MinTIC lanza taller para disminuir la violencia en las redes sociales

El programa “Ciberacoso, ¿qué sabemos y qué podemos hacer?” está disponible en línea para que lo descarguen profesores y padres de familia.

La campaña “Bajemos el tono 2.0” del ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) tiene como propósito disminuir la violencia digital en Colombia con la ayuda de cuatro piezas publicitarias audiovisuales que muestran las graves consecuencias del ciberacoso.

Dos de estos videos, que se transmiten a diario por canales nacionales, están basados en casos reales que ocurrieron en el país y uno cuenta la historia de una víctima que decidió suicidarse por el maltrato sistemático que recibió en redes sociales.

Y aunque aún no hay datos ni registros oficiales que demuestren cuántas personas en Colombia padecen este tipo de violencia, todo indica que el fenómeno se hace cada día más complejo. Los casos de acoso, ciberbulling, y “sexting” aumentan con rapidez.

Por eso, el Mintic lanzó un taller digital para prevenir y mitigar estas formas de violencia en línea llamado “Ciberacoso, ¿qué sabemos y qué podemos hacer?”.  El objetivo de esta herramienta, diseñada por Corpovisionarios en convenio con el programa En TIC Confío de MinTIC, es disminuir la violencia en las redes sociales e Internet en general a través de un juego interactivo que recoge la experiencia de los participantes alrededor de esta agresión.

De acuerdo con Mintic, el taller estará disponible para descarga gratuita en www.enticconfio.gov.co para los padres de familia y docentes. “Este taller busca entablar un diálogo de saberes entre estudiantes, docentes, padres y madres de familia, que permita reflexionar cuidadosa y profundamente sobre el fenómeno del ciberacoso y proponer estrategias efectivas para su prevención y atención”, dijo el Ministro TIC, David Luna.

Por otra parte, el Mintic presentó los resultados de un estudio que evaluó 69.717 trinos de 35.919 usuarios únicos y 10 publicaciones de Facebook en páginas públicas de 10 medios de comunicación para identificar el comportamiento, el lenguaje y los patrones comunes de interacción en los diferentes usuarios.

El análisis también contempló los comentarios realizados sobre publicaciones en los portales en Internet de El Tiempo, RCN y Pulzo con el objetivo de medir la temperatura de las conversaciones que los colombianos sostienen en internet.

Mediante Big Data y minería de texto, el Termómetro de Convivencia Digital ayudó a caracterizar el uso del lenguaje tóxico o que incita a la violencia y a analizar el impacto del ciberacoso en las interacciones virtuales.

La firma Quantil, que realizó el estudio, concluyó que la toxicidad en los comentarios en los portales de Internet es superior a los tweets, el uso de signos de exclamación y mayúsculas es más frecuente en este tipo de comentarios y que los usuarios tóxicos no suelen usar foto de perfil y que existe una correlación entre los usuarios con capital social y el mejor comportamiento en las redes sociales.

-Fuente: https://www.elespectador.com

-Imagen: https://www.istockphoto.com/

Los pedófilos que no quieren abusar de los niños

Algunos pedófilos dicen que nunca abusarían de niños. Pero ¿existe algún tipo de apoyo psicológico para estas personas que aún no han cometido ningún crimen? ¿Cómo debería tratarlos la sociedad para prevenir que se cometan abusos?

La periodista Catherine Burns, del programa de televisión de la BBC Victoria Derbyshire, habló con uno de ellos.

Este artículo sobre lo que averiguó incluye detalles que pueden resultar perturbadores, debido a la propia naturaleza del tema.


Adam me mandó un mensaje unos días antes de reunirnos por primera vez.

Ya te diré qué llevo puesto para que me reconozcas. Aunque seré el tipo raro :jaja“.

Tiene veintipocos años, pero podría pasar por más joven. Menudo, de pelo oscuro, piel clara y voz suave. No tiene un aspecto “raro” en absoluto.

Se describe como “normal” y cuenta que le gusta salir con amigos, viajar y jugar videojuegos. Pero guarda un secreto: es pedófilo.

Adam no es su verdadero nombre. No quería que reveláramos su identidad, aunque insiste en que nunca ha hecho nada ilegal.

El término pedófilo es utilizado hoy en día por el público y los medios de comunicación como un sinónimo de alguien que abusa sexualmente de menores.

Pero los académicos usan la palabra de otra manera.

Un trastorno mental

Según el manual DSM-5, de la American Psychiatric Association (APA), de referencia para los psiquiatras de todo el mundo, la pedofilia es un tipo de“trastorno parafílico”.

Lo consideran una forma de enfermedad mental en la que un adulto siente atracción sexual primaria hacia los niños prepubescentes.

Eso no significa que hayan abusado de niños y, de hecho, tanto psiquiatras como criminólogos creen que no todos los delincuentes que abusan de menores son pedófilos.

Algunos pueden estar motivados por un deseo de poder o control.

Las personas como Adam se refieren a sí mismas como pedófilas “anticontacto”. Así, reconocen su propia atracción por los niños pero entienden que abusar de ellos está mal.

Adam notó que era diferente del resto cuando tenía 13 años.

Sus amigos empezaron de repente a hablar de chicas y a él no le interesaban.

Pero no podía revelar la verdad: no pensaba en chicas sino en niños menores que él.

En ese momento la diferencia de edad no era tan grande, solo de unos años.

“A medida que crecía, la edad siguió siendo la misma y lo cierto es que incluso disminuyó”, dice.

“Pensé que era demasiado joven para ser pedófilo”

Adam pasó los siguientes años como cualquier otro adolescente, tratando de encajar en un grupo.

“Me sentí aislado, intenté esconderlo, ignorarlo, fingí que no me pasaba, que era normal, traté de concentrarme en mis estudios, en jugar al fútbol”, cuenta.

También fingió que le gustaba una niña de su clase. Como era muy tímido, a nadie le extrañaba que nunca saliera con una chica.

Pero en ese momento Adam no se reconocía a sí mismo como pedófilo.

“Pensé que era demasiado joven, que los pedófilos eran hombres adultos que miraban a los niños“, explica.

En parte era la verdad. La APA dice que solo se puede clasificar como pedófilos a los mayores de 16 años.

Además debe haber una diferencia de edad de más de cinco años entre el sujeto y los niños que los atraen.

“Es un trastorno mental reconocido y es algo que la gente no elige tener. Es una enfermedad como la de alguien que tiene depresión o síndrome de déficit de atención”, dice Derek Perkins, un especialista en psicología forense que ha creado programas de tratamiento para delincuentes sexuales.

Cuando Adam cumplió 17 años se dio cuenta de que su atracción por los niños no era algo que fuera a desaparecer.

“Me preocupaba mucho que pudiera acabar haciéndole daño a algún niño y acabar en prisión. Sería el fin de mi vida”, lamenta.

“Mi edad de atracción es de 1 a 15 años”

La gente como Adam empezó a crear foros en línea y grupos de chat en los que comentan su lucha.

Muchos detestan la palabra “pedófilo” por la manera en que se usa en los medios de comunicación como sinónimo de un “violador de menores” o un “abusador de menores”.

En su lugar, Adam se refiere a si mismo como un MAP, un acrónimo en inglés para minor-atracted person, es decir, una persona que se siente atraída por menores.

En la superficie, Adam parece una persona agradable. Es educado, aunque carece de confianza en sí mismo. Él mismo admite que es muy introvertido.

Le pregunté si alguna vez durante su pubertad estuvo tentado a actuar de acuerdo a su atracción sexual.

“Era demasiado tímido como para hacer algo, en cualquier caso, con cualquiera. Incluso si no fuera pedófilo”, dice.

Adam explica que se “enfada mucho” cuando ve en las noticias historias sobre abuso sexual de menores.

“Estoy haciendo esto (la entrevista) para que la gente deje de hacer eso”, explica.

Adam es firme en lo que quiere decir: que nunca ha abusado de ningún niño, ni en persona ni en internet.

Antes de terminar la pregunta ya me responde enfáticamente: “Nunca, nunca lo haría”.

No hay ni un atisbo de duda en su respuesta. Dice que se mataría antes de hacerle daño a un niño.

Sin embargo, cuando le pregunto por la naturaleza exacta de su atracción se pone incómodo. Se avergüenza, tartamudea y calla.

Admite que tiene “fijaciones” con los niños pequeños, pero dice que se esfuerza mucho para distraerse de esos pensamientos.

Mi edad de atracción es de 1 a 15 años. Pero cuanto más jóvenes son, más prominente es la atracción emocional (en lugar de la física)“, responde.

Adam piensa mucho en las palabras que utiliza, haciendo pausas antes de hablar.

“En realidad no pienso mucho en un niño de uno o dos años de una manera sexual. Lo quiero abrazar y quiero que sea feliz. Principalmente, eso es todo con los niños más pequeños”, señala.

Es difícil no inquietarse con estas palabras, y más con lo que no dice, sobre todo con matices como “no mucho” y “principalmente”.

Intenta aclararlo más: “Si eres un padre y tienes un niño de uno o dos años quieres abrazarlo, besarlo, asegurarte de que ha comido y de que se siente seguro y contento. Y ese es más o menos el mismo sentimiento, pero yo lo tengo con todos los niños. O con los varones”.

