PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA DE GÉNERO DE INTERNET, HAY QUE SABER IDENTIFICARLA PRIMERO

Internet es un entorno de oportunidades que, por desgracia, en demasiadas ocasiones son aprovechadas para ejercer la violencia. Es un contexto en el que se da una gran asimetría, que otorga más posibilidades de causar daño y quedar impunes, sin apenas posibilidades de defensa real frente a esas agresiones. Es un contexto que incluso facilita culpabilizar a quienes han sido víctimas de amenazas y acoso.

La violencia de género es una manifestación de un problema estructural basado en la desigualdad entre hombres y mujeres, que tiene una presencia e impunidad cada vez mayor en el contexto digital. La propia tecnología está sirviendo para seguir estableciendo relaciones de poder entre hombres y mujeres, y recrear discursos que reproducen conductas sexistas y perpetúan estereotipos de género.

Según el estudio sobre la “Percepción de la violencia de género en la adolescencia y la juventud”, realizado por el CIS para la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, una de cada tres personas jóvenes de entre 15 y 29 años considera inevitable o aceptable, en algunas circunstancias, controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias o amistades, no permitir que trabajen o estudien, o decir qué pueden o qué no pueden hacer. No saber identificar el maltrato ha hecho crecer un 10% la violencia de género entre adolescentes. Los datos de éste y otros estudios recientes, así como de nuestra propia experiencia trabajando con alumnado, demuestran que entre adolescentes este tipo de violencia psicológica no se percibe como tal e incluso se llega a normalizar.

Es por ello que, la campaña “Diez formas de violencia de género digital”, desarrollada en colaboración con la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, dependiente del Ministerio de Sanidad. Servicios Sociales e Igualdad, no habla de cualquier tipo de ciberviolencia, sino de aquella que ocurre dentro del contexto de la violencia de género. La campaña se enfoca en la forma en que la violencia de género se reproduce en Internet, y tiene como objetivo reflejar la desigualdad y la discriminación que sufren las mujeres en Internet por el simple hecho de ser mujeres.

Las animaciones muestran situaciones en las que son los chicos quienes agreden, muchas veces sin dar cuenta, a sus compañeras. El objetivo es visibilizar estas situaciones y provocar la reflexión para su posterior rechazo. La violencia de género digital la tenemos delante de nuestros ojos pero aún estamos aprendiendo a verla; es una violencia que se manifiesta de una manera diferente y silenciosa, que debe ser señalada y reconocida por quienes la viven y condenada por toda la sociedad.

En Internet se reproducen de forma sistemática gestos, patrones y comportamientos que son injustos para las mujeres. Estos gestos innecesarios y fácilmente evitables son muchas veces legales, consentidos y normalizados por la sociedad. El objetivo de visibilizar este tipo de violencia no es encontrar culpables, sino enseñar a la sociedad a no cometer estas agresiones. Quien comete comportamientos sexistas de forma inconsciente y causa daño es responsable de entender por qué esa acción es sexista y debe conocer qué puede hacer para remediarlo.

También estamos ante una situación de violencia denunciable y reprochable cuando una mujer lleva a cabo estos gestos y agresiones contra un hombre. Pero no estaríamos hablando de violencia de género, ya que no hay una relación de poder de la mujer sobre el hombre: en los casos en los que un hombre sea maltratado por una mujer, hay que sacar el género de la ecuación y juzgarlo en su contexto y sus motivaciones propias, que serán diferentes en cada caso. PantallasAmigas cuenta en su canal de YouTube con múltiples animaciones que reflejan situaciones de ciberacoso  de chicos a chicas, de chicas a chicos, de chicas a chicas y de chicos a chicos. Que existan campañas que traten de combatir la violencia de género no significa que se eliminen o dejen de hablar sobre otros tipos de violencia en la sociedad. Esta campaña suma, no resta.

Fuente: http://www.pantallasamigas.net

 

4 cuentos infantiles para prevenir y detectar a tiempo el abuso sexual

Para evitar este daño irreparable es necesario educar a los niños a temprana edad sobre cómo reconocer un abuso sexual. Así, logramos empoderarlos y de paso, debilitamos a los abusadores. ¿Cómo hablar este tema tan difícil con los niños? Leyéndoles cuentos.

