Entrevista: Alika Kinan, “Heroína” en la lucha contra la trata

 

Entrevista a Alika Kinan, quien pasó 16 años como víctima de trata de personas con fines de explotación sexual y fue rescatada en 2012 de un prostíbulo (Sheik) en Tierra del Fuego (Argentina). Denunció a sus proxenetas por trata de personas, durante el juicio recibió amenazas. Consiguió que los condenarán entre tres y siete años de cárcel, aunque apelaron la sentencia y están libres, la sentencia aún está pendiente de resolverse. La justicia ordeno realizar a la municipalidad de Ushuaia una indemnización económica “como reparación por violar los derechos humanos”, la primera superviviente de trata a nivel mundial en obtener dicha sentencia. En Junio de 2017 fue homenajeada por el Departamento de Estado de Estados Unidos como “Heroína” en la lucha contra la trata de personas. Este mismo año inicia Alika Kinan Fundaciónun proyecto junto a un grupo de mujeres, abogadas, socióloga, trabajadoras sociales y psicóloga contra la trata de personas y explotación sexual. Nos cuenta como es ser victima de trata.
¿Cómo llegaste a la prostitución y como fue tu vida en ella?
La prostitución llegó a mi vida durante mi adolescencia, en la década de los ’90, mientras buscaba trabajo para salir de la pobreza en la que estábamos mi hermana y yo. No tenía donde vivir ni que comer, todos mis intentos de conseguir un trabajo formal fueron fallidos y una mujer me hizo una oferta de ganar mucho dinero en la inauguración de un “boliche” en el sur. No me dieron más datos.
Mi vida fue sobrevivir cada día a un mundo totalmente desconocido y donde me quitaron lo poco que tenía, mi cuerpo, mi mente, mi alma. Fui despojada del deseo, del placer y hasta incluso tenía prohibido el dolor.
¿Hubo algún evento en particular que te permitió salir de allí o fue un proceso?
Fui rescatada de un prostíbulo (Sheik) en Tierra del Fuego.
¿Cuál es el perfil de la víctima?
Los perfiles de víctimas son diversos, la mujeres que son ingresadas al sistema prostituyente desconocen todas las formas de violencia a las que van ser expuestas. La mayoría son muy jóvenes, con necesidades económicas primarias que resolver (vivienda, trabajo). Gran parte de las mujeres que ingresan en Latinoamérica al sistema del mercado sexual, llegan con su integridad sexual vulnerada, su sexualidad les fue arrebatada.
Es difícil determinar un perfil de víctima, yo creo que cualquier mujer con vagina puede ser una potencial víctima de trata, sin importar la edad o la condición social. Hay factores que las vuelven potenciales víctimas.
Cualquier hombre que haga uso y abuso de sus privilegios machistas es un potencial “putero”. A mí me gusta decirle consumidor de prostitución, porque en muchos casos los tipos no quieren hacerse cargo del término putero porque lo consideran despectivo, y obviamente lo es.
Cualquier hombre que desee consumir prostitución la puede encontrar, al margen de su condición social, económica o su rango etario. El sistema capitalista y patriarcal nos operó de tal manera que puso a disposición de cada necesidad una mujer con diferentes tipos de necesidades
¿Has ejercido sin estar obligada por proxenetas o mafias?
No. Siempre existe un otro que te explota.
¿En algún momento consideraste la prostitución un trabajo?
Nunca lo consideré como un trabajo, si una forma de subsistir.
¿Consideras un mecanismo de supervivencia el estar siendo prostituida y decir que es un trabajo?
Sobrevivir al mercado sexual es una cosa y subsistir en una situación de trata es otra. Todas las mujeres prostituidas deben sobrevivir en el mercado sexual, la violencia que se ejerce sobre nuestros cuerpos y psiques es devastadora, tal es así que sus efectos son equiparables a las torturas de guerra.
¿Cómo desarrollan el síndrome de Estocolmo las víctimas de trata?
No sé exactamente cuáles son los aspectos académicos del Síndrome de Estocolmo, si puedo decirte que al ingresar al sistema prostituyente, las mujeres establecen lazos muy fuertes (fraternales, de protección, de cuidado, emocionales) con sus explotadores, lo cual dificulta reconocerse como víctima.
La trama psicológica que se teje en torno a las emociones y afectos de las víctimas de trata generan cierta dependencia emocional, de aceptación y de fidelidad para con los proxenetas.
Podrías tener la puerta abierta, parada en cualquier calle, que el lugar seguro donde estas es al “cuidado” de tu explotador.
¿Cómo se supera una situación de explotación sexual?
No hay una formula exacta para superar la explotación sexual. De hecho yo en lo personal, considero que hay traumas que jamás se podrán superar.
Cada víctima tiene sus propios procesos y mecanismos para intentar superarlo, los tiempos serán diferentes en cada una de nosotras, las herramientas que disponga el Estado son fundamentales, aunque son escasas y buscan generar una deuda y un agradecimiento por parte de las víctimas. Mi experiencia fue reencontrarme con mi familia, mis hijas, restablecer los lazos afectivos y amorosos. Tuve el acompañamiento de un sector del movimiento de mujeres en diferentes países, Argentina, España, Uruguay, México, EEUU.
No siempre fueron desinteresadas las ayudas, hay quienes buscan réditos personales por acompañar a las víctimas, tanto a nivel gubernamental como sectores políticos.
¿Qué tipo de asistencia se requiere para éstos casos?
Se requieren tantas cosas, tanto materiales como afectivas…
Debe haber asistencias intermedias o inmediatas, que son para “sacar” a la mujer de esa situación de explotación, un refugio, comida, dinero para movilidad, terapia, asesoramiento legal, seguridad…
Y también debe haber programas específicos de largo plazo, como acceso al trabajo, a la vivienda, un programa de acompañamiento psicológico especializado en trata y/o tortura sexual para garantizar el éxito en todo lo demás.
No podemos pensar en políticas encorsetadas para las víctimas, todas son diferentes y tienen diferentes necesidades y deseos, a la hora de pensar en cuáles son las asistencias para acompañar a las sobrevivientes debemos pensarlas de manera flexible sin humillarlas.
¿Cuál es el perfil del putero? 
(Risas) No hay un perfil del putero. Cualquier hombre que haga uso y abuso de sus privilegios machistas es un potencial “putero”. A mí me gusta decirle consumidor de prostitución, porque en muchos casos los tipos no quieren hacerse cargo del término putero porque lo consideran despectivo, y obviamente lo es.
Cualquier hombre que desee consumir prostitución la puede encontrar, al margen de su condición social, económica o su rango etario. El sistema capitalista y patriarcal nos operó de tal manera que puso a disposición de cada necesidad una mujer con diferentes tipos de necesidades