Pero le digo que la mayoría de la gente quiere que los niños estén seguros y contentos.

Tras una pequeña vacilación, responde que obviamente “hay una pequeña atracción”, pero dice que se queda ahogada por su respuesta emocional.

Entre un 1 y un 5% de los hombres

Hay cierto debate en torno a las cifras, pero se estima que entre un 1 y 5% de los hombres tienen algún tipo de interés sexual por los niños.

También existe una pequeña cantidad de mujeres que cometen delitos sexuales, pero se desconoce cuántas de ellas son pedófilas genuinas.

Aunque claramente sí hay mujeres que abusan de niños, una gran proporción de las mismas lo hacen en conjunto con un delincuente varón.

Algunos pedófilos se sienten únicamente atraídos por los niños. Otros también se sienten atraídos por los adultos y tienen relaciones “normales” con sus pares.

A Adam no le atraen los hombres ni las mujeres adultos. ¿Qué lo hizo ser así?

Durante mucho tiempo se pensó que los pedófilos habían sufrido abusos o pasado por algún evento traumático durante sus infancias.

Pero según el psicólogo clínico canadiense James Cantor, la pedofilia se debe a un “cruce de cables” en el cerebro.

Cantor cree que la clave está en la formación del cerebro durante las etapas tempranas de la gestación.

“Una bomba de tiempo”

A pesar de su determinación a evitar el contacto con los niños, hubo un período en la vida de Adam en el que su voluntad tembló.

A los 18 años Adam entró en contacto por internet con un grupo de pedófilos “procontacto”.

Le dijeron que “tener contacto sexual con niños estaba bien, que no era nada malo y que no le causaban daños al niño”.

Él quería creerles. Adam está claramente incómodo y nervioso al hablar sobre este período de su vida.

Le pregunto si alguna vez pensó que podría acabar abusando de un niño.

“Pensé que tal vez en algún momento de mi vida, quizás sí. No inmediatamente. Pero me di cuenta de que esto realmente daña a los niños y yo no quiero formar parte de eso”, revela.

Cuando le pregunté si había visto imágenes ilegales de niños en internet Adam me respondió que no, en parte porque no tenía “las destrezas técnicas” necesarias para evitar que lo pillaran.

En un mensaje posterior con más contexto Adam admitió que había querido “mirar por curiosidad”.

“Pero supongo que no seguí adelante ni busqué más las imágenes porque en el fondo sabía que estaba mal”, dice.

Otros pedófilos “anticontacto” a los que contacté, me dijeron que pasaron por fases similares durante las cuales pensaron que acabarían cometiendo delitos. Uno de ellos se describió a sí mismo como “una bomba de tiempo”.

Adam dice que él no escogió ser así: “Tuve mala suerte en la vida. Nunca he sido malo con nadie. ¿Por qué me ha pasado a mí esta cosa horrible?”.

Admite que tuvo pensamientos suicidas durante esa época, pero que ahora esos sentimientos son mucho más raros.

Adam dice que se alejó del grupo de pedófilos “procontacto” después de investigar más y asegura que nunca podría encontrar placer alguno mirando imágenes de niños.

Después decidió que nunca abusaría de un menor.

Falta de ayuda profesional

Algunos pedófilos que nunca han delinquido decidieron en algún punto de sus vidas pedir ayuda médica.

Pero a pesar de la confidencialidad entre el doctor y el paciente, tantos los doctores como otros profesionales tienen el deber de avisar a las autoridades si creen que un niño ha estado o podría estar en peligro.

Muchos expertos, como Dereck Perkins, creen que no hay una “cura mágica”para la pedofilia, pero que los tratamientos sí pueden ayudar.

El fin principal de esos tratamientos no es ayudar a los pedófilos a lidiar con su atracción por los menores sino reducir la posibilidad de que se cometan abusos sexuales de niños.

“Desde el punto de vista de la protección de menores, cuanta más ayuda podamos proveer y cuanto antes, mejor”, dijo.

Pero Tom Squire, director clínico de la Fundación Lucy Faithfull, una entidad que trabaja contra el abuso infantil, dice que no hay suficiente apoyo.

En Reino Unido existen organizaciones que pueden ayudar a las personas que no cometieron delitos sexuales, como la organización sin ánimo de lucro StopSO. Pero tratarse puede costar entre US$900 y US$1300 y en muchos casos al hacerlo los pacientes pierden el anonimato.

Aunque existe cierto consenso entre el gobierno, los expertos y las instituciones de ayuda de que tratar a los pedófilos podría servir para prevenir delitos sexuales contra menores, ninguno de los pedófilos a los que contacté ha recibido ningún tipo de ayuda profesional.

Parece que el mayor apoyo que reciben procede de otros pedófilos.

Adam valora el impacto que tienen los foros “anticontacto”, porque dice que refuerzan la idea de que actuar sobre la atracción está mal.

Pero también se lo contó a algunos amigos y recibió apoyo.

Decirle a su madre fue mucho más complicado.

Incredulidad

No lo planeó, pero un día ella lo encontró llorando. Le preguntó qué le pasaba, pero él le dijo que no podía hablar de eso.

Ella le preguntó si era porque le gustaban los hombres. Él dijo que no, así que volvió a preguntar.

—¿Te gustan las mujeres?

—No.

Finalmente, le preguntó a su hijo si le gustaban los niños.

—Sí.

Adam dice que ella sí le cree cuando le dice que nunca abusaría de un niño.

Sin embargo, no pudo ocultar su reacción cuando le contó que se sentía atraído por niños de hasta un año.

“Me parece que no me creyó… Ella… ella… mmm, ella decía ‘son demasiado pequeños“, cuenta.

“Me seguía preguntando si era cierto. Tenía la cara pálida, como de incrédula”, recuerda.

“Era horrible. No quería hacerla sentir mal y no quería ser un mal hijo. Me sentía tan disgustado conmigo mismo… Ella me hizo sentir así”, añade.

Cuando le pregunto por sus esperanzas de un futuro feliz, Adam dice tristemente: “No sé”.

Todavía es muy joven.

Le digo que puede que esté totalmente convencido de que nunca abusará de un niño, pero que la vida es larga.

Y el se muestra firme. “Nunca he lastimado a la gente de ninguna manera, ni a niños, ni adultos, ni a nadie. No creo que esté en mí hacer daño a nadie“, indica.

-Fuente: http://www.bbc.com

Dibujos para proteger a los más frágiles de los abusos sexuales

Un comic diseñado por los Mossos para detectar agresiones a discapacitados intelectuales destapa un caso en un ensayo.

 

Leyre (nombre falso) es una mujer de 29 años con discapacidad intelectual que solo ha sido capaz de comprender que sufrió abusos sexuales a través de unos dibujos de cómic. Ella los vio durante la prueba piloto que los Mossos d’Esquadra realizaron hace pocos meses. La sesión pretendía comprobar la efectividad de unas viñetas que habían diseñado -en colaboración con psicólogos- para lograr que las personas discapacitadas consiguieran denunciar agresiones sexuales.

Durante esta prueba piloto, el agente Carles Domingo, a través de seis viñetas, fue contando al grupo de Leyre, de una forma muy sencilla, en qué consistía un abuso sexual. En la primera imagen, se ve a una chica, María, la protagonista, metiéndose en la cama a la hora de dormir. Carles les preguntó: “¿María aquí está tranquila? ¿Está bien?”. En la siguiente viñeta, aparece una silueta negra con ojos rojos intimidantes. En la tercera, la silueta oscura se mete en la cama. En la cuarta, intenta tocarle el pecho a María. En la quinta imagen, María se echa a llorar. “¿Qué le pasa ahora a María? ¿Está triste?”, preguntó por último el policía al grupo. El experimento funcionó.

Las personas con discapacidad “conectan mucho más con imágenes que con palabras”, explica Joana Corominas, directora de centros de Catalonia Fundació Creactiva. “Se identificaron enseguida con María -la protagonista-, comprendieron por qué lloraba y algunas personas, como Leyre, fueron más allá y se reconocieron en su dolor. Ese día hubo más sorpresas. Porque otro de los asistentes acabó identificándose como un agresor. “Yo no sabía que lo que yo hacía podía hacer daño”, admitió avergonzado.

El mosso les fue insistiendo en algo que desconocían: tenían derecho “a decir que no” a la silueta negra. Como María, también ellos eran “dueñas de su cuerpo”. Las personas con discapacidad están “acostumbradas al rechazo” y sienten una necesidad enorme de “ser aceptadas”. Una carencia que multiplica su exposición a los abusos. “No saben decir que no”, razona Joana. Tras escuchar al policía, Leyre comenzó a repetir esa idea: “Soy dueña de mi cuerpo”. Leyre llevaba 5 años atendida por los psicólogos de su centro “y jamás había sido capaz de denunciar este abuso”. Desde que lo ha hecho, “lo hemos trabajado”, explica Joana, y los problemas de conducta de Leyre han remitido.

400 policías para prevenir los abusos

Los Mossos han formado a 400 agentes que visitarán centros catalanes especializados en discapacidad intelectual. Han preparado “ocho talleres distintos”, enumera el portavoz del cuerpo policial Albert Oliva. Se tratan los casos de abuso sexual, psicológicofísico económico. También los peligros de las redes sociales, el abandono o las situaciones de maltrato que puedan infligirles a causa de su condición. “A menudo se olvida el riesgo que corren de ser víctimas de estos ataques”, avisa Rosa Cadenas, presidenta de Dincat, una federación que agrupa a 300 entidades dedicadas a su cuidado.