Las estadísticas son alarmantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que 1 de cada 5 niños son víctimas de violencia sexual, incluido el abuso sexual, y que esto afecta a niños de todas las edades, razas, clases sociales y religiones. Generalmente se da en entornos cercanos y de confianza, es decir, con tíos, abuelos, primos mayores, profesores, sacerdotes, vecinos o amigos de los padres.

Sabemos que como padres no es fácil abordar este tema con nuestros hijos cuando son muy pequeños, porque tenemos miedo a sexualizarlos a muy temprana edad, a pervertir su infancia, a inculcarles la desconfianza en los mayores, y, en resumen, a presentarles la idea de que el peligro puede estar cerca, cuando lo único que queremos es proteger su inocencia e infancia, criándolos en base a la confianza, el amor y la seguridad.

Pero, aunque suene cliché, la frase “más vale prevenir que lamentar”, en este caso es la gran clave. ¿Por qué? Porque los abusos pueden cometerse a cualquier edad, y porque, si los niños no saben de antemano qué es lo que está permitido que otras personas hagan con su cuerpo, jamás lo verán como un acto abusivo, y será mucho más fácil que el abusador los someta por períodos prolongados a esta violencia tan dañina.

En cambio, un niño que sabe qué es lo que es normal y qué no, estará más alerta y ante un eventual abuso, lo reconocerá rápidamente y podrá negarse, incomodarse o molestarse frente a este hecho, y comunicarlo a sus seres de confianza a tiempo, o al menos impedir que el abusador cometa el abuso. La mayoría de los abusadores actúa en base a la confianza que tiene con el niño, aprovechándose de su inocencia e ignorancia frente al tema.

¿Cómo tratar directamente estos temas tan complicados, sin ser tan explícitos? ¿Cómo llegar a la sensibilidad de nuestros hijos y hacerlos entender qué está bien y qué mal respecto a sus cuerpos, sin violentarlos con el lenguaje? ¿Cómo lograr que interioricen el tema del abuso y que sepan que es tan malo como el maltrato físico o sicológico?

Una buena forma de hacerlo es a través de cuentos infantiles creados por psicólogas especialistas, que enseñan el tema mediante un lenguaje directo y sencillo, acompañado de lindas ilustraciones que potencian el contenido y captan rápidamente la atención de los menores. Aquí les dejamos algunas recomendaciones para diferentes edades.

1. Kiko y la Mano: para niños pequeños

Este cuento infantil español se ha convertido ya en un clásico, y es material pedagógico para muchos jardines infantiles y escuelas públicas de Europa. Cuenta con una serie de materiales, llamados La Regla del Kiko, que incluye una guía, un cuento, un video y carteles, elaborados por el Consejo de Europa, para ayudar a los padres y educadores a explicar a los niños dónde otras personas no pueden tocarles, cómo reaccionar y a quién dirigirse para pedir ayuda.

Kiko, entonces, es un personaje que llega para combatir la violencia sexual contra los niños con una regla importantísima basada en tres ideas fundamentales: su cuerpo le pertenece sólo a él, existen secretos buenos y malos, y formas de tocar buenas y malas.

Los personajes son dos: Kiko y una mano, y la historia se basa en los tipos de contactos que van teniendo ambos, evidenciando así los que están permitidos y los que no, de forma clara y directa.

Aquí pueden leer el cuento, y le dejamos también el video.

2. Ojos Verdes: para niños entre 6 y 12 años

Este libro de la psicóloga española Luisa Fernanda Yágüez, cuenta la historia sobre un niño y su vecino adulto, y la relación secreta que mantienen.

Todo empieza cuando Alex, el niño, va en búsqueda de su pelota perdida y llega a una gran casa con un jardín maravilloso y se encuentra con Max, el entrenador de básquetbol del colegio, que resulta ser su vecino. Max le ofrece enseñarle a jardinear, siempre y cuando fuese un secreto. Y, al ser un conocido, Alex no ve el riesgo en esto y se somete a esta relación que termina en abuso. Por ende, el libro enseña que no se puede mantener secretos con adultos, aunque sean personas conocidas.