 La pornografía es el marketing publicitario de la prostitución.Hoy la demanda está en sintonía con la pedofilización de la pornografía, siendo esta la demanda, mujeres lampiñas cada vez más jóvenes e incluso niñas de la primera infancia. Todo por hacer realidad las fantasías sexuales de los puteros que no se lo imaginaron, lo vieron y lo desearon a través del porno, ahora salen a buscarlo.

¿Era frecuente las palizas y humillaciones de los proxenetas y puteros?
Forma parte de la propia prostitución. La manera de minar y destruir nuestra autoestima es utilizar el recurso de la humillación. Somos y estamos para complacer a otro que paga por eso. No importa que deseamos o a quien, tampoco importa nuestro placer, importa que quien paga obtenga aquello por lo que pago. La cosificación de los cuerpos de las mujeres y niñas para ser utilizados como un producto de consumo es el corazón del mercado sexual, que cada vez que hay un avance sobre los DDHH de las mujeres encuentra la forma de colarse para perpetuar el régimen de esclavitud, en este caso sexual.
La palizas son parte de la cotidianeidad del régimen prostibulario, un “te ha tocado”, no hay lugar a queja en el sexo violento, pagan por ejercer poder sobre nuestros cuerpos y eso significa violencia.
¿Crees que la pornografía influye en la demanda de prostitución?
Sí, absolutamente. La pornografía es pedagogía de la violación y es su estímulo cotidiano para el consumo de prostitución.
Desde la salida de la pornografía de la marginalidad en la década de los 70 ha marcado la agenda en la industria del mercado sexual, tratando de crear tendencia. Digamos prácticas sexuales violentas, sadomasoquismo, sodomización, orgias etc. Lo que el consumidor de pornografía ve en una porno, es la práctica sexual que quiere realizar, quiere hacer realidad sus “fantasías sexuales ” cual adolescente fuere, incluso siendo hombres grandes con familias y con una amplia trayectoria sexual, siempre hay un deseo que quieren cumplir.
La pornografía es el marketing publicitario de la prostitución.
Hoy la demanda está en sintonía con la pedofilización de la pornografía, siendo esta la demanda, mujeres lampiñas cada vez más jóvenes e incluso niñas de la primera infancia. Todo por hacer realidad las fantasías sexuales de los puteros que no se lo imaginaron, lo vieron y lo desearon a través del porno, ahora salen a buscarlo.
¿Qué otros elementos de nuestra cultura podría influenciar en la naturalización de la prostitución como práctica?
La cultura de la violación, la música, cine, revistas, etc. funcionan como estímulos permanentes para el consumo de prostitución, la cosificación de los cuerpos de las mujeres y las niñas puestas a disposición de los hombres, todo a nuestro alrededor nos indica ese camino. Las mujeres como objetos comercializables, nuestra belleza, frescura, juventud, aroma, tersura no son nuestras en realidad, somos el objeto de disfrute masculino. Por eso todos los obstáculos para no poder acceder a opciones y mejoras laborales, la carga de los hogares y la maternidad (sea deseada o no). El trabajo genuino, real y digno es el gran derecho a conquistar por las mujeres, ya que no todas tienen la oportunidad y quedan ancladas en la feminización de la pobreza la cual la empuja a la explotación sexual.
¿Crees que se está normalizando la explotación sexual?
No sólo normalizado en nuestra cultura, estamos condenadas a la explotación sexual, cuando somos mujeres y pobres.
¿Existe el perfil de la “puta feliz” que ejerce libremente?
No, no existe la “puta feliz”, las únicas putas felices que he visto en mi vida han sido las que estaban pasadas de drogas o alcoholizadas… y no terminaban muy felices que digamos al terminar la noche, si no tiradas en algún baño o había que sacarlas de alguna pieza de pases dormidas y violadas, (yo incluida).
¿Mientras estuviste en la prostitución tuviste contacto con plataformas regulacionistas? (Si es si, como fue la experiencia).
Sí, con AMMAR. Constantemente le pedían a los dueños o encargados de los prostíbulos permiso para hacer reuniones con las mujeres. No ofrecían nada de lo que plantean hoy en día. Pretendían que nos sindicalizáramos, engrosar sus números y cobrarnos todos los meses. Nos invitaban a tomar mate con torta frita, yo no quería ni mates ni tortas fritas. Hoy se posicionaron desde otro lugar y afinaron sus reclamos, refinaron el discurso. Buscan perpetuar la esclavitud sexual, que cedamos nuestra voluntad sexual y lo que es peor de todo, vienen a por nuestras hijas, a por las hijas de todos y todas.
¿Has recibido amenazas de lobbies regulacionistas o sectores públicos?
Sí, muchas veces y de diferente intensidad. Soy muy incómoda al hablar y he conseguido poder expresarme en torno a lo vivido, sin romper a llorar o gritar y siempre he intentado alejarme del drama. Con lo cual soy muy cuestionada. El feminismo me enseñó a pensar, a decir lo que pienso aunque sea incómodo. En esta serie de incomodidades he cuestionado todo el mercado sexual, puteros, mujeres explotadoras, proxenetas, la burocracia explotadora, al Estado, funcionari@s, todo eso me trajo muchos problemas.
En el juicio donde querellé contra los proxenetas y el Estado los abogados defensores de los proxenetas manejaba los argumentos que utiliza AMMAR para proponer la regulación de la prostitución, se negaba a reconocerme como víctima de trata y me trataba de “meretriz” incluso apelando que cada vez que menstruaba y me obligaban a ponerme una esponja en la vagina para no manchar a los “clientes ” con mi sangre menstrual yo sentía placer porque estaba “húmeda “, esa clases de argumentos utilizaban .
Los días previos al juicio atravesé toda clase de amenazas en torno a mi hija mayor que decían que yo la obligaba a prostituirse o mi bebé que me lo iban a matar. No sólo atemorizaron y amedrentaron a mi familia, fue el recurso para desestabilizarme psicológicamente para impedir mi declaración testimonial en el juicio. No lo consiguieron, declaré y conseguí una condena histórica para el abolicionismo.
Aún hoy cada tanto me insultan, intentan desacreditarme y me difaman, sigo adelante con el combate contra la trata, que es en beneficio de todas las mujeres y niñas.

 Si bien la ley de trata contempla la creación de políticas públicas para víctimas de trata, aún a día de hoy, desde el año 2008 el estado argentino sigue en deuda con las mujeres víctimas de trata. No se han destinado partidas presupuestarias para asistir y contener a las víctimas y tampoco hay planes específicos que las fortalezcan económicamente y que les ayuden a reinsertarse socialmente, lo cual es muy difícil ya que muchas deben convivir con el estigma social.

