus edades (desnudos, contenido sexual, violencia). También cuentan con un equipo humano que se preocupa de analizar quejas de abuso o bloqueos.

●Se pueden enviar comentarios sobre cómo mejorar la aplicación a través de un formulario.

●Los padres pueden eliminar las cuentas Kids en cualquier momento.

Sus detractores

Después de estudiar la aplicación por meses, 97 instituciones y expertos en niñez enviaron una carta a nombre de la Campaña por una Infancia sin Publicidad al presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg. En ella, los especialistas opinan sobre las negativas consecuencias que podría provocar exponer a menores a una red social como Messenger Kids. No piden correcciones, sino su cierre definitivo.

Hace poco tiempo Facebook y Apple dijeron estar preocupados por lo perjudicial que es pasar tanto tiempo conectado al celular y las redes sociales. Por eso decidieron priorizar publicaciones de contactos y reducir las de noticias entregadas por medios de comunicación, de esta forma, los usuarios podrían ver en el timeline más publicaciones sobre sus amigos y familiares.

Según los expertos, a pesar del cambio que realizaron en favor de los usuarios mayores, ¿Messenger Kids no sería una forma de socavar el desarrollo saludable de los niños al incitarlos a participar desde tan jóvenes?, ¿podría ser más fácil cautivarlos para que comiencen a utilizar Facebook?

“Los niños más pequeños simplemente no están listos para tener cuentas en las redes socialesNo tienen la edad suficiente para navegar por las complejidades de las relaciones en línea, lo que a menudo conduce a malentendidos y conflictos, incluso entre los usuarios más maduros. Tampoco tienen una comprensión completamente desarrollada de lo que es la privacidad, que incluye lo que es apropiado compartir con otros y quién tiene acceso a sus conversaciones, imágenes y videos”, dicen las instituciones y especialistas.

Ya en los adolescentes se observa el impacto negativo. Según investigaciones relacionadas a adolescentes las consecuencias podrían ser muy nocivas, por ejemplo: las tasas de depresión son más altas, quienes emplean una hora al día chateando por redes sociales poseen menos satisfacción en casi todos los aspectos de sus vidas, y también tienen peores hábitos de sueño.

Un estudio realizado en niñas de 10, 11 y 12 años identificó que mientras más usan redes sociales, más posibilidades tienen de idealizar la delgadez, preocuparse por tener cuerpos perfectos y comenzar a hacer dietas.

Otro de los argumentos de los detractores es que Messenger Kids podría desplazar las interacciones cara a cara, el querer jugar con otros niños, el poder desarrollar la capacidad de leer emociones humanas y relacionarse con el mundo real. Todos elementos importantes para el crecimiento saludable de los menores.

También consideran que, si bien el propósito de Messenger Kids es evitar que niños creen cuentas de Facebook con edades falsas, es probable que no quieran emigrar a una aplicación diseñada para niños pequeños. “Están normalizando el uso de las redes sociales entre los niños y creando presión entre pares para que los menores se registren en su primera cuenta”, dicen.

“Criar niños en nuestra nueva era digital es bastante difícil. Le pedimos que no use el enorme alcance e influencia de Facebook para hacerlo aún más difícil. Haga una declaración firme de que Facebook está comprometido con el bienestar de los niños y la sociedad al cerrar Messenger Kids”, concluyendiciendo a Zuckerberg en la carta.

Josh Golin, director de la campaña, explica que más allá de la investigación que realizaron, es algo que los mismos padres se pueden percatar, ya que se ha convertido en una verdadera batalla el desconectar a los niños de los aparatos tecnológicos.

Y más polémicas

Al lanzar la aplicación, la jefa de seguridad global de Facebook, Antigone Davisdijo que la compañía había trabajado con expertos asesores para proteger a los nuevos usuarios. Sin embargo, un artículopublicado por Wired encendió nuevas alarmas: algunos de los asesores, reciben fondos monetarios permanentes por parte de Facebook.