Aquí les dejamos el link del cuento.

3. ¡Estela grita muy fuerte!: a partir de 6 años

Este libro busca entregar a los niños una herramienta para enseñarles a hacerse respetar, para prevenir así tanto el maltrato como el abuso infantil. “Una excusa para que niños y niñas, y mayores, entablen un diálogo sobre el derecho de cualquier persona a decir no ante situaciones que nos disgustan o hacen daño”, señala Isabel Olid, autora del cuento.

Además, Olid, junto a la Asociación de Red de Ayuda a Niños Abusados, en colaboración con la Editorial Fineo, elaboraron un Programa de prevención de maltrato y abuso sexual infantil para acompañar el mensaje del cuento, mediante herramientas didácticas que permite que los niños se reconozcan en situaciones de maltrato y abuso y sepan cómo reaccionar.

El libro muestra a la protagonista Estela, una niña pequeña, en dos escenarios diferentes que involucran maltrato o abuso con personas cercanas: el primero es sobre maltrato físico con su mejor amiga del colegio y el segundo sobre abuso sexual con un tío.

Les dejamos el link del cuento en PDF y también el video.

4. Cata y Benja: para todas las edades

El gobierno chileno, a través del Ministerio de Justicia, el año 2012 publicó tres libros como guía básica de prevención del abuso sexual infantil:

Cata, Benja y su Hada Madrina es el primer libro, destinado a niños menores de seis años, que enseña los límites de las demostraciones de cariño de una persona de confianza, representada por un hada madrina.

Cata, Benja y Pincho es el libro destinado a niños entre 6 y 12 años, y explica a través de un amigo, lo que significa directamente el abuso sexual, por qué es malo, y que nadie puede tocarlos de manera indebida, incluidas las personas de confianza como: tíos, primos, abuelos, vecinos, etc. Enseña que no deben existir secretos con adultos y que siempre deben contarle a sus padres aquello que les molesta.

Cata y Benja online es el último libro destinado a adolescentes y que explica los abusos que se pueden cometer a través de internet y cómo evitar exponerse de forma online ante desconocidos. La historia está basada en la conversación por el chat de Facebook entre dos amigos, quienes van exponiendo lo peligroso que es entablar relaciones con personas desconocidas a través de internet, explicándolo mediante lenguaje juvenil y casos puntuales que supuestamente le pasaron a otros amigos cercanos.

Aquí pueden leer los tres libros.

¿Cómo actuar ante un caso de abuso infantil?

El Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS), pone a disposición pública una serie de actitudes adecuadas en el caso de enfrentarnos a un abuso infantil:

1. Creer al niño/a: con tipos de respuesta: “Gracias por confiar en mí Y contármelo, así puedo ayudarte a solucionarlo”.

2. Hacerle sentir orgulloso por haberlo contado: con tipos de respuesta: “Has sido muy valiente al contármelo y estoy muy orgulloso/a de ti”.

3. Decirle que no es culpable: con tipos de respuesta: “Tú no has hecho nada malo”, “No es culpa tuya”.

4. Asegurarle que no le ocurrirá nada malo: con tipos de respuesta: “Ahora que me lo has contado, puedes estar tranquilo porque esto no volverá a ocurrir”.

5. Decirle que saldrá adelante: con tipos de respuesta: “Aunque ahora estés un poco triste, todos te vamos a ayudar a que te sientas mejor”.

6. Expresarle afecto con tipos de respuesta: “Te quiero y estaré junto a ti siempre que me necesites”.

7. Mantener la calma: no hablar al niño nunca con demasiada carga emocional, trasmitiendo nuestro desasosiego y preocupación.