¿La regulación de la prostitución podría erradicar la trata y dignificar las condiciones de las prostitutas?
No, de ninguna manera. Sólo le daría un marco legal a la explotación sexual. El proxeneta sería un empresario, la prostituida una trabajadora en relación de dependencia y el putero un cliente, como el que compra un pedazo de carne en la carnicería.
¿Consideras que regular la prostitución beneficia a las mujeres?
No. Sólo nos impediría denunciar el delito o ser rescatadas, ya que se les daría a los proxenetas una categoría de “empresario del sexo”
Últimamente los movimientos regulacionistas tiene más lugar en los medios de comunicación y redes, ¿Crees es debido a un apoyo económico de instituciones públicas, privadas o ambas?
Absolutamente, en este contexto de ajuste y de despidos, muchas y muchos asalariados hoy por el lobby proxeneta, escriben en medios de comunicación y hacen campaña a favor de reglamentar la prostitución a nivel mundial, no sólo en Argentina.
¿Hay campañas para atraer y captar mujeres jóvenes a la prostitución?
Como mencioné antes hay una clara tendencia de la pedofilización del mercado sexual, para ello es necesario crear recursos humanos para atender esta demanda. Las charlas en los colegios secundarios, prostitutas hablando por redes sociales como Twitter o Facebook de lo maravilloso que es “sacarle dinero ” a los viejos y que es preferible prostituirse a ser moza, son cebos claros para atraer a las jovencitas al mercado sexual y a los jóvenes incitarlos al consumo de prostitución. Es un delito, es la promoción de la prostitución y corrupción de menores, debe hacerse valer la justicia.
¿Porque eres abolicionista?
Ser abolicionista es velar por los derechos humanos, es luchar contra la esclavitud. Yo he decidido luchar contra lo que robó 16 años de mi vida, para que nunca más suceda a ninguna de nosotras.
Fuera de las plataformas ¿existen ayudas para víctimas de la trata de personas?
Si bien la ley de trata contempla la creación de políticas públicas para víctimas de trata, aún a día de hoy, desde el año 2008 el estado argentino sigue en deuda con las mujeres víctimas de trata. No se han destinado partidas presupuestarias para asistir y contener a las víctimas y tampoco hay planes específicos que las fortalezcan económicamente y que les ayuden a reinsertarse socialmente, lo cual es muy difícil ya que muchas deben convivir con el estigma social. La sociedad hace un análisis muy frívolo y poco profundo, al cual ha colaborado el lobby proxeneta para mantener a las víctimas como rehenes de su propia explotación y es ” LA PUTA ES PUTA PORQUE QUIERE Y PORQUE LE GUSTA”.
¿Se educa sobre abolicionismo en los centros educativos?
No hay educación abolicionista, muy de vez en cuando desde alguna Universidad o algún centro de estudiantes solicita que le demos una charla, pero así como nos la solicitan a las abolicionistas se las conceden a quienes buscan regular la prostitución, con la excusa de que se deben escuchar todas las voces y en realidad eso no es así, no existen dos voces. Hay sólo la voz de las hemos sido sometidas al privilegio de los hombres de poder comprar todo aquello que desean.

 Las feministas nos complementamos las unas a las otras, las sobrevivientes necesitamos de las teóricas y académicas para empoderarnos y empoderar a través de nuestra experiencia de vida, necesitamos poder trabajar en equipo para poder dar batalla a la trata de personas, si seguimos fraccionándonos y dispersándonos en otras luchas que son válidas e importantes también, no vamos a poder conquistar la plenitud de derechos para mujeres y niñas.