La jefa de seguridad defendió el análisis realizado por Facebook, argumentando que nunca se había tratado de esconder el apoyo financiero de Facebook que recibían algunos de los miembros de la junta de seguridad. “Estos son fondos para cubrir los gastos programáticos o de logística de las organizaciones asociadas”, dijo Davis.

Facebook no es el único que últimamente se ha visto involucrado en este tipo de controversias. En enero, dos inversionistas y un ex ejecutivo de Apple pidieron restringir la relación entre los dispositivos móviles y los niños, ya que su uso tan temprano podría ser perjudicial para el desarrollo físico y mental a largo plazo.

Esta situación marcó un precedente: es la primera vez que son los mismos accionistas de una empresa tecnológica abogan por crear mayor conciencia sobre el daño que puede provocar el uso de teléfonos en menores.

¿Descargarías Messenger Kids para tus hijos? ¿Crees que las medidas tomadas por Facebook son suficientes para proteger a los niños? 

-Fuente: http://www.eldefinido.cl

 

 

MinTIC lanza taller para disminuir la violencia en las redes sociales

El programa “Ciberacoso, ¿qué sabemos y qué podemos hacer?” está disponible en línea para que lo descarguen profesores y padres de familia.

La campaña “Bajemos el tono 2.0” del ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) tiene como propósito disminuir la violencia digital en Colombia con la ayuda de cuatro piezas publicitarias audiovisuales que muestran las graves consecuencias del ciberacoso.

Dos de estos videos, que se transmiten a diario por canales nacionales, están basados en casos reales que ocurrieron en el país y uno cuenta la historia de una víctima que decidió suicidarse por el maltrato sistemático que recibió en redes sociales.

Y aunque aún no hay datos ni registros oficiales que demuestren cuántas personas en Colombia padecen este tipo de violencia, todo indica que el fenómeno se hace cada día más complejo. Los casos de acoso, ciberbulling, y “sexting” aumentan con rapidez.

Por eso, el Mintic lanzó un taller digital para prevenir y mitigar estas formas de violencia en línea llamado “Ciberacoso, ¿qué sabemos y qué podemos hacer?”.  El objetivo de esta herramienta, diseñada por Corpovisionarios en convenio con el programa En TIC Confío de MinTIC, es disminuir la violencia en las redes sociales e Internet en general a través de un juego interactivo que recoge la experiencia de los participantes alrededor de esta agresión.

De acuerdo con Mintic, el taller estará disponible para descarga gratuita en www.enticconfio.gov.co para los padres de familia y docentes. “Este taller busca entablar un diálogo de saberes entre estudiantes, docentes, padres y madres de familia, que permita reflexionar cuidadosa y profundamente sobre el fenómeno del ciberacoso y proponer estrategias efectivas para su prevención y atención”, dijo el Ministro TIC, David Luna.

Por otra parte, el Mintic presentó los resultados de un estudio que evaluó 69.717 trinos de 35.919 usuarios únicos y 10 publicaciones de Facebook en páginas públicas de 10 medios de comunicación para identificar el comportamiento, el lenguaje y los patrones comunes de interacción en los diferentes usuarios.

El análisis también contempló los comentarios realizados sobre publicaciones en los portales en Internet de El Tiempo, RCN y Pulzo con el objetivo de medir la temperatura de las conversaciones que los colombianos sostienen en internet.

Mediante Big Data y minería de texto, el Termómetro de Convivencia Digital ayudó a caracterizar el uso del lenguaje tóxico o que incita a la violencia y a analizar el impacto del ciberacoso en las interacciones virtuales.

La firma Quantil, que realizó el estudio, concluyó que la toxicidad en los comentarios en los portales de Internet es superior a los tweets, el uso de signos de exclamación y mayúsculas es más frecuente en este tipo de comentarios y que los usuarios tóxicos no suelen usar foto de perfil y que existe una correlación entre los usuarios con capital social y el mejor comportamiento en las redes sociales.