8. Asegurarse de que el menor no ha sufrido heridas, y en el caso de que las haya sufrido, acudir a un médico.

9. Proteger a la víctima: impedir que el abusador pueda volver a acceder al menor. Y el mejor método es la DENUNCIA.

En esta nota tratamos el tema de prevención, alertas y formas de acompañar a una víctima de abuso sexual infantil con mayor detalle. Esto gracias a la entrevista que le realizamos al filósofo José Andrés Murillo, víctima del ex párroco Fernando Karadima, y director de la Fundación Para La Confianza, la que se dedica a acompañar a víctimas, generar información relevante sobre abusos y su difusión y a entregar formación y capacitación especializada en abuso sexual infantil a instituciones que trabajan con niños.

¿Qué otros métodos de prevención ante el abuso sexual conoces tú?

-Fuente: https://www.eldefinido.cl

 

 

 

 

Proyecto antenas / Julia Borbolla

TED Talks.- En esta charla, Julia Borbolla, cuenta qué la inspiró para inventar una herramienta interactiva donde los dibujos animados sirven de terapia para niños víctimas de abuso. A la fecha, ha ayudado a más de 8 mil niños.

 

Negociar sexo por vida / Inés Hercovic

TED Talks. –En esta emotiva charla, Inés Hercovich comparte lo que aprendió durante su investigación y ofrece una visión del #AtaqueSexual que puede cambiar radicalmente la forma en que lo percibimos.

Las mujeres que no pueden denunciar los abusos sexuales de los que son víctimas

Muchas de estas mujeres huyeron de sus países para escapar del abuso sexual, solo para volver a enfrentar el mismo horror en Reino Unido como solicitantes de asilo.

El miedo a ser deportadas hace que no lo denuncien a la policía, pero un efecto que tuvieron las revelaciones sobre el productor de Hollywood Harvey Weinstein es que ahora han comenzado a hablar sobre sus experiencias entre ellas.

Con 37 años, Grace nunca ha tenido relaciones sexuales consentidas.

“No soy la única. Hay muchas más mujeres como yo”, dice, encorvada y mirando hacia la mesa. Ella apunta a la pared que separa la pequeña sala de reuniones de sus amigas en la habitación contigua.

“Somos las mujeres más vulnerables de Reino Unido”.

La exitosa terapia “extraterrestre” que logra que los niños verbalicen sus traumas

“Antenópolis” se llama el programa de la Fundación mexicana “Antenas por los Niños”, donde se utilizan los dibujos animados como terapia para que los niños víctimas de abuso logren verbalizar sus traumas para luego superarlos. A la fecha, el programa ha ayudado a más de 8 mil niños.

Lograr que un niño que ha sufrido un abuso reiterado por parte de un adulto (muchas veces sus propios padres, profesores o algún familiar) hable sobre su experiencia, es una tarea muy compleja y delicada que requiere de un trabajo enorme para lograr que se sienta en confianza para comenzar una terapia reparadora.

¿Por qué? Porque la confianza hacia el mundo adulto se rompe, porque los invade un miedo profundo de revelar la verdad de lo ocurrido, porque están amenazados por el abusador, e incluso, en muchos casos, porque no son conscientes del abuso del que han sido víctimas.

Puede pasar mucho tiempo antes de que el menor verbalice lo que le pasó, identifique bien a sus agresores, exprese lo que sintió, lo que siente hoy, etc. Y mientras más se retrasa este proceso, más se tarda también el inicio de la terapia para que se sane de este trauma.

¿Cómo lograr que entre en confianza, sin presiones? ¿Cómo hacer que se sienta seguro y dispuesto a trabajar en una terapia?

Julia Borbolla, reconocida psicóloga clínica mexicana fellow de Ashoka, lleva más de 30 años trabajando con niños y sus familias. El año 2005 desarrolló un innovador programa para llegar de una manera diferente a los niños vulnerados de entre 3 y 10 años (víctimas de abusos o sufrimiento físico y sicológico) y así prevenir, detectar y rehabilitar a los menores, tratando sus miedos y secretos más profundos.

Proyecto Antenas se llama su exitoso programa social, premiado a nivel internacional, que consiste en utilizar dibujos animados digitales que interactúan directamente, a tiempo real, con los niños a solas a través de un monitor, mientras los psicólogos se encuentran en otra pieza guiando el encuentro a través de un control remoto.