¿Qué necesitáis las abolicionistas para continuar la lucha?
Organización y unión. Hay que formar a las más jóvenes para que puedan continuar luchando.
Debido a la recesión y crisis económica de los Estados que atravesamos en la actualidad, ¿Consideras que podría haber una relación con el interés de algunos gobiernos por regular la prostitución?
Si totalmente. Hay una clara tendencia de utilizar los números generados por el mercado sexual para engrosar el PIB (producto interior bruto) de los países más castigados por la recesión. Lo utilizan como un disfraz de la economía, es una tapadera de lo mal que están la producción de bienes y servicios de un país.
¿Recibir impuestos de la prostitución puede beneficiar a la recuperación económica?
Puede llegar a impactar en la recuperación económica, sí. Pero estaríamos violando tratados internacionales en materia de DDHH.
¿Crees que los gobiernos se involucran en la inclusión laboral y social de las prostitutas que quieren salir de la prostitución?
No, en absoluto, no somos prioridad y no les interesamos, una vez que obtienen nuestras declaraciones ya no les interesamos, en rasgos generales.
¿Te consideras feminista radical?
Creo que con todo lo que he respondido a lo largo de la entrevista he demostrado ser una feminista radical. Si bien hay una demonización hacia las feministas más reaccionarias y radicalizadas por la lucha que damos y como la damos, las radicales no somos feministas de foto cartel, las radicales aplicamos la filosofía feminista como forma de vida, desde la manera en que nos alimentamos, criamos a nuestras cachorras humanas, con quienes hacemos manada, hasta cómo hacemos el amor. Nuestras demandas no son simpáticas, ni graciosas, son incómodas y requieren de mucha reflexión al respecto.
¿Cómo es tu relación con la teoría feminista?
Uff, que difícil. La aplicación de la teoría feminista en las diferentes disciplinas es lo que nos permite la conquista de derechos, su aplicación es lo que genera terrenos más propicios para los cambios, la teoría es lo que nos lleva al plano de la conquista. Hay una realidad con claras desigualdades, una realidad injusta y desigual, lo que desestabiliza el sistema es cuando teorizamos las feministas y creamos una grieta para generar el cambio de paradigma. Creo que las feministas estamos en permanente deconstrucción, que nuestra reflexión es la gran herramienta de liberación contra el patriarcado.
¿Cuáles son tus referentes en el feminismo y por qué?
Mi referente es mi abogada, la Dra. Marcela Rodríguez, autora de varias leyes en Argentina de restitución de derechos para las mujeres, autora de los proyectos de penalización a puteros en Argentina, y por supuesto experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual, Andrea Dworkin, la jurista Catherin MacKinnon, Simone de Beauvoir y varias más que han dejado un legado maravilloso y digno para nosotras. Todas mujeres potentes y radicales.
¿Cómo ves el panorama del feminismo radical frente a la prostitución?
Las radicales somos quienes realmente damos la batalla diaria, quienes tenemos la formación conjugada con el trabajo de campo, somos quienes buscamos erradicar el consumo de prostitución como única salida posible para las mujeres en situación de prostitución. Si no hay demanda del cliente prostituyente, no hay explotación, es ir a la raíz del problema, no hay otra salida posible. Ser feminista radical es el camino hacia la abolición del sistema prostituyente, todo lo demás son cuentos neoliberales.
¿Crees que el feminismo teórico tiene algo que aportar a la lucha abolicionista?