Los talleres se llevan a cabo sentando a los asistentes en forma de ‘U’ y los agentes “visten uniforme”. Mientras dura la charla, los policías no dejan de interpelarlos para que vayan reflexionando poco a poco con las imágenes, para que se conecten con el relato. Cuando termina la sesión, no se van enseguida. Se quedan un rato porque saben que “algunos no hablarán delante del grupo, pero sí cuando puedan acercarse sin que nadie les oiga”.

Abusos en el eslabón más frágil

El caso de la escuela Taiga, avanzado por este diario, puso sobre la mesa el grado de vulnerabilidad que sufren estas personas ante las agresiones sexuales. Porque rara vez son capaces de comprender qué les están haciendo. Y si lo hacen, algunas discapacidades son tan agudas que resulta casi imposible que puedan expresarlo. Las viñetas que ahora empezarán a utilizar los Mossos pretenden conectar incluso con las víctimas más aisladas. También resultar disuasorias para los agresores, “que sientan que podríamos descubrirlos”.

Los Mossos recogieron durante el pasado año 94 denuncias por abusos contra personas discapacitadas. El 87% eran mujeres y el 31% menores de edad. Un estudio reciente de la Fundació Vicky Bernadet ha detectado que una de cada dos mujeres discapacitadas ha sufrido abusos sexuales. Rosa Cadenas explica que los abusos acostumbran a suceder en los centros. Y los cometen tanto los cuidadores como otros discapacitados con los que conviven las víctimas. Aunque estos últimos, a menudo, ni siquiera saben que les están haciendo daño.

-Fuente: https://www.elperiodico.com

¿Debería una esposa maltratada ser acusada por el delito de su esposo?

Se espera que esta semana comparezcan los testigos en el juicio federal en contra de Noor Salman, cuyo marido, Omar Mateen, asesinó a 49 personas en el club nocturno Pulse en Orlando, Florida, en 2016. Salman está acusada de ayudar a su marido, quien murió en un enfrentamiento con la policía, al “proveer apoyo material” al Estado Islámico y obstruir la justicia. Con tan pocos hechos disponibles, sería irresponsable especular sobre la posible participación de Salman en este acontecimiento tan espeluznante.

Esto es lo que sabemos: antes de que Mateen decidiera cometer un asesinato en masa, maltrataba física y emocionalmente a Noor Salman. Salman ha dicho que su marido le daba puñetazos, trataba de estrangularla, amenazaba con matarla, la obligaba a tener sexo con él y la dejaba aislada en la casa en la que habitaban. Sus abogados dicen que ella vivía atemorizada todo el tiempo.

Es poco probable que Salman sea la última víctima de violencia doméstica sometida a un juicio en relación con la violencia a gran escala cometida por un marido abusador. Eso se debe a una confluencia de factores: primero, el fuerte vínculo entre la violencia doméstica y los tiroteos masivos y, segundo, la frecuencia con que los autores de estos delitos ejercen un control coercitivo sobre sus parejas sentimentales, a quienes obligan a actuar de maneras en las que no lo harían en circunstancias distintas.

Dado que este vínculo es tan común y el control tan generalizado, necesitamos pensar seriamente qué tipo de responsabilidad jurídica estamos preparados a otorgar a las víctimas en estas circunstancias.

La conexión entre la violencia doméstica y los tiroteos masivos se ha vuelto casi un lugar común. Entre los muchos ejemplos están: Devin Patrick Kelley, quien asesinó a veintiséis miembros de la congregación de la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, Texas, en noviembre, había sido juzgado por un tribunal militar de la Fuerza Aérea por violencia doméstica; James Hodgkinson, quien disparó contra miembros del Congreso mientras jugaban béisbol en junio de 2017, había sido procesado previamente por abusar de su hija adoptiva; Mohamed Lahouaiej Bouhlel, quien mató a 84 personas con un camión en Niza, Francia, en julio de 2016, era conocido por las autoridades porque había agredido a su esposa.

¿Cómo podemos entender el vínculo entre la violencia doméstica y la violencia a gran escala? Los hombres (y por lo general son varones) que son agresivos en casa suelen recurrir a la violencia para crear un clima de miedo en las mujeres con las que habitan. El pistolero en una balacera masiva hace lo mismo: siembra el terror entre sus blancos y el público.

No quiere decir que estemos afirmando que todos los autores de violencia doméstica corren el riesgo de convertirse en asesinos masivos. Solo un pequeño subconjunto de los que abusan de miembros de su familia también comete asesinatos a gran escala. Sin embargo, el vínculo es crucial. De hecho, los expertos hacen referencia a las relaciones domésticas especialmente peligrosas como “terrorismo íntimo”.

Cuando la violencia doméstica va seguida de un patrón de terrorismo íntimo, el autor por lo general trata de controlar todos los aspectos de la vida de la víctima: sus finanzas, ropa, contacto con amigos y familia, incluso en qué posición duerme. Una vez que un agresor se ha apropiado del poder de restringir la vida cotidiana de su pareja, ya no necesita recurrir a la violencia física habitual; solo cuando ella trata de resistirse a sus “reglas” es probable que continúe con las agresiones. La violencia física es su forma de hacer énfasis, la táctica que usa cuando no ha podido hacerse del control que requiere.

Los fiscales dicen que Salman hizo arreglos financieros con Mateen antes del ataque y lo ayudó a idear una coartada. El FBI ha declarado que Salman confesó haber acompañado a Mateen en un viaje para inspeccionar el club nocturno. Salman niega haber tenido conocimiento previo del ataque. De nuevo, el juicio no ha comenzado y no se ha probado nada.

No obstante, no puede suponerse de manera realista que una mujer que vive en una relación definida por el control coercitivo que se ejerce mediante la amenaza de violencia tenga el mismo nivel de responsabilidad penal que una persona cuya vida se caracteriza por la libre elección. El sistema de justicia penal estadounidense ha reconocido desde siempre la relación entre la coerción y la culpa jurídica, en la forma de la defensa en la que se argumenta una acción bajo coerción. Aunque se utiliza muy pocas veces, esta defensa exculpa a una persona de responsabilidad penal por sus actos si existe un miedo bien fundamentado de incurrir en lesiones físicas graves por negarse a actuar y si no hay esperanza convincente de escapar de la amenaza.

Esta defensa parece particularmente relevante en el contexto de la violencia doméstica, tal vez muy en especial si el autor está tan trastornado que tiene la capacidad de perpetrar un asesinato masivo. Si Salman se negaba a cumplir con las exigencias de su pareja abusiva, podía conducirse a su propia muerte. Según un análisis de las estadísticas del FBI realizado por el grupo de control de armas Everytown for Gun Safety, en un 57 por ciento de las balaceras contra más de cuatro personas de 2008 a 2012, el tirador mató a alguien que era o había sido su cónyuge, pareja sentimental o a otro miembro de su familia.

Cuando ocurren actos horribles de violencia, tenemos el impulso de llevar a alguien, a quien sea, ante la justicia. Cuando el autor de una balacera masiva muere en la escena del delito, esta necesidad queda sin resolver. No obstante, a pesar de lo intolerable que pueda parecer esta situación, el camino al progreso no debería incluir el culpar a las mujeres que también merecen un lugar entre la larga lista de víctimas del asesino.

-Fuente: https://www.nytimes.com/es

Violencia en línea contra las mujeres, machismo 2.0

A pesar de que el acoso y maltrato en línea contra las mujeres viene creciendo en Latinoamérica, en Colombia no hay información concreta para diseñar políticas públicas y legislación para enfrentar estos fenómenos.

Ómar Emanuel Falcón Torres, conocido en internet como Medeabot, es un ciberdelincuente puertorriqueño que en 2017 se declaró culpable por 55 casos relacionados con violencia en línea contra las mujeres y acoso digital en redes sociales. Falcón Torres enfrenta cargos por divulgación de comunicaciones, alteración y uso de datos personales en archivos, acecho constante y repetitivo y apropiación ilegal de identidad. Tiene, además, otras 46 acusaciones menos graves por amenazas e intrusión en la tranquilidad de sus víctimas.

Según la investigación, publicada parcialmente en el “Reporte de la situación de América Latina sobre la violencia de género ejercida por medios electrónicos”, Medeabot utilizó más de 300 cuentas de Twitter para acosar y amedrentar mujeres. “Voy a dejar a tu marido sin esposa”, “mira que tú eres fácil de secuestrar”, “tú no tienes dignidad”, “te voy a matar”, eran algunas de las frases del repertorio criminal de este usuario. Incluso, una de las afectadas lo denunció por haberle enviado 190 mensajes de texto no deseados a su celular, en varios días, y por haber publicado su número de teléfono en un sitio de internet, acompañado de fotos falsas como parte de un anuncio ofreciendo servicios sexuales.