Los personajes interactivos son extraterrestres que no saben nada de la Tierra, por ende van haciéndoles pregunta sencillas a los niños para saber sobre su mundo, como: ¿qué es un papá?, ¿qué es una escuela?, ¿qué es un amigo?, ¿me convendría tener un hermano? Una vez que el niño va entrando en confianza, el marcianito (dirigido por la propia voz modificada de la psicóloga) empieza a ahondar en terrenos más complejoslogrando en 10 o 15 minutos lo que a un terapeuta le costaría aproximadamente cinco sesiones.

A la fecha, más de 8.000 niños mexicanos han sido beneficiados con este proyecto, que hoy, además de desarrollarse en clínicas y hospitales públicos a lo largo de México, se ha adaptado también a fiscalías de delitos sexuales y asuntos familiares, a la Suprema Corte de Justicia, a la Procuradería del Menor y la Familia, a los centros de Justicia, a la Secretaría de Gobernación y a Hogares de Niños (cada uno con un personaje diferente).

En El Definido conversamos con Julia para que nos contara la forma de trabajar que tiene su equipo de psicólogos y el impacto que genera esta didáctica terapia en los niños, niñas y adolescentes mexicanos.

El nacimiento de Antenas y su propósito

Julia nos cuenta que Antenas era un simple dibujo que le pidió a su hijo para una campaña escolar para reforzar la atención de los niños. Con él, la psicóloga decidió crear una historia sobre un extraterrestre llamado Antenas que había aterrizado en el sótano de la escuela y que salía por las noches a ver los cuadernos de los niños para ver si habían prestado atención en clases.

Los profesores iban dejándoles mensajes positivos a los niños en sus escritorios, firmados por Antenas. De a poco todo el personal del colegio y las materias eran intervenidas con mensajes de este personaje, hasta que los niños empezaron a exigir conocerlo en persona. Pero para no romper su fantasía, el mensaje a los niños fue el siguiente: Antenas es un marcianito al que le afectan los rayos solares, además de temerle un poco a los adultos, ya que sólo le gustan los niños y niñas de la Tierra.

El año 2003 Julia decidió transformar a Antenas en un personaje animado para instalarlo en su consulta privada, e incitada por su hija Julia Niño de Rivera (también psicóloga y hoy directora de la Fundación Antenas por los Niños A.C) decidió llevar al monitor a los hospitales para que el personaje conversara con los niños que estaban en tratamientos o previos a cirugías; y rápidamente se convirtió en un éxito.

Las verdades y secretos que los niños revelan en la terapia

La primera vez que Julia usó el programa, Antenas le preguntó a una niña de 5 años con quien vivía y ella respondió: con papá, mamá, hermano y una sirvienta. Antenas preguntó qué es una sirvienta y la niña le contestó: unas señoras que limpian y cuando los papás no las ven te pegan.

A partir de esa experiencia los niños empezaron a revelarle a Antenas situaciones de violencia, abusos sexuales e incluso delitos de los que han sido testigos. Pues al explicarle al personaje revelan sus propias experiencias, dada la confianza casi inmediata que logran, señalando por ejemplo: “los papás son señores que hacen llorar a las mamás”, “Los tíos son señores que juegan a juegos feos en los que te tienes que bajar los pantalones”.

El método que siguen se basa en el diálogo socrático, es decir en buscar la sabiduría propia del niño para explicarle el mundo a Antenas y después darle herramientas de resiliencia ante lo que esté viviendo. “Antenas es siempre positivo y sube al niño al status de maestro al pedirle que le explique. Es importante aclarar que no se trata de un engaño. Se le dice al paciente en todo momento que a Antenas lo mueve la cibernética, pero los niños y niñas del s. XXI no cuestionan esto, la tecnología es para ellos muy normal”, nos dice Julia.

¿Y por qué confían más en un dibujo animado que en un terapeuta? Antenas no se parece a nadie, no hay un prejuicio sobre él o ella, su ignorancia resulta muy atractiva para un niño o niña al que todos los adultos le dicen que