Necesitamos de todas las patas del feminismo, se ha de trabajar más en la producción de conocimiento desde la Academia, es necesario el marco teórico y análisis de la problemática para evaluar el daño que genera la prostitución en las mujeres y las niñas. Es necesaria la producción de estadísticas fiables por parte de las teóricas, ya que hasta hoy el Estado, que es un Estado proxeneta nos ha mentido tanto en el número de feminicidios como en las estadísticas de la trata global. Necesitamos el compromiso de todas para combatir y erradicar la trata de personas a nivel global.
¿Qué es para ti la libertad sexual de las mujeres?
La libertad de gozar libremente, tener un orgasmo sin culpa y sin humillación y poder desear y disfrutar de ese momento sin tener que mirar a un lado para asegurarnos que ese otro ha pagado antes de marcharse.
¿Cómo podemos ayudar las feministas abolicionistas que no hemos sido víctimas de la prostitución?
Las feministas nos complementamos las unas a las otras, las sobrevivientes necesitamos de las teóricas y académicas para empoderarnos y empoderar a través de nuestra experiencia de vida, necesitamos poder trabajar en equipo para poder dar batalla a la trata de personas, si seguimos fraccionándonos y dispersándonos en otras luchas que son válidas e importantes también, no vamos a poder conquistar la plenitud de derechos para mujeres y niñas.

 

El niño no puede comprender el abuso, lo excede totalmente

Entrevista a Susana Toporosi, psicoanalista de niños y adolescentes, autora de “En carne viva. Abuso sexual infantojuvenil” (Ed. Topía, 2018)

Susana ToporosiMario HernándezAlejandro Vainer

M.H.: Susana Toporosi, escritora del libro “En carne viva. Abuso sexual infantojuvenil”. Con un prólogo de Juan Carlos Volnovich, cito: “[…] Supo enfrentar el horror de una de las prácticas más aberrantes de la condición humana para, finalmente, construir este edificio conceptual ‘en carne viva’ que, de aquí en más, ha de convertirse en referencia obligada para quienes aborden el tema”. Viniendo de Juan Carlos, un prólogo tan elogioso, me imagino la importancia de este libro. Hablando con Alejandro Vainer, le comentaba que no me habían acercado el libro, pero después me di cuenta que es preferible que la entrevista te la haga él porque lo leyó dos veces. Te voy a dejar con Alejandro Vainer con quien compartís el Consejo de Redacción de la revista Topía.

A.V.: Voy a hacer preguntas para dar algunas brújulas del libro. Hay frases que me llamaron la atención, porque homologás que en el trabajo de muchos años de experiencia que tenés, con la forma de diagnosticar, ponés al mismo nivel al hallazgo diagnóstico que al hallazgo físico después de un episodio de violación. ¿Podés contarnos un poco de esto? ¿Cómo llegaste? Porque es bastante fuerte como afirmación.

S.T.: En principio dejame decirles que el hallazgo físico, durante muchos años era casi excluyente, si no había una marca física que diera cuenta de la presencia de algo de sexualidad adulta en el cuerpo del niño, no servía como demostración de abuso. En realidad lo que traté de desarrollar y mostrar en el libro es que cuando un niño vive una situación que le resulta traumática (y esto no es solo para abuso sino para otras situaciones), siendo el abuso donde más se ve, traumático significa totalmente excesivo, que él no tiene herramientas para metabolizarlo, es como si le estallara una bomba en su cabeza con esto que le hacen en el cuerpo. Porque cada cosa que le va pasando, se supone que tiene que ir teniendo herramientas en su cabeza para ir incorporándolo y entendiéndolo.