-Fuente: https://www.elespectador.com

-Imagen: https://www.istockphoto.com/

Los pedófilos que no quieren abusar de los niños

Algunos pedófilos dicen que nunca abusarían de niños. Pero ¿existe algún tipo de apoyo psicológico para estas personas que aún no han cometido ningún crimen? ¿Cómo debería tratarlos la sociedad para prevenir que se cometan abusos?

La periodista Catherine Burns, del programa de televisión de la BBC Victoria Derbyshire, habló con uno de ellos.

Este artículo sobre lo que averiguó incluye detalles que pueden resultar perturbadores, debido a la propia naturaleza del tema.


Adam me mandó un mensaje unos días antes de reunirnos por primera vez.

Ya te diré qué llevo puesto para que me reconozcas. Aunque seré el tipo raro :jaja“.

Tiene veintipocos años, pero podría pasar por más joven. Menudo, de pelo oscuro, piel clara y voz suave. No tiene un aspecto “raro” en absoluto.

Se describe como “normal” y cuenta que le gusta salir con amigos, viajar y jugar videojuegos. Pero guarda un secreto: es pedófilo.

Adam no es su verdadero nombre. No quería que reveláramos su identidad, aunque insiste en que nunca ha hecho nada ilegal.

El término pedófilo es utilizado hoy en día por el público y los medios de comunicación como un sinónimo de alguien que abusa sexualmente de menores.

Pero los académicos usan la palabra de otra manera.

Un trastorno mental

Según el manual DSM-5, de la American Psychiatric Association (APA), de referencia para los psiquiatras de todo el mundo, la pedofilia es un tipo de“trastorno parafílico”.

Lo consideran una forma de enfermedad mental en la que un adulto siente atracción sexual primaria hacia los niños prepubescentes.

Eso no significa que hayan abusado de niños y, de hecho, tanto psiquiatras como criminólogos creen que no todos los delincuentes que abusan de menores son pedófilos.

Algunos pueden estar motivados por un deseo de poder o control.

Las personas como Adam se refieren a sí mismas como pedófilas “anticontacto”. Así, reconocen su propia atracción por los niños pero entienden que abusar de ellos está mal.

Adam notó que era diferente del resto cuando tenía 13 años.

Sus amigos empezaron de repente a hablar de chicas y a él no le interesaban.

Pero no podía revelar la verdad: no pensaba en chicas sino en niños menores que él.

En ese momento la diferencia de edad no era tan grande, solo de unos años.

“A medida que crecía, la edad siguió siendo la misma y lo cierto es que incluso disminuyó”, dice.

“Pensé que era demasiado joven para ser pedófilo”

Adam pasó los siguientes años como cualquier otro adolescente, tratando de encajar en un grupo.

“Me sentí aislado, intenté esconderlo, ignorarlo, fingí que no me pasaba, que era normal, traté de concentrarme en mis estudios, en jugar al fútbol”, cuenta.

También fingió que le gustaba una niña de su clase. Como era muy tímido, a nadie le extrañaba que nunca saliera con una chica.

Pero en ese momento Adam no se reconocía a sí mismo como pedófilo.

“Pensé que era demasiado joven, que los pedófilos eran hombres adultos que miraban a los niños“, explica.

En parte era la verdad. La APA dice que solo se puede clasificar como pedófilos a los mayores de 16 años.

Además debe haber una diferencia de edad de más de cinco años entre el sujeto y los niños que los atraen.

“Es un trastorno mental reconocido y es algo que la gente no elige tener. Es una enfermedad como la de alguien que tiene depresión o síndrome de déficit de atención”, dice Derek Perkins, un especialista en psicología forense que ha creado programas de tratamiento para delincuentes sexuales.

Cuando Adam cumplió 17 años se dio cuenta de que su atracción por los niños no era algo que fuera a desaparecer.

“Me preocupaba mucho que pudiera acabar haciéndole daño a algún niño y acabar en prisión. Sería el fin de mi vida”, lamenta.