El caso de Falcón Torres, emblemático por su magnitud y alcance mediático en Puerto Rico, es sólo una de las múltiples caras del acoso en línea contra las mujeres y se repite de forma silenciosa y sistemática en el resto de América Latina, incluida Colombia. La Fundación Karisma, una organización de la sociedad civil que trabaja en la defensa de la libertad de expresión, la privacidad y la igualdad de género en los espacios digitales, cree que el fenómeno de violencia de género en línea en nuestro país es más complejo, porque hay un vacío significativo y generalizado en las estadísticas.

“Sin datos, sin conocimiento y caracterización del problema, no cabe duda de que cualquier política, norma, estrategia y/o acción por parte del Estado será más bien una acción para dar palos en el aire”, aseguró Amalia Toledo, investigadora de Karisma y autora del artículo “Colombia, sin estrategias para combatir la violencia digital”.

Aunque en el país aún no haya cifras compiladas de la violencia en línea, vale la pena recordar los datos de otras clases de agresiones contra la mujer para entender la gravedad del fenómeno. Según Medicina Legal, el 59 % de las víctimas de los 26.473 casos de violencia en el contexto familiar presentados en 2016 fueron mujeres. En cuanto a la violencia de pareja o expareja, la mujer es la víctima en el 86 % de los más de medio millón de casos reportados en ese periodo. La organización colombiana Sisma Mujer estima que una mujer es asesinada por su pareja o expareja sentimental cada tres días, un incremento de 12 % durante el último año.

De acuerdo con Karisma, la ausencia de registros concretos en casos de violencia en línea contra las mujeres genera un preocupante vacío jurídico que deviene en altos índices de impunidad. “Las actuales normas en materia de violencia contra la mujer en Colombia aún no cuentan con estrategias de abordaje y control en entornos digitales. Esto supone un reto importante porque las TIC, en especial internet, se están configurando como un nuevo campo de tensión para las mujeres”, añadió Toledo.

El problema radica en que la violencia digital contra las mujeres no sólo replica las dinámicas de violencia del mundo fuera de línea, sino que, por la naturaleza de internet, agudiza y agrava los efectos y consecuencias negativas de este tipo de acoso. “En la red los contenidos violentos son fácil y ampliamente difundidos y compartidos entre muchas personas, además de que permanecen accesibles durante mucho más tiempo después del incidente inicial”, se lee en un informe presentado, en noviembre pasado, por Karisma a Dubravka Šimonović, relatora especial sobre la violencia contra la mujer de la ONU.

Algunas de las manifestaciones de la violencia digital más comunes en Colombia, según el informe, son “el ciberacoso exhibido a través de la difusión de rumores y la publicación de mensajes denigrantes; la divulgación sin consentimiento de fotos con contenido íntimo sexual; la revelación de información personal como ubicación, contactos; la sextorsión o chantaje con una imagen de contenido sexual de la víctima; amenazas de violencia física o de muerte”.

Una investigación sobre violencia en línea contra la mujer en México, realizada por el colectivo de mujeres @Luchadoras, demuestra que, además de la falta de estadísticas, la ausencia de políticas públicas, los vacíos jurídicos y la impunidad reinante hay otro factor que hace más vulnerables y revictimiza a las mujeres acosadas: los impactos de la violencia en línea suelen ser desestimados y subvalorados por las personas cercanas a las afectadas y por las autoridades. “Al tratarse de ataques que se cometen en el ámbito virtual, no se consideran reales”, dice el documento de @Luchadoras, y añade: “Sin embargo, estas violencias tienen impactos y consecuencias graves en la vida cotidiana de las mujeres”.

*Si usted ha sido víctima de alguna forma de violencia en línea, nos gustaría escuchar su historia. Puede enviarla, anónimamente si quiere, al correo jmhernandez@elespectador.com

-Fuente: https://www.elespectador.com

Érase una vez una antiprincesa

#LecturasRecomendadas La actual tendencia, en el mundo, es a abrir espacios que no carguen con los estereotipos de género. La idea es “desprincesar” personajes femeninos y dar otra perspectiva a los masculinos.
“A la gente que se siente silenciada por el acoso, la discriminación y los abusos: se acabó… Vamos a contar sus historias”, dijo Reese Witherspoon al subir al escenario de los Premios Globo de Oro. Acababa de recibir el premio a la mejor miniserie, Big Little Lies, que la tenía como coproductora junto con Nicole Kidman. Las historias, el entretenimiento, los juegos están cambiando. En las pantallas, en el papel, en todos los soportes y los géneros. La literatura infantil y juvenil (LIJ) viene tomando nota de este cambio. Se están haciendo más visibles los temas o la mirada de género. Desde los libros que recuperan biografías de mujeres hasta aquellos que instalan ciertos temas de la agenda como diversidad sexual y por supuesto también están los que ponen a las chicas como protagonistas de historias nuevas y riesgosas. Como le ocurre a las tres protagonistas de Big Little Lies.

Hay muchos libros que recuperan las historias de género, como el clásico de Rosa Montero, Historias de mujeres, o Mujeres a contracorriente de Clara Obligado, y feministas como Marcela Lagarde que recomiendan leer biografías inspiradoras. La novedad es que la misma idea se trasladó a libros destinados a lectoras más jóvenes.

Editorial Planeta publicó este año en Argentina el libro Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de Elena Favilli y Francesca Cavallo. Es un bestseller que nació en Italia, y cuenta cien historias de mujeres de distintos países del mundo. Relatos estimulantes, de la vida de matemáticas, astronautas, modelos, políticas, ciclistas que dejaron huella en este mundo. Que no esperaron. Que no hicieron lo que les dijeron que debían hacer. “A todas las niñas rebeldes del mundo: sueñen en grande, aspiren a más, luchen con fuerza y, ante la duda, recuerden esto: tienen razón”, reza en su primera página, roja y en papel ilustración, como todo el libro, que además está acompañado por ilustraciones de cada una de estas heroínas hechas por 60 artistas de distintas partes del mundo. Montena también sacó su libro de vidas excepcionales de 26 “superguerreras”. Se llama Las chicas son guerreras, y en sus páginas se encuentran desde Mary Shelley hasta Lady Gaga, pasando por Ada Byron, Marie Curie, Virginia Woolf, Coco Chanel, Agatha Christie, Frida Kahlo, Simone de Beauvoir, Rosa Parks, Audrey Hepburn, Jane Goodall, Malala y muchas más. Algunas son figuritas repetidas en ambos libros. Los mismos autores, Irene Cívico y Sergio Parra, publicaron también Las chicas son de ciencias: 25 científicas que cambiaron el mundo. Además desde Europa se ofrece Valerosas 1: Mujeres que solo hacen lo que ellas quieren (Vela Gráfica), de Pénélope Bagieu y traducción de Fernando Ballesteros (y está Valerosas II). No por casualidad, las tres propuestas se ofrecen juntas en amazon.es.



En Argentina, Chirimbote, editorial infantil con mirada de género y autogestiva, instaló la noción de las antiprincesas hace un par de años. También son biografías pero de latinoamericanas. La colección de libros Antiprincesas nació en abril de 2015, “pero las venimos pensando desde hace mucho tiempo, porque veíamos que las chicas sólo tenían como referentes a las princesas de Disney, y pensamos que sería bueno darles una alternativa más real, que pudiera hacerlas sentir más libres e independientes. Nos dimos cuenta que los varones también son afectados por esa imagen del príncipe azul y salvador, que no se corresponde con una realidad donde las mujeres estudiamos y trabajamos para llegar a ser alguien por nuestra propia cuenta. Así surgieron también los Antihéroes, que son héroes también, porque hacen cosas que perduran en el tiempo, porque enfrentan miles de situaciones para salir airosos, pero también pensamos que no solo son hombres que lucharon y ganaron todas las batallas, como a veces se pretende que sean los héroes, sino que también se puede sobresalir desde lo masculino haciendo otras cosas”, cuentan en su web. Frida Kahlo, Violeta Parra y Juana Azurduy son algunas de las biografías ilustradas que intentan incorporar variedad a los modelos tradicionales de mujeres de cuentos.

“Las feministas e incluso el mercado literario está encontrando un lugar para el disenso frente a ciertos estereotipos femeninos, reivindicando figuras femeninas relegadas o incluso presentando mayores contradicciones entre la relación femenino-masculino. La colección antiprincesas, es uno de los ejemplos que pone en relieve la vida de mujeres trascendentes. Eso no impide reconocer los mecanismos de perpetuación, que continúan expresándose a través de innumerables relatos, y que en nombre de la identidad y la tradición se estructuran bajo el modelo patriarcal y heterosexual de familia”, comentó a este diario Mara Lesbegueris, autora de ¡Niñas jugando! Ni tan quietas ni tan activas, de Editorial Biblos (ver aparte).

En su libro La construcción de género en la Literatura infantil y juvenil (LugarEditorial), Graciela Perriconi aborda cómo se construyó la subjetividad femenina en la LIJ en las últimas décadas, entre otros temas. Consultada por este fenómeno actual, dijo: “Podríamos aseverar que la novedad literaria de este tiempo es la de animarse a mostrar subjetividades que se constituyen precisamente a partir de los desvíos, rupturas y disensos que son capaces de establecer respecto de esos modelos hegemónicos y los roles sociales recomendados. Hablamos de los relatos que problematizan las formas tradicionales de maternidad y proponen configuraciones familiares y sexuales alternativas” (ver aparte).