El abuso no lo puede comprender, lo excede totalmente, entre otras cosas porque es la sexualidad de un adulto que el chico no puede conocer porque todavía no pasó por la edad en que pudiera comprender qué es la sexualidad adulta. Esa bomba que le estalla en la cabeza tiene efectos.

¿Cuáles son estos efectos? El chico no va a poder jugar, dibujar, contar con un relato eso vivido, sino que generalmente lo que le pasa es que se le interrumpe esa posibilidad de jugar, dibujar y contar y lo que aparece son como pedacitos de eso que estalló que quedaron intactos, pedacitos de algo que vivió en ese momento del abuso, que quedaron intactos y que aparecen después de un tiempo, por ejemplo, jugando a otras cosas.

El chico puede jugar, pero en relación a lo que le pasó no hay posibilidad de juego, de transformación, de hablar de eso, contarlo, sino que habitualmente es como si esa bomba que estalló tiene los pedacitos de metal incluidos ahora en esta nueva escena donde está jugando a otra cosa o dibujando; de repente se interrumpe el juego y aparece algo que no es juego. Eso lo podemos reconocer los terapeutas de un niño, porque no todo hacer de un niño es jugar. Por ejemplo, un chico está jugando en una casita en un consultorio, con los muñecos y de repente toma una muñeca y comienza a succionar los genitales de la muñeca. Ese momento es una interrupción del juego y aparece un pedazo intacto, como si fuera la esquirla de la bomba, de algo que él vivió y que le resultó traumático.

La posibilidad de que el terapeuta dentro del consultorio pueda reconocer esos elementos da la posibilidad de mostrar cómo esa sexualidad adulta actuó disruptivamente en su cabeza. Es como mostrar una parte de la escena traumática, que permite dar elementos en un informe a un juez de que ahí hubo un traumatismo.

M.H.: Este es un tema que está muy presente por el caso de los jóvenes futbolistas del Club Independiente, justamente hoy salió un reportaje en Clarín a Marta Dávila, una psicoanalista que armó la pensión de Independiente y cuando el periodista le pregunta cómo se reconoce un chico abusado, a diferencia de esto que estás diciendo y entendiendo que en este caso se trata de adolescentes, ella dice que se reconoce enseguida porque lloran, se ruborizan, tienen otra expresión cuando se les pregunta qué pasó. Además agrega que “el chico abusado tiene que ser contenido y tratado de una manera especial”. En eso parecería haber coincidencia, pero te pregunto, ¿por qué esta diferencia en cuanto al reconocimiento?

S.T.: De mi experiencia clínica de muchos años, pienso que posiblemente lo que quiere señalar es que hay formas de reconocerlo porque el problema es que en general son muy pocos los adolescentes que vienen a consultar porque fueron abusados, esa es la realidad en el hospital. Es muy baja la proporción de adolescentes que se presentan a la consulta manifestando haber sido abusados. La mayoría de los casos son hallazgos que tiene que hacer el profesional. Ya sea el medico clínico que lo atiende, el pediatra o el psicólogo. Porque a veces eso está tapado porque el chico no se anima a contarlo, porque él mismo no lo quiere recordar y muchas veces está inclusive encapsulado en su propio aparato psíquico, como si hubiera sido apartado como un mecanismo para poder seguir viviendo con eso tan terrible que le pasó.

Entonces, la llegada a descubrir que un adolescente fue abusado, muchas veces no es por el relato, sino por la ausencia del mismo, o porque de golpe aparece una irrupción en llanto, porque va al consultorio del pediatra y no se quiere desvestir, porque no se deja revisar los genitales, porque cuando el pediatra le pregunta, como lo hace habitualmente, sobre relaciones sexuales, responde que no quiere tener nunca relaciones sexuales. Entonces, el poder detectar las situaciones de abuso en la adolescencia implica poder conocer toda esta trama subterránea que no aparece claramente en la consulta.

M.H.: Nosotros tratamos un caso, del que hicimos un seguimiento, vinculado a una colega, una docente con la que damos clase en un bachillerato popular. Ella descubre el abuso por parte del padre de su niña de 3 años, porque en un momento la niña de pide “haceme como me hace papá”. En este caso, la que detecta la situación es la madre. Porque también hay madres que niegan estas cosas.

S.T.: Lo importante ahí fue que hubo un adulto que logró darle un sentido a lo que dijo la nena que le hizo prender una alarma. Eso es lo que también tenemos los profesionales que trabajamos en este campo, un montón de elementos para entender dónde tenemos que encender alarmas.