“Mi edad de atracción es de 1 a 15 años”

La gente como Adam empezó a crear foros en línea y grupos de chat en los que comentan su lucha.

Muchos detestan la palabra “pedófilo” por la manera en que se usa en los medios de comunicación como sinónimo de un “violador de menores” o un “abusador de menores”.

En su lugar, Adam se refiere a si mismo como un MAP, un acrónimo en inglés para minor-atracted person, es decir, una persona que se siente atraída por menores.

En la superficie, Adam parece una persona agradable. Es educado, aunque carece de confianza en sí mismo. Él mismo admite que es muy introvertido.

Le pregunté si alguna vez durante su pubertad estuvo tentado a actuar de acuerdo a su atracción sexual.

“Era demasiado tímido como para hacer algo, en cualquier caso, con cualquiera. Incluso si no fuera pedófilo”, dice.

Adam explica que se “enfada mucho” cuando ve en las noticias historias sobre abuso sexual de menores.

“Estoy haciendo esto (la entrevista) para que la gente deje de hacer eso”, explica.

Adam es firme en lo que quiere decir: que nunca ha abusado de ningún niño, ni en persona ni en internet.

Antes de terminar la pregunta ya me responde enfáticamente: “Nunca, nunca lo haría”.

No hay ni un atisbo de duda en su respuesta. Dice que se mataría antes de hacerle daño a un niño.

Sin embargo, cuando le pregunto por la naturaleza exacta de su atracción se pone incómodo. Se avergüenza, tartamudea y calla.

Admite que tiene “fijaciones” con los niños pequeños, pero dice que se esfuerza mucho para distraerse de esos pensamientos.

Mi edad de atracción es de 1 a 15 años. Pero cuanto más jóvenes son, más prominente es la atracción emocional (en lugar de la física)“, responde.

Adam piensa mucho en las palabras que utiliza, haciendo pausas antes de hablar.

“En realidad no pienso mucho en un niño de uno o dos años de una manera sexual. Lo quiero abrazar y quiero que sea feliz. Principalmente, eso es todo con los niños más pequeños”, señala.

Es difícil no inquietarse con estas palabras, y más con lo que no dice, sobre todo con matices como “no mucho” y “principalmente”.

Intenta aclararlo más: “Si eres un padre y tienes un niño de uno o dos años quieres abrazarlo, besarlo, asegurarte de que ha comido y de que se siente seguro y contento. Y ese es más o menos el mismo sentimiento, pero yo lo tengo con todos los niños. O con los varones”.

Pero le digo que la mayoría de la gente quiere que los niños estén seguros y contentos.

Tras una pequeña vacilación, responde que obviamente “hay una pequeña atracción”, pero dice que se queda ahogada por su respuesta emocional.

Entre un 1 y un 5% de los hombres

Hay cierto debate en torno a las cifras, pero se estima que entre un 1 y 5% de los hombres tienen algún tipo de interés sexual por los niños.

También existe una pequeña cantidad de mujeres que cometen delitos sexuales, pero se desconoce cuántas de ellas son pedófilas genuinas.

Aunque claramente sí hay mujeres que abusan de niños, una gran proporción de las mismas lo hacen en conjunto con un delincuente varón.

Algunos pedófilos se sienten únicamente atraídos por los niños. Otros también se sienten atraídos por los adultos y tienen relaciones “normales” con sus pares.

A Adam no le atraen los hombres ni las mujeres adultos. ¿Qué lo hizo ser así?

Durante mucho tiempo se pensó que los pedófilos habían sufrido abusos o pasado por algún evento traumático durante sus infancias.

Pero según el psicólogo clínico canadiense James Cantor, la pedofilia se debe a un “cruce de cables” en el cerebro.

Cantor cree que la clave está en la formación del cerebro durante las etapas tempranas de la gestación.