Con el acento puesto en romper con los estereotipos, las nociones tradicionales de familia e identidades de género Oasis, Cuentos para niñxs, surgió hace cuatro años como librería virtual. Por la misma época también surgieron editoriales como Muchas nueces y Molinos de Viento. Un clásico de la primera es La princesa guerrera, que se termina enamorando de una mujer, y de la segunda Anita y sus dos mamás, que cuenta la dinámica diaria de las familias diversas. En igual plan, rompiendo estereotipos, en 2016 surgió un proyecto de crowfounding en España que trabaja con la reescritura de los cuentos clásicos con la idea de “desprincesarlos”. Érase dos veces lanzó este año la reelaboración de El patito feo, Rapunzel y La ratita presumida. “Rapunzel es una mujer que espera, espera y espera. Con un modelo de príncipe que es el de siempre: el rescatador de la dama en apuros… ¡qué rollo! En Érase dos veces hablamos de cómo el miedo te ata, presentamos una Rapunzel que busca en su interior la valentía y un príncipe con una masculinidad poco habitual en los cuentos clásicos: no le dice a Rapunzel lo que tiene hacer, le gusta cuidar de los demás con amor e incluso sabe tejer!!!!”, cuentan desde su web.

En noviembre de 2015, Witherspoon ya había aprovechado un discurso para hablar de lo que es importante para ella. En la gala Women of the Year de la revista Glamour cuestionó la pregunta que todas las historias ponen en la boca de chicas y mujeres cuando hay que resolver un problema –“¿qué hacemos ahora?”–, siempre mirando al chico del guión, esperando que él sea quien traiga las soluciones. Desde ese año creó una productora propia y todas sus películas y series cuentan historias de mujeres en diferentes etnias, ocupaciones, trabajos; chicas que “no son buenas o malas, son  audaces, malditas, peligrosas, como las mujeres reales de nuestras vidas”, dijo la Witherspoon.

Tal vez ésta sea una de las propuestas discursivas más ricas, en la que la perspectiva de género aparece de manera más sutil, en cada decisión argumental y artística tomada por quien escribe.

En ese sentido, en un artículo para la revista Desdeelpie.com, la profesora de literatura y especialista en infancia Florencia Elgorreaga valoró una experiencia local, cuando la editorial Abril, entre 1953 y 1958, publicó El diario de mi amiga con la participación de guionistas como Héctor Oesterheld, Conrado Nalé Roxlo, Boris Spivacow, Alberto Ongaro y excelentes dibujantes, como Breccia y Pratt. También abrió interrogantes sobre algunas propuestas infantiles atravesadas por lo políticamente correcto. “Se proponen muchas veces –sostuvo la especialista– como alternativa a los cuentos tradicionales las biografías de mujeres que se han destacado en su actividad. Naturalmente, nada lo desaconseja. Pero la realidad costumbrista no puede ser el único alimento de la fantasía. Es más, la identificación con sujetos –o sujetas– que han vivido, cuando es única, tiene los límites de un camino ya recorrido. La múltiple fantasía permite procesar y recrear los deseos propios. Las niñas y los niños que no han leído textos de realidades diversas, fantásticos, realistas, ubicados en contextos históricos y geográficos variados tienen más dificultades para desarrollar conocimientos sociales, empatía con el otro y posibilidades de distinguir claramente la realidad de la fantasía”.”Todo esto no significa que no haya que promover la escritura, edición, divulgación de una nueva literatura infantil, con perspectiva de género, y también con valores vinculados a los derechos humanos y sociales. Pero lo que ninguna propuesta para los chicos debe dejar de lado es el espacio para la aventura, la fantasía, la imaginación. Los relatos solemnes y aleccionadores, la ‘moraleja’ más o menos explícita no produce emoción ni empatía, no logra internalizarse ni movilizar los sentimientos propios”, agregó.

Porque como viene diciendo el grupo de artistas feministas Guerrilla Girls desde los 80: “cada una de las decisiones estéticas esconde un valor por detrás”.

-Fuente: https://www.pagina12.com.ar

-Imagen: https://www.pagina12.com.ar

‘Situación de la niñez en Colombia, atroz pero no nueva’

La psiquiatra Isabel Cuadros analiza los recientes crímenes y ofrece algunas recomendaciones.

No fue por azar que Isabel Cuadros Ferré, médica psiquiatra de la Universidad del Valle, recién graduada, en los años 80, decidió que orientaría su carrera a la prevención del maltrato infantil, cuando este era un asunto del que poco se hablaba fuera de las cuatro paredes del hogar.

Lo que determinó su compromiso fue la muerte de Jenny, una niña de dos años, en Cali. Llegó al hospital con 39 fracturas. Una vez diagnosticada, fue devuelta a su casa, porque el médico que la atendió no supo detectar las huellas de la violencia en su cuerpo. Cuando retornó, meses más adelante, nada se pudo hacer para salvarla. Desde entonces no ha habido un solo día en que no se dedique a hacer cuanto esté a su alcance para prevenir o erradicar el maltrato infantil en el país.

Creó hace 25 años la Fundación Afecto, la primera organización no gubernamental en ocuparse del problema. Isabel es dulce, de risa fácil, pero fuerte y corajuda para defender a la infancia de los “lobos” que la asechan y para ayudar a los padres, a la comunidad educativa, a sus colegas y al Estado, a morigerar o acabar con todo aquello que aleje a los niños de la alegría y el bienestar.

¿Cómo califica la situación que está viviendo la niñez en el país?

Atroz, pero no es nueva. Y si las marchas lo hacen sentir mejor a uno, pues que salgamos todos a marchar y en todo el país, pero se necesitan acciones propositivas. Desde la Fundación Afecto estamos proponiendo un cambio en la política pública. Es urgente crear una unidad intersectorial de crímenes contra los niños. El FBI, en Estados Unidos, tiene absolutamente control sobre esta problemática: si un niño no aparece en las primeras 24 horas o aparece muerto, se pone en marcha un operativo para encontrar al menor o detener a los responsables del crimen.Aquí se esperan 72 horas para ver si el niño se perdió jugando. Como es obvio, esta práctica no consulta la realidad: la violencia nos muestra que el niño no se fue a jugar. Las niñas de Suba, que jamás fueron encontradas (una historia de hace 15 años) y algunos otros casos nos indican que la respuesta del Estado tiene que ser más rápida y ser interdisciplinaria. Investigar los crímenes contra los niños es muy distinto que investigar los crímenes contra los adultos.

De manera que las marchas están muy bien y las lágrimas también, pero hay que hacer política pública.

¿Considera que la situación de violencia contra los niños se ha agudizado?

Se han multiplicado casos sobre los que no se tiene explicación. Lo que Jung describía como sincronismos: cosas que pasan al mismo tiempo y nadie sabe por qué.

En la Fundación Afecto, en el Hospital La Misericordia, en el programa que tenemos con Bienestar Familiar lo que vemos con frecuencia son fracturas de cráneo de bebés menores de un año, fracturas en los huesos largos, quemaduras, abuso sexual. En esta época ha habido una racha, y digamos que uno no encontraría una razón científica que la explique. Y aunque tenemos un nivel basal de violencia sobre los niños muy alto, me molestan esos titulares que dicen que el país no quiere a sus niños: el país somos todos, y aquí estamos las ONG, como nosotros, trabajando porque las cosas mejoren y millones de personas buenas que jamás han hecho ni harían un acto de violencia contra un menor. La mayoría de los padres y madres de este país quieren a sus hijos, a sus nietos, a sus sobrinos. Es muy arriesgado que se globalice, desde el punto de vista siquiátrico, y se decida que todo un país es violento. No es cierto. Jamás ha sido cierto. Esos titulares están haciendo mucho daño porque están diciendo a los violentos que todos somos iguales a ellos.

Algunos de sus colegas sostienen que si una persona es maltratada en la infancia va a ser un adulto maltratador. ¿Qué opina?

No necesariamente. Las líneas de investigación lo que muestran es que hay un porcentaje importante de esas personas que han sido maltratadas, violentadas, victimizadas sexualmente que crecen con secuelas que podrían repetir ese patrón. Es el ejemplo de Garavito, el abusador sexual. Pero hay otras personas que son resilientes. La mayor parte de las víctimas por abuso sexual son mujeres, y uno no ve que esas mujeres estén victimizando a los hijos. Si fuera cierto que cuando a uno lo maltratan, cuando en la infancia se viven situaciones violentas, esas personas crecen para maltratar y odiar no tendríamos esperanza para la especie humana, porque hay una cantidad de niños victimizados.

¿Tenemos un factor de violencia hereditario en el país?

Parte de lo que sucede es porque hemos sufrido grados de violencia social altos desde hace muchos años. Venimos de una colonización salvaje. Muchas de las tribus indígenas que habitaban este territorio eran terriblemente violentas, y de ahí para adelante ha habido pocos períodos de calma. Pero, más que un factor hereditario, quiero resaltar que la falta de atención en salud mental es gravísima en niños que han sido violentados. Solo ahora ha comenzado a hacerse tratamiento siquiátrico.

¿Se refiere a los menores desplazados, que presenciaron masacres, asesinato?