Con respecto a las madres te puedo decir varias cosas, nos hemos encontrado con madres cómplices, pero también hay muchas madres que no detectan estas situaciones, o porque están muy desconectadas, deprimidas, o en muchos casos también hemos visto madres que han sido abusadas en su infancia y que para no recordar su propio abuso, ellas también han implementado ciertos mecanismos de defensa que son extremos, como el de encapsular la experiencia traumática y tenerla apartada. No pueden recordar nada que tenga que ver con eso y además no pueden reconocer o ver alguna situación actual que pudiera tener que ver con eso que ellas mismas encapsularon, para no sacar a la vista ese recuerdo.

Entonces, es muy complejo el tema, porque hay muchos casos. En nuestra generación actual el abuso se habla, se llega a contar, se llega a decir, pero en la generación de los padres de los adolescentes actuales, de los padres o de los abuelos, esto no se hablaba, se mantenía tapado durante toda la vida, porque había una sociedad que no le iba a creer jamás a un chico, ni a una mujer, ni a una chica, entonces los relatos se guardaban porque a las personas les daba vergüenza contarlo porque encima eran culpabilizadas. Entonces hoy tenemos muchas madres que han vivido esto y que no pueden detectar y no pueden cuidar a sus hijos/as de esto, se repite la situación de abuso justamente porque ellas vivieron algo así que fue guardado, encerrado bajo muchos candados dentro de su aparato psíquico.

En nuestra justicia tenemos un sesgo todavía fuertemente patriarcal

A.V.: Todo esto tiene implicaciones de relación con la justicia, porque no es solamente la detección sino que tiene que ver con una operación de todo el aparato judicial. ¿Cuál es la relación con la justicia una vez que se descubre y se puede afirmar fehacientemente que hubo un abuso?

S.T.: Por un lado en nuestra justicia tenemos un sesgo todavía fuertemente patriarcal que hace que muchas veces no se le dé valor, por más que estén los elementos en un informe, por ejemplo, lo que pueden informar los profesionales que están tratando a los chicos. Muchas veces puede suceder, o que los niños no sean escuchados, que no se les dé valor a su palabra, o si el niño no relató en la Cámara Gesell con palabras el abuso vivido por parte, por ejemplo, de su papá y los hechos traumáticos, muchas veces se considera que no sirve como prueba. Lo que les contaba antes, tiene que ver con que muchas veces un niño no puede ser el testigo que pueda relatar con la distancia suficiente que necesita un relato.

A.V.: O sea que le piden a un niño que relate como un adulto frente a la justicia. Aclará qué es la cámara Gesell.

S.T.: Es un dispositivo que se usa para tomar la declaración de un niño. Es un adelanto que exista esto en Argentina, porque en muchos países los llevan a declarar directamente al juicio. Se toma una declaración en condiciones particulares, cuidadas, pero sobre eso hay mucho que avanzar, porque la idea que pesa es que la declaración de un niño tiene que parecerse al relato de un adulto. Todavía no está la posibilidad de pensar que los niños tienen otros medios para manifestarse y que tal vez no pueden contarlo con palabras. Esto es a veces un obstáculo para que se demuestre el abuso cuando realmente sucedió y es absuelto el abusador en el terreno penal.

M.H.: Esto fue lo que pasó con el papá de la hija de Natalia. En primera instancia, porque luego se hizo una movilización, se fue al Juzgado, se hizo una radio abierta y allí el Juez revirtió la medida y reabrió la causa. Pero fue producto de una situación de movilización que expuso al Juez.

A.V.: O sea, a los chicos se los trata como a un adulto que tiene que relatar cómo le robaron en el colectivo. No contemplando que el chico tiene una subjetividad en formación y que ese hecho es como vos relatabas antes, una bomba que le estalló.

S.T.: Exacto. Cómo un niño va a poder contar en primera persona, con la distancia necesaria que se requiere para un relato, objetivando los hechos, cómo la persona, que generalmente es el padre, que lo tenía que cuidar y proteger, a quien además muchas veces le tiene miedo porque suelen haber amenazas, cuente los hechos vividos. Es muy difícil que eso suceda. Por eso muchos abusadores quedan absueltos en el juicio penal, porque no están las pruebas de acuerdo a lo que nuestra justicia considera. Nada es homogéneo, hay jueces y juezas que trabajan de una manera muy interesante.

A.V.: Un juez será uno de los presentadores de tu libro el próximo sábado.

S.T.: Carlos Rozanski, exactamente. Por eso lo invité, tiene una modalidad de entender la subjetividad de un niño, de un adolescente y de una madre que permite pensar un montón de cosas que muchas veces no se piensan. Esa justicia, que yo llamaría patriarcal, que se extiende a psicólogos y docentes, es como si esperara que el niño “suba” al terreno del adulto. Espera desde ahí arriba que el niño se eleve y hable en los términos en los que el juez va a poder entender y no al revés, que los adultos traten de acomodarse a lo que un niño pequeño puede, para entender su subjetividad y en el lenguaje en el que puede expresarse un chico.