“Una bomba de tiempo”

A pesar de su determinación a evitar el contacto con los niños, hubo un período en la vida de Adam en el que su voluntad tembló.

A los 18 años Adam entró en contacto por internet con un grupo de pedófilos “procontacto”.

Le dijeron que “tener contacto sexual con niños estaba bien, que no era nada malo y que no le causaban daños al niño”.

Él quería creerles. Adam está claramente incómodo y nervioso al hablar sobre este período de su vida.

Le pregunto si alguna vez pensó que podría acabar abusando de un niño.

“Pensé que tal vez en algún momento de mi vida, quizás sí. No inmediatamente. Pero me di cuenta de que esto realmente daña a los niños y yo no quiero formar parte de eso”, revela.

Cuando le pregunté si había visto imágenes ilegales de niños en internet Adam me respondió que no, en parte porque no tenía “las destrezas técnicas” necesarias para evitar que lo pillaran.

En un mensaje posterior con más contexto Adam admitió que había querido “mirar por curiosidad”.

“Pero supongo que no seguí adelante ni busqué más las imágenes porque en el fondo sabía que estaba mal”, dice.

Otros pedófilos “anticontacto” a los que contacté, me dijeron que pasaron por fases similares durante las cuales pensaron que acabarían cometiendo delitos. Uno de ellos se describió a sí mismo como “una bomba de tiempo”.

Adam dice que él no escogió ser así: “Tuve mala suerte en la vida. Nunca he sido malo con nadie. ¿Por qué me ha pasado a mí esta cosa horrible?”.

Admite que tuvo pensamientos suicidas durante esa época, pero que ahora esos sentimientos son mucho más raros.

Adam dice que se alejó del grupo de pedófilos “procontacto” después de investigar más y asegura que nunca podría encontrar placer alguno mirando imágenes de niños.

Después decidió que nunca abusaría de un menor.

Falta de ayuda profesional

Algunos pedófilos que nunca han delinquido decidieron en algún punto de sus vidas pedir ayuda médica.

Pero a pesar de la confidencialidad entre el doctor y el paciente, tantos los doctores como otros profesionales tienen el deber de avisar a las autoridades si creen que un niño ha estado o podría estar en peligro.

Muchos expertos, como Dereck Perkins, creen que no hay una “cura mágica”para la pedofilia, pero que los tratamientos sí pueden ayudar.

El fin principal de esos tratamientos no es ayudar a los pedófilos a lidiar con su atracción por los menores sino reducir la posibilidad de que se cometan abusos sexuales de niños.

“Desde el punto de vista de la protección de menores, cuanta más ayuda podamos proveer y cuanto antes, mejor”, dijo.

Pero Tom Squire, director clínico de la Fundación Lucy Faithfull, una entidad que trabaja contra el abuso infantil, dice que no hay suficiente apoyo.

En Reino Unido existen organizaciones que pueden ayudar a las personas que no cometieron delitos sexuales, como la organización sin ánimo de lucro StopSO. Pero tratarse puede costar entre US$900 y US$1300 y en muchos casos al hacerlo los pacientes pierden el anonimato.

Aunque existe cierto consenso entre el gobierno, los expertos y las instituciones de ayuda de que tratar a los pedófilos podría servir para prevenir delitos sexuales contra menores, ninguno de los pedófilos a los que contacté ha recibido ningún tipo de ayuda profesional.

Parece que el mayor apoyo que reciben procede de otros pedófilos.

Adam valora el impacto que tienen los foros “anticontacto”, porque dice que refuerzan la idea de que actuar sobre la atracción está mal.

Pero también se lo contó a algunos amigos y recibió apoyo.

Decirle a su madre fue mucho más complicado.

Incredulidad

No lo planeó, pero un día ella lo encontró llorando. Le preguntó qué le pasaba, pero él le dijo que no podía hablar de eso.

Ella le preguntó si era porque le gustaban los hombres. Él dijo que no, así que volvió a preguntar.

—¿Te gustan las mujeres?

—No.