Sin duda. Lo que sabemos hoy es que los altos niveles de cortisol que se producen en el estrés crónico generan daños en el cerebro, muchas veces irreparables. La buena noticia en este panorama es que mientras el niño tenga una madre, un padre, unos abuelos que lo estén cuidando con amor, el niño sobrevive y se desarrolla bien.

Tenemos que ampliar la capacidad para poder atender los casos de hoy y lo que vendrá en el posconflicto: personas severamente victimizadas que no han tenido la oportunidad de conversar con nadie, que no han sido atendidas desde el punto de vista sicológico. Se deben tomar medidas de reparación, acciones para recuperar su salud mental, sobre todo en los niños más pequeños.

¿La pobreza, la miseria, la falta de oportunidades generan mayor victimización sobre los niños?

La pobreza es un factor de riesgo especialmente para abuso físico, para abuso por negligencia. Los niños de clase alta están expuestos a otros riesgos; por ejemplo, con el uso del computador. En las redes sociales prolifera la prostitución, la pornografía; abundan los pedófilos. Los pobres no tienen acceso a esa tecnología en la casa. La norma internacional dice que un niño menor de 12 años no puede permanecer solo. Imaginemos qué pasaría en el país si esta disposición se aplicara.

¿Qué otros peligros asechan a los niños en el país?

Las personas que los rodean. Las familias deben saber que tanto en el abuso físico como sexual, en todos estos homicidios que han ocurrido, donde el niño ha sufrido desmembración y abuso sexual y luego la muerte, los responsables han sido personas del entorno del menor. Hay que tener cuidado con quienes tienen acceso al niño. Hay esforzarse por cambiar la mentalidad de que los niños son los hacen los mandados de la casa. No hay que mandarlos a la calle. La calle es peligrosa. Si usted como adulto no está seguro en la calle, qué le hace pensar que para su niño sí hay seguridad.

A los niños les puede ocurrir lo mismo que le pasó a Caperucita, que la mamá la manda al bosque a sabiendas que en el bosque hay lobos. Eso es lo que hacemos en Colombia al mandar a los niños a la calle, con ingenuidad y falta de prevención. Hay muchas personas esperando a los niños que son vulnerables. Y, ¿cuál es el niño vulnerable? Uno que no sabe que los adultos pueden ser peligrosos, abusadores sexuales. Un niño carente de afecto y de cosas materiales fácilmente puede ser seducido.

¿Se podría afirmar que los victimarios cambiaron su objetivo de retaliación? ¿Ya no serían las mujeres las víctimas, sino los menores?

Es mucho más fácil matar niños que adultos. En la guerra de la antigua Yugoeslavia se mató a muchos niños. Si yo quiero vengarme de alguien, le mato a sus hijos. Es lo que pasa con los animales cuando se está de caza, se escoge el animal más débil de la manada: una leona o una loba que atienden sus crías son presas fáciles. El asesinato de los niños Vanegas Grimaldo en el Caquetá es una situación de todo nueva y distinta. Hubo una venganza, muy extraña por el nivel de pobreza que exhibe esa familia, por las condiciones en que vivían y donde vivían los niños. Situación muy distinta a la del caso de La Vega (Cundinamarca), donde sin duda el objetivo era el niño y se le desmiembra.

En el caso del asesinato de los niños del Caquetá, se habla de falla de la Fiscalía. ¿Qué opina?

Tengo que decir en defensa de las autoridades judiciales que la evaluación del riesgo en estos casos es muy difícil. Muy difícil que las autoridades pudieran predecir qué iban a hacer los asesinos, retrospectivamente hablando. Y aunque hubo amenazas, no es el caso típico del asesinato de niños. Lo que no sabemos, y seguramente nunca sabremos, es por qué ese desplazamiento de agresión, que iba dirigida a los padres, terminó en contra de los hijos. Repito, unos niños que vivían en unas condiciones lamentables.

¿Cómo se puede detectar y prevenir la agresión?

La violencia asecha. Hay que tener el ojo entrenado. En el maltrato infantil hay que actuar sobre la sospecha. Si no se actúa sobre la denuncia, puede haber un muerto cuando lleguen las autoridades a investigar.

Hay otro punto muy importante para tener en cuenta y es que las personas que denuncian el maltrato tienen que estar protegidas. Qué hacemos con las personas que detectan el abuso sexual y que sufren retaliaciones tanto en lo jurídico como en la parte criminal, pues lo primero que hay que hacer es proteger a las personas que trabajamos en defensa de los niños. Si Bienestar Familiar tiene un defensor de familia que está tomando decisiones, se le tiene que proteger. En la actualidad se deja a las personas que defienden a los niños muy expuestas, de carne de cañón, a los abusadores. Proteger a las personas que trabajan en defensa de los niños debe ser otra de las consignas. Menos escándalo y más acción.

¿Podría hablar sobre la violencia verbal, esa que es más sutil?

Muchos niños prefieren una palmada a una humillación, y entiéndase bien, no estoy abogando por las palmadas, pero también prefiero una palmada a una humillación. La humillación es lo que más agrede a un ser humano. Las palabras y el tono de las mismas crean realidades: usted no es valioso o usted no me sirve o usted no va aprender, o quítese de aquí que me estorba. El niño va interiorizando esas frases y crecerá con dolores que muchas veces se evidenciarán en comportamientos agresivos o en depresión o en ganas de no vivir.

La crianza moderna predica que es el afianzamiento de las cosas buenas que hacen los niños lo que trae mejores resultados en el proceso educativo y formativo. Se consiguen muchas más cosas con miel que con vinagre.

Quedan muchas cosas en el tintero. Pero ¿cuál sería la que cree más importante ahora?

Uno les oye decir a muchas personas que Colombia es el país más violento de mundo, en el que más matan a sus niños, y eso no es así. Sí hay un porcentaje de desalmados, muy bajo diría yo. Porque la mayor parte de nosotros daríamos la vida por nuestros hijos. Son muy inapropiados esos titulares que generalizan, como si todos fuéramos iguales. Por una parte, se les entrega a los malos una patente de corso para que sigan delinquiendo: “Si todos somos violentos, pues sigamos”. Y, por otro lado, la problemática se vuelve inabordable.

Si las 48 millones de personas todas son maltratadoras con los hijos, apague y vámonos. En cambio, si se envía el mensaje de que solo un sector mínimo de la población son unos desalmados, que responden a unas condiciones sociales específicas, a unos comportamientos patológicos de violencia, agregados a negligencia estatal, en donde seguramente no hubo atención oportuna, se estará trabajando en una dirección más acertada y exigiendo política pública para desarmar a esas minorías. Como psiquiatra y como defensora de la niñez, mal haría en negar la problemática de la violencia actual, que necesita intervención urgente en salud mental.

MYRIAM BAUTISTA
Especial para EL TIEMPO

– Fuente: http://www.eltiempo.com

 

‘De la prostitución se lucra el crimen organizado, no las mujeres’

Todo indica que la firma del acuerdo de paz ha disparado el “turismo sexual” de extranjeros. El embajador sueco contra la trata de personas y prostitución, Per-Anders Sunesson, hace un llamado para que entendamos qué hay detrás de la prostitución: crimen organizado, violencia y pobreza de miles de mujeres y niñas.

Reglamentar la esclavitud. Decir, por ejemplo, en adelante los hombres y mujeres de “raza” negra, mayores de 22 años, pueden ser sometidos a un trabajo que los expone a enfermedades y puede incluir golpes, escupitajos, burlas y menosprecio, durante 10 horas diarias, cinco días a la semana, por una remuneración económica y algunas prestaciones sociales. No tiene sentido, ¿no?

Nadie pensaría hoy que la esclavitud de personas con piel oscura debe ser reglamentada, pese a que el racismo siga presente en el mundo e incluso haya un presidente como Donald Trump que, hablando de políticas migratorias, se pregunte: “¿Por qué viene toda esta gente de países de mierda (shithole countries) aquí?”. Esa esclavitud, como institución humana, buscó acabarse no reglamentarse. No ha pasado lo mismo con “el oficio más antiguo del mundo”. La prostitución, en cambio, ha buscado reglamentarse con el apoyo de algunos sectores poderosos, aunque mayoritariamente se realice con el cuerpo de mujeres sin recursos y sin oportunidades, expuestas a múltiples violencias y entornos de crimen. La trata de personas es una de las formas más graves de crimen organizado y una forma de esclavitud moderna.

En Colombia, la prostitución no es un delito, aunque sí lo es el proxenetismo. Solo en Bogotá, según cifras de la Secretaría de Integración Social, se calcula que hay alrededor de 30.000 personas en situación de prostitución. Entre el 90 y 96 por ciento son mujeres y niñas que entraron al “negocio” a los 14 años y tienen muy baja escolaridad. El 90 por ciento de ellas viene de otras regiones. El 90 por ciento de ellas tiene un proxeneta que se lucra de su cuerpo. Entre el 85 y 95 por ciento fueron abusadas sexualmente en la infancia o en la adolescencia. El 70 por ciento ha sido atacada físicamente (entiéndase mutilada, lacerada y golpeada por “clientes”) y el 50% son asesinadas entre los 20 y 40 años, es decir, en los años más activos para “ejercer” la prostitución.