M.H.: ¿Quién más te acompaña el sábado en la presentación del libro?

S.T.: Carlos Rozanski, Jorge Volnovich y Adriana Franco.

M.H.: Esto será el sábado 7 de abril a las 16.30 en The Cavern Club, en Av. Corrientes 1660 al fondo, subiendo las escaleras. Entrada libre y gratuita. El libro está muy bien distribuido con muy buena exposición en los kioscos. “En carne viva. Abuso sexual infantojuvenil” escrito por Susana Toporosi. Mucho éxito en la presentación.

Fuente: https://www.topia.com.ar

PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA DE GÉNERO DE INTERNET, HAY QUE SABER IDENTIFICARLA PRIMERO

Internet es un entorno de oportunidades que, por desgracia, en demasiadas ocasiones son aprovechadas para ejercer la violencia. Es un contexto en el que se da una gran asimetría, que otorga más posibilidades de causar daño y quedar impunes, sin apenas posibilidades de defensa real frente a esas agresiones. Es un contexto que incluso facilita culpabilizar a quienes han sido víctimas de amenazas y acoso.

La violencia de género es una manifestación de un problema estructural basado en la desigualdad entre hombres y mujeres, que tiene una presencia e impunidad cada vez mayor en el contexto digital. La propia tecnología está sirviendo para seguir estableciendo relaciones de poder entre hombres y mujeres, y recrear discursos que reproducen conductas sexistas y perpetúan estereotipos de género.

Según el estudio sobre la “Percepción de la violencia de género en la adolescencia y la juventud”, realizado por el CIS para la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, una de cada tres personas jóvenes de entre 15 y 29 años considera inevitable o aceptable, en algunas circunstancias, controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias o amistades, no permitir que trabajen o estudien, o decir qué pueden o qué no pueden hacer. No saber identificar el maltrato ha hecho crecer un 10% la violencia de género entre adolescentes. Los datos de éste y otros estudios recientes, así como de nuestra propia experiencia trabajando con alumnado, demuestran que entre adolescentes este tipo de violencia psicológica no se percibe como tal e incluso se llega a normalizar.

Es por ello que, la campaña “Diez formas de violencia de género digital”, desarrollada en colaboración con la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, dependiente del Ministerio de Sanidad. Servicios Sociales e Igualdad, no habla de cualquier tipo de ciberviolencia, sino de aquella que ocurre dentro del contexto de la violencia de género. La campaña se enfoca en la forma en que la violencia de género se reproduce en Internet, y tiene como objetivo reflejar la desigualdad y la discriminación que sufren las mujeres en Internet por el simple hecho de ser mujeres.

Las animaciones muestran situaciones en las que son los chicos quienes agreden, muchas veces sin dar cuenta, a sus compañeras. El objetivo es visibilizar estas situaciones y provocar la reflexión para su posterior rechazo. La violencia de género digital la tenemos delante de nuestros ojos pero aún estamos aprendiendo a verla; es una violencia que se manifiesta de una manera diferente y silenciosa, que debe ser señalada y reconocida por quienes la viven y condenada por toda la sociedad.

En Internet se reproducen de forma sistemática gestos, patrones y comportamientos que son injustos para las mujeres. Estos gestos innecesarios y fácilmente evitables son muchas veces legales, consentidos y normalizados por la sociedad. El objetivo de visibilizar este tipo de violencia no es encontrar culpables, sino enseñar a la sociedad a no cometer estas agresiones. Quien comete comportamientos sexistas de forma inconsciente y causa daño es responsable de entender por qué esa acción es sexista y debe conocer qué puede hacer para remediarlo.

También estamos ante una situación de violencia denunciable y reprochable cuando una mujer lleva a cabo estos gestos y agresiones contra un hombre. Pero no estaríamos hablando de violencia de género, ya que no hay una relación de poder de la mujer sobre el hombre: en los casos en los que un hombre sea maltratado por una mujer, hay que sacar el género de la ecuación y juzgarlo en su contexto y sus motivaciones propias, que serán diferentes en cada caso. PantallasAmigas cuenta en su canal de YouTube con múltiples animaciones que reflejan situaciones de ciberacoso  de chicos a chicas, de chicas a chicos, de chicas a chicas y de chicos a chicos. Que existan campañas que traten de combatir la violencia de género no significa que se eliminen o dejen de hablar sobre otros tipos de violencia en la sociedad. Esta campaña suma, no resta.

Fuente: http://www.pantallasamigas.net