Finalmente, le preguntó a su hijo si le gustaban los niños.

—Sí.

Adam dice que ella sí le cree cuando le dice que nunca abusaría de un niño.

Sin embargo, no pudo ocultar su reacción cuando le contó que se sentía atraído por niños de hasta un año.

“Me parece que no me creyó… Ella… ella… mmm, ella decía ‘son demasiado pequeños“, cuenta.

“Me seguía preguntando si era cierto. Tenía la cara pálida, como de incrédula”, recuerda.

“Era horrible. No quería hacerla sentir mal y no quería ser un mal hijo. Me sentía tan disgustado conmigo mismo… Ella me hizo sentir así”, añade.

Cuando le pregunto por sus esperanzas de un futuro feliz, Adam dice tristemente: “No sé”.

Todavía es muy joven.

Le digo que puede que esté totalmente convencido de que nunca abusará de un niño, pero que la vida es larga.

Y el se muestra firme. “Nunca he lastimado a la gente de ninguna manera, ni a niños, ni adultos, ni a nadie. No creo que esté en mí hacer daño a nadie“, indica.

-Fuente: http://www.bbc.com

Dibujos para proteger a los más frágiles de los abusos sexuales

Un comic diseñado por los Mossos para detectar agresiones a discapacitados intelectuales destapa un caso en un ensayo.

 

Leyre (nombre falso) es una mujer de 29 años con discapacidad intelectual que solo ha sido capaz de comprender que sufrió abusos sexuales a través de unos dibujos de cómic. Ella los vio durante la prueba piloto que los Mossos d’Esquadra realizaron hace pocos meses. La sesión pretendía comprobar la efectividad de unas viñetas que habían diseñado -en colaboración con psicólogos- para lograr que las personas discapacitadas consiguieran denunciar agresiones sexuales.

Durante esta prueba piloto, el agente Carles Domingo, a través de seis viñetas, fue contando al grupo de Leyre, de una forma muy sencilla, en qué consistía un abuso sexual. En la primera imagen, se ve a una chica, María, la protagonista, metiéndose en la cama a la hora de dormir. Carles les preguntó: “¿María aquí está tranquila? ¿Está bien?”. En la siguiente viñeta, aparece una silueta negra con ojos rojos intimidantes. En la tercera, la silueta oscura se mete en la cama. En la cuarta, intenta tocarle el pecho a María. En la quinta imagen, María se echa a llorar. “¿Qué le pasa ahora a María? ¿Está triste?”, preguntó por último el policía al grupo. El experimento funcionó.

Las personas con discapacidad “conectan mucho más con imágenes que con palabras”, explica Joana Corominas, directora de centros de Catalonia Fundació Creactiva. “Se identificaron enseguida con María -la protagonista-, comprendieron por qué lloraba y algunas personas, como Leyre, fueron más allá y se reconocieron en su dolor. Ese día hubo más sorpresas. Porque otro de los asistentes acabó identificándose como un agresor. “Yo no sabía que lo que yo hacía podía hacer daño”, admitió avergonzado.

El mosso les fue insistiendo en algo que desconocían: tenían derecho “a decir que no” a la silueta negra. Como María, también ellos eran “dueñas de su cuerpo”. Las personas con discapacidad están “acostumbradas al rechazo” y sienten una necesidad enorme de “ser aceptadas”. Una carencia que multiplica su exposición a los abusos. “No saben decir que no”, razona Joana. Tras escuchar al policía, Leyre comenzó a repetir esa idea: “Soy dueña de mi cuerpo”. Leyre llevaba 5 años atendida por los psicólogos de su centro “y jamás había sido capaz de denunciar este abuso”. Desde que lo ha hecho, “lo hemos trabajado”, explica Joana, y los problemas de conducta de Leyre han remitido.