Suecia y otros países como Canadá, Noruega, Irlanda, Irlanda del Norte, Islandia y Francia lo han entendido. Y han buscado en sus legislaciones adoptar un modelo que criminaliza a quien compra sexo y a quien se enriquece con el cuerpo de alguien más. A la persona que vende su cuerpo no se criminaliza, pero el Estado le ofrece alternativas educativas, psicológicas y laborales si quiere salir de esta situación.

En esta entrevista, el embajador sueco contra la trata de personas y prostitución, Per-Anders Sunesson, de visita en Colombia, explica el impacto de la ley que defiende y cuáles son sus poderosas razones para estar de acuerdo con la abolición del “oficio más antiguo del mundo”.

¿Cómo es el modelo sueco que abolió la prostitución hace 14 años?

En 1999 en Suecia se decidió que no queríamos más prostitución porque vimos el daño que le hizo a la sociedad. Inicialmente, se pensó que se debía criminalizar tanto al comprador como al vendedor de servicios, pero cuando hablamos del vendedor estábamos hablando de las mujeres que ya eran víctimas de muchísima violencia, así que pensamos que no se podía criminalizar más a estas mujeres. Por eso se decidió solo criminalizar al cliente y a los proxenetas que se lucran con los cuerpos de ellas, y ofrecer salidas educativas y psicológicas, así como acompañamiento a estas mujeres para que dejen la prostitución.

¿Qué resultados han medido de esta política en un poco más de una década?

La prostitución se redujo a la mitad y no se volvió más clandestina, como se temió. Desde entonces ha decrecido. Pero tal vez el efecto más importante de la ley es que cambió totalmente la visión de la gente y hoy muy pocos hombres están interesados en comprar servicios sexuales. Yo tengo 54 años y creo que todavía algunos de mi generación están en contra, pero puedo ver la generación de mi hijo, que tiene 26 años, y ellos tienen claro que no está bien porque además están convencidos de la necesidad de igualdad de género. La demanda en el país de servicios sexuales es baja y por tanto la explotación sexual es baja. Por eso podemos decir que no tenemos crimen organizado involucrado en estas actividades.

¿Qué países se han sumado a este modelo?

Suecia en 1999; Noruega, luego Irlanda del Norte, Canadá, Islandia. Hace seis meses Irlanda; hace dos años se adoptó en Francia. En España y Grecia se está debatiendo la ley.

Al tiempo de que ustedes buscaban la abolición de la prostitución, otros países la legalizaron, ¿qué impacto ha tenido esa política?

Conozco de cerca el caso de Alemania, país vecino de Suecia. Hoy tiene unas 400 mil mujeres en prostitución, pero el 98% de ellas no son alemanas. Son mujeres que vienen de países con bajos ingresos como Rumania o Nepal. Ellas son las que trabajan en los burdeles alemanes.

¿Qué impacto tiene legalizar la prostitución?

Desde que la sociedad legalizó esta situación y con eso dijo “está bien comprar bienes sexuales” se ha incrementado la demanda. De hecho, hay un prostíbulo enorme, de seis pisos. En el primer piso hay un restaurante, en el segundo se venden servicios sexuales con mujeres asiáticas, en el tercer piso con mujeres negras, en el cuarto nivel con mujeres de medio oriente, etc. Como ahora hay una gran disponibilidad de mujeres gracias a la migración en Europa ofrecen tarifas básicas, promociones, por todo el sexo que se quiera, 24 horas. La demanda es muy alta en Alemania y por eso requieren tantas mujeres de otros países. Interpol y otras agencias de seguridad saben que los países que legalizan la prostitución tienen graves problemas con el crimen organizado y redes de tratas de personas. Por eso es interesante comparar estos resultados.

¿Qué piensa sobre que en Colombia se ha disparado el turismo sexual de extranjeros, luego de la firma del acuerdo de paz?

Estoy seguro de que esto va a pasar a una gran escala si además legalizan o “reglamentan” la prostitución. Recientemente he tenido la misma conversación con el gobierno cubano, que abrió su isla al turismo y siguen preguntándose si quieren ser un país de turismo sexual o no. Tal vez esto traiga dinero, pero ¿eso es lo que realmente quieren? Que las mujeres sean víctimas de hombres extranjeros que vengan a buscar sus “servicios”.

¿Qué pasa con los suecos que viajan buscando “servicios sexuales” que no encuentran en su país?

De hecho, en Suecia hemos buscado criminalizar también a los suecos que van a otros países a comprar servicios sexuales y creo que es importante que se sepa que estamos preparando una ley para sancionar a estas personas. Incluso así hayan viajado a países donde esto sea legal o autorizado.

¿Es usted feminista?

Sí, soy feminista y represento también el primer gobierno feminista de Suecia, que es el actual. Se trata de una transformación por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Cuando se debatió la ley que abolía la prostitución como institución el entorno era muy machista. Pero el Gobierno mandó una señal muy fuerte al decir que no estaba bien aprovechar el hecho de tener dinero para contratar servicios sexuales y el clima fue cambiando.

Pero los cambios sociales no solo necesitan de leyes para ser reales…

Claro, una ley no es suficiente, fue necesario pedir, por ejemplo, que personas con mucho capital social, como artistas o deportistas famosos, entendieran y dijeran en campañas publicitarias que no estaba bien comprar sexo. Se trató también de sensibilizar y educar en los colegios en otra idea de masculinidad, en prohibir la publicidad sexista, por ejemplo.

¿Cree que quienes compran sexo necesitan ayuda?

Al entrevistar a quienes compran servicios sexuales se puede ver que tienen una percepción extraña de esto. Muchos de ellos creen que les hacen un favor a estas mujeres y que es su derecho como hombres. Así que creo que hay que tratar de hablar con ellos para aterrizar el tema.

La poderosa industria del sexo ha buscado en Colombia y en el mundo hacer lobby alrededor de que se reglamente la prostitución y no se busque acabarse ¿qué piensa de eso?

Sí, es claro que hay mucho dinero en la industria, ganan cerca de 3.000 dólares americanos por segundo. Hay por lo tanto fuerzas económicas considerables que no quieren que se reduzca la demanda de pornografía o prostitución porque están ganando mucho dinero por ello.  En realidad, se pagan los mejores lobistas, que defienden y financian la idea de la legalización de la prostitución, pero sabiendo lo que esto le hace a la sociedad y a quienes ponen sus cuerpos para esto. Me cuesta entender cómo los países se dejan convencer por estos lobistas. Hay que ver las fuerzas detrás. No son las mujeres quienes se están lucrando.

¿Es cierto que la prohibición de la prostitución en Suecia elevó el consumo de pornografía?

No tenemos ningún indicador o investigación que muestre una conexión clara entre la prohibición y el aumento de consumo de pornografía. Lo que sí hemos documentado es que la pornografía ha cambiado mucho en los últimos cinco años. Hoy es mucho más violenta, incluye golpes, escupitajos, y humillaciones.

¿Cree que el debate debe dirigirse también a abolir la pornografía?

Pues, sabiendo que muchas de las mujeres que aparecen en pornografía están en situación de prostitución, yo creo que efectivamente se debería considerar la prohibición de la pornografía. Y así lo haremos muy pronto en Suecia.

-Fuente: https://colombia2020.elespectador.com

– Imagen: https://www.pexels.com/

Incesto, cuando romper con la familia se hace necesario

Una de las decisiones más difíciles que he debido tomar en la vida ha sido la de romper todo contacto con mi familia. Esa familia que me debía cuidar, educar y proteger  y que sólo me convirtieron en el pozo negro donde volcar su mierda, esa que ahora me dicen que no quieren que remueva.

El incesto, los abusos sexuales intrafamiliares suelen venir rodeados de silencio y marginación. Cuando decides romper ese silencio y te atreves a hablar de ello con la propia familia, lo habitual es que te silencien, te marginen y te inviten a que te calles, a que no remuevas la mierda y les dejes tranquilos.

Ese silencio junto con el tuyo de tantos años le otorga impunidad al abusador y le otorga impunidad al resto de la familia que no quiere verse salpicada, en el supuesto caso de que no lo estén ya, por unos hechos tan “incómodos” personal y sobretodo socialmente.

Ellos te toman como cabeza de turco y actúan en consecuencia volcando sus propias miserias sobre ti, que encima de estar siendo abusado y maltratado psicológicamente, estás en una clara indefensión, sumisión, resignación de tu propia vida en ese papel que te han asignado.

Pongo mi propio ejemplo. Sufrí abusos por parte de mi abuelo con la complicidad de mi abuela. Acabé con anorexia y bulimia graves, siendo prostituida, cocaína, intentos de suicidio, parejas maltratadoras y a día de hoy con un estrés postraumático complejo que me acompañará toda mi vida. Pero el papel en el que mi familia me ha encasillado, en el que les ha sido cómodo vivir su propia mentira durante tantos años, es el de “anoréxica”, la inestable anoréxica/bulímica que daba tumbos con su vida, de aquí para allá y que incomodaba a todos por su rebeldía, para ellos obviamente esta última sin razón de ser.

Si te separas de esta familia, de este núcleo cerrado, si rompes el hilo que te ata a ellos, se les rompen los esquemas, porque la cabeza de turco desaparece de una manera física y directa y sólo les queda la opción de rememorar, de mantener en la memoria y en sus propias conversaciones a esa anoréxica/bulímica inestable para olvidarse ellos mismos de su propia corrupta identidad.