400 policías para prevenir los abusos

Los Mossos han formado a 400 agentes que visitarán centros catalanes especializados en discapacidad intelectual. Han preparado “ocho talleres distintos”, enumera el portavoz del cuerpo policial Albert Oliva. Se tratan los casos de abuso sexual, psicológicofísico económico. También los peligros de las redes sociales, el abandono o las situaciones de maltrato que puedan infligirles a causa de su condición. “A menudo se olvida el riesgo que corren de ser víctimas de estos ataques”, avisa Rosa Cadenas, presidenta de Dincat, una federación que agrupa a 300 entidades dedicadas a su cuidado.

Los talleres se llevan a cabo sentando a los asistentes en forma de ‘U’ y los agentes “visten uniforme”. Mientras dura la charla, los policías no dejan de interpelarlos para que vayan reflexionando poco a poco con las imágenes, para que se conecten con el relato. Cuando termina la sesión, no se van enseguida. Se quedan un rato porque saben que “algunos no hablarán delante del grupo, pero sí cuando puedan acercarse sin que nadie les oiga”.

Abusos en el eslabón más frágil

El caso de la escuela Taiga, avanzado por este diario, puso sobre la mesa el grado de vulnerabilidad que sufren estas personas ante las agresiones sexuales. Porque rara vez son capaces de comprender qué les están haciendo. Y si lo hacen, algunas discapacidades son tan agudas que resulta casi imposible que puedan expresarlo. Las viñetas que ahora empezarán a utilizar los Mossos pretenden conectar incluso con las víctimas más aisladas. También resultar disuasorias para los agresores, “que sientan que podríamos descubrirlos”.

Los Mossos recogieron durante el pasado año 94 denuncias por abusos contra personas discapacitadas. El 87% eran mujeres y el 31% menores de edad. Un estudio reciente de la Fundació Vicky Bernadet ha detectado que una de cada dos mujeres discapacitadas ha sufrido abusos sexuales. Rosa Cadenas explica que los abusos acostumbran a suceder en los centros. Y los cometen tanto los cuidadores como otros discapacitados con los que conviven las víctimas. Aunque estos últimos, a menudo, ni siquiera saben que les están haciendo daño.

-Fuente: https://www.elperiodico.com

¿Debería una esposa maltratada ser acusada por el delito de su esposo?

Se espera que esta semana comparezcan los testigos en el juicio federal en contra de Noor Salman, cuyo marido, Omar Mateen, asesinó a 49 personas en el club nocturno Pulse en Orlando, Florida, en 2016. Salman está acusada de ayudar a su marido, quien murió en un enfrentamiento con la policía, al “proveer apoyo material” al Estado Islámico y obstruir la justicia. Con tan pocos hechos disponibles, sería irresponsable especular sobre la posible participación de Salman en este acontecimiento tan espeluznante.

Esto es lo que sabemos: antes de que Mateen decidiera cometer un asesinato en masa, maltrataba física y emocionalmente a Noor Salman. Salman ha dicho que su marido le daba puñetazos, trataba de estrangularla, amenazaba con matarla, la obligaba a tener sexo con él y la dejaba aislada en la casa en la que habitaban. Sus abogados dicen que ella vivía atemorizada todo el tiempo.

Es poco probable que Salman sea la última víctima de violencia doméstica sometida a un juicio en relación con la violencia a gran escala cometida por un marido abusador. Eso se debe a una confluencia de factores: primero, el fuerte vínculo entre la violencia doméstica y los tiroteos masivos y, segundo, la frecuencia con que los autores de estos delitos ejercen un control coercitivo sobre sus parejas sentimentales, a quienes obligan a actuar de maneras en las que no lo harían en circunstancias distintas.

Dado que este vínculo es tan común y el control tan generalizado, necesitamos pensar seriamente qué tipo de responsabilidad jurídica estamos preparados a otorgar a las víctimas en estas circunstancias.

La conexión entre la violencia doméstica y los tiroteos masivos se ha vuelto casi un lugar común. Entre los muchos ejemplos están: Devin Patrick Kelley, quien asesinó a veintiséis miembros de la congregación de la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, Texas, en noviembre, había sido juzgado por un tribunal militar de la Fuerza Aérea por violencia doméstica; James Hodgkinson, quien disparó contra miembros del Congreso mientras jugaban béisbol en junio de 2017, había sido procesado previamente por abusar de su hija adoptiva; Mohamed Lahouaiej Bouhlel, quien mató a 84 personas con un camión en Niza, Francia, en julio de 2016, era conocido por las autoridades porque había agredido a su esposa.

¿Cómo podemos entender el vínculo entre la violencia doméstica y la violencia a gran escala? Los hombres (y por lo general son varones) que son agresivos en casa suelen recurrir a la violencia para crear un clima de miedo en las mujeres con las que habitan. El pistolero en una balacera masiva hace lo mismo: siembra el terror entre sus blancos y el público.

No quiere decir que estemos afirmando que todos los autores de violencia doméstica corren el riesgo de convertirse en asesinos masivos. Solo un pequeño subconjunto de los que abusan de miembros de su familia también comete asesinatos a gran escala. Sin embargo, el vínculo es crucial. De hecho, los expertos hacen referencia a las relaciones domésticas especialmente peligrosas como “terrorismo íntimo”.

Cuando la violencia doméstica va seguida de un patrón de terrorismo íntimo, el autor por lo general trata de controlar todos los aspectos de la vida de la víctima: sus finanzas, ropa, contacto con amigos y familia, incluso en qué posición duerme. Una vez que un agresor se ha apropiado del poder de restringir la vida cotidiana de su pareja, ya no necesita recurrir a la violencia física habitual; solo cuando ella trata de resistirse a sus “reglas” es probable que continúe con las agresiones. La violencia física es su forma de hacer énfasis, la táctica que usa cuando no ha podido hacerse del control que requiere.

Los fiscales dicen que Salman hizo arreglos financieros con Mateen antes del ataque y lo ayudó a idear una coartada. El FBI ha declarado que Salman confesó haber acompañado a Mateen en un viaje para inspeccionar el club nocturno. Salman niega haber tenido conocimiento previo del ataque. De nuevo, el juicio no ha comenzado y no se ha probado nada.

No obstante, no puede suponerse de manera realista que una mujer que vive en una relación definida por el control coercitivo que se ejerce mediante la amenaza de violencia tenga el mismo nivel de responsabilidad penal que una persona cuya vida se caracteriza por la libre elección. El sistema de justicia penal estadounidense ha reconocido desde siempre la relación entre la coerción y la culpa jurídica, en la forma de la defensa en la que se argumenta una acción bajo coerción. Aunque se utiliza muy pocas veces, esta defensa exculpa a una persona de responsabilidad penal por sus actos si existe un miedo bien fundamentado de incurrir en lesiones físicas graves por negarse a actuar y si no hay esperanza convincente de escapar de la amenaza.

Esta defensa parece particularmente relevante en el contexto de la violencia doméstica, tal vez muy en especial si el autor está tan trastornado que tiene la capacidad de perpetrar un asesinato masivo. Si Salman se negaba a cumplir con las exigencias de su pareja abusiva, podía conducirse a su propia muerte. Según un análisis de las estadísticas del FBI realizado por el grupo de control de armas Everytown for Gun Safety, en un 57 por ciento de las balaceras contra más de cuatro personas de 2008 a 2012, el tirador mató a alguien que era o había sido su cónyuge, pareja sentimental o a otro miembro de su familia.

Cuando ocurren actos horribles de violencia, tenemos el impulso de llevar a alguien, a quien sea, ante la justicia. Cuando el autor de una balacera masiva muere en la escena del delito, esta necesidad queda sin resolver. No obstante, a pesar de lo intolerable que pueda parecer esta situación, el camino al progreso no debería incluir el culpar a las mujeres que también merecen un lugar entre la larga lista de víctimas del asesino.

-Fuente: https://www.nytimes.com/es