Salir de estas familias es a veces la única y mejor opción para avanzar y empezar a reconstruirte.

Aquellos que un día fueran inocentes y habiéndoles dado la oportunidad de rectificar y posicionarse en el lado del débil, de la víctima y no lo hacen, se convierten irremediablemente en cómplices de todo el mal causado.

“Los miembros de una autentica familia incestuosa, deben cumplir con su propio código. Único, personal, e intransferible, creado para su supervivencia y continuidad en el espacio y tiempo, al 
que están destinados a pertenecer. Su descendencia sucumbirá, se convulsionara, y vivirá agitada eternamente, pero nunca verá como se mezclan los integrantes de sus diferentes partes.
La fusión no existe en una realidad deformada y enferma. Como integrante que eres de ese entorno, si te niegas a cumplir las normas, solo queda el aislamiento y la separación del grupo, desde la 
continuidad en su espacio propio, en el que también estás tú, es imposible poner en marcha una huida. Por tanto, pasas a cumplir otra función prevista en el código, te convierten en un personaje raro, extraño, antisocial, huidizo, evitativo, excéntrico, SILENCIOSO… pero real, sigues existiendo en su mundo y en el de los demás.”

Lectura de un estertor de muerte

– Fuente: https://ambarinfancialibre.com

ABUSO EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA: CONSECUENCIAS EN LA VIDA ADULTA DE LAS MUJERES

No, denunciar abusos no está de moda. Las mujeres comenzamos a hablar, a perder el miedo. “Quiero reconocer a todas las mujeres que sufrieron abusos y siguieron adelante porque tenían, al igual que mi madre, hijos que mantener, cuentas que pagar y sueños que perseguir”,  expresó Oprah Winfrey en la edición de los premios #GoldenGlobes y las mujeres gritamos #TimeUp en el mundo, aliviadas y contagiadas de fuerza.

#TimeUp al violento, al hombre que se cree dueño de las mujeres y sobre todo de su sexualidad. Y ojala llegue el #TimeUp a los pactos de silencio familiares.

Por Lenny Cáceres

Si bien no existen estadísticas hay profesionales dan cuenta del un alto porcentaje de mujeres adultas abusadas en la infancia y/o adolescencia. “Si, es alto el número de mujeres abusadas  en infancia y/o adolescencia. Y teniendo en cuenta que no siempre el espacio psicoterapéutico es un lugar de revelación del abuso”, así lo expresa Rosa Lambert, psicóloga con perspectiva de género y vasta trayectoria profesional.

Pactos de silencio

Uno de los aspectos más traumáticos para las mujeres abusadas y que ha permitido perpetuar esta forma de violencia son los “pactos de silencio familiares”, no siempre explícitos. Los pactos de silencio al interior de las familias, siguen vigentes menciona Sonia Almada, psicóloga clínica y a modo de ejemplo cita el siguiente caso:

“Hace cierto tiempo, realice el psicodiagnóstico de una niña con resultado positivo para abuso sexual intrafamiliar. Cite a su mamá y junto con la niña de 5 años les explicamos lo que la nena había  padecido. La madre se horrorizó, porque no esperaba que el perpetrador, fuese un familiar directo, pero si sospechaba de un abuso.

Me dijo ‘no  lo puedo denunciar, le arruino la vida’ y agregó  ‘a mí me paso también y sigo viva, estoy bien’”.

Los secretos familiares muchas veces tienen que ver con complicidades por sumisión. “Arruinarle la vida” al pedófilo deja por fuera la vida arruinada de la niña, su hija. Otras veces el pacto es totalmente inconsciente, esta mamá hasta esa consulta no recordaba su propio abuso y no había denunciado nunca a su verdugo, su propio padre.

Otras veces el pacto es por temor, a perder un lugar en la familia, hasta el espacio físico donde vivir junto a los hijos e hijas, o su alimento. El mandato patriarcal obliga a hombres y mujeres a callar, a disimular, la conocida “la ropa  sucia se lava en casa” no es solo un refrán es una frase tallada a fuego en el cuerpo social, puntualiza.

“Los pactos de silencio han colaborado para la continuidad de las conductas abusivas en la misma persona y en las siguientes generaciones. Esto desde la historia de abuso sexual. Desde el daño psico-emocional y físico en el o la abusada a trastornos irreversibles o de difícil reparación” agrega Lambert.

¿Qué cambió en las jóvenes para animarse a denunciar, a contar en el espacio posible sobre los abusos padecidos? ¿Solo la bronca las motoriza?

R.S – Las nuevas generaciones educadas y contenidas con más posibilidades de conocimiento de los derechos y con educación menos represiva pueden expresar más tempranamente las situaciones abusivas. Esto genera más tiempo para reparar daños y un actuar de la justicia como gran colaborador de lo terapéutico. La bronca puede ayudar, pero se necesitan otras condiciones más importantes como lo es contención del miedo, de la culpa y la garantía de la protección y acompañamiento a partir de la revelación o la denuncia.

Hay cambios muy notorios en jóvenes y adolescentes en los últimos años. Sin olvidar que falta mucho para que esos cambios lleguen a todas y todos .La posibilidad de comunicarse entre pares a través de las redes así como también con organismos de protección y o familiares lejanos. Una sexualidad más igualitaria entre varones y mujeres. Modificaciones en la currícula escolar aunque aun sea imperfecta y tenue.

S.A – En la clínica, presencio  más frecuentemente “confesiones”  de haber padecido abusos sexuales. Esta situación antes se sospechaba primero, la mayoría de las veces por signos, síntomas y trastornos. Ahora es más habitual que la /el paciente relate la experiencia traumática. Creo que la información ayuda a visibilizar y a permitir que las personas hablen acerca de los que le pasa y se sientan menos culpables, a diferencia de otras épocas.

También es más frecuentes escuchar varones relatando el abuso sexual o situaciones abusivas (de 10 pacientes, 2 varones fueron víctimas de abuso o situaciones abusivas). De 10 pacientes, 8 mujeres fueron víctimas de abuso o situaciones abusivas.

Situaciones abusivas: Presenciar relaciones sexuales de adultos, por dormir en el mismo espacio, ver material pornográfico de los adultos de la casa, etc.

Consecuencias en la vida adulta de mujeres abusadas en la infancia

En cuanto a las consecuencias, las dos profesionales son categóricas. “Las consecuencias en la vida adulta se asocian a lo mencionado anteriormente. Afectando vida social familiar con una psiquis muy alerta ansiosa. Dificultad en la adaptación de las emociones con frecuentes y variadas somatizaciones corporales. Todo ello dependiendo de la antigüedad de la revelación y posterior tratamiento adecuado” expresa Rosita Lambert

Sonia Almada puntualiza y afirma que “los problemas más habituales son las alteraciones en la esfera sexual -disfunciones sexuales y menor capacidad de disfrute, especialmente-, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, así como un control inadecuado de la ira; en el caso de los varones, volcada al exterior en forma de violencia; en el de las mujeres, canalizada en forma de conductas autodestructivas. Lo que predice una peor evolución a largo plazo es la presencia de sucesos traumáticos diversos, la frecuencia y la duración de los abusos, la posible existencia de una violación y la vinculación familiar con el agresor, así como las consecuencias negativas derivadas de la revelación del abuso; por ejemplo, romperse la familia, poner en duda el testimonio del menor, agresiones y revictimización.

Existe un alto porcentaje de ideación suicida y suicidio en los pocos estudios existentes hasta el momento que pueden verse repetidamente en la clínica. Trastornos del sueño, de la alimentación, problemas de vinculación, adicciones, y problemas psicosomáticos.”

Experiencia terapéutica con mujeres abusadas sexualmente en la infancia

La experiencia terapéutica de las dos profesionales nos marcan el camino a seguir, teniendo en cuenta que “el abuso sexual no solo se debe cuantificar sino calificar por el enfoque dado al mismo con una capacitación y supervisión adecuada a la problemática”, tal como lo explica Rosita Lambert.

Por otra parte, Almada alerta  “desde mi experiencia clínica,  que data de 1992, con mujeres víctimas de abuso sexual en la infancia, me permite aseverar que es uno  de los flagelos que mas daña la mente y cuerpo de las niñas. Las consecuencias son muy duraderas y el trabajo me gusta pensarlo como ‘semilla de lino’ es muy chiquito y se  debe hacer muy de a poco para retirar las esquirlas  del tiro en la cabeza’  como lo  denominó Irene Intebi  en “Abuso Sexual infantil, en las mejores familias” (Editorial GRANICA).

Las víctimas de abuso sexual son personas muy sensibles que deben ser alojadas y tratadas muy suavemente. Lo primero que uno se encuentra es un silencio abrumador, una oscuridad aterradora. Deben guardar el secreto, así se los enseño el pederasta. Sienten vergüenza por lo acontecido. La mayoría llega con la certeza que tiene responsabilidad y culpa sobre el hecho.
El primer trabajo es des-responzabilizarla del ‘crimen cometido’. Lleva realmente muchísimo tiempo recuperar a una persona de este trauma y siempre es con consecuencias”.

-Fuente: http://diariofemenino.com.ar/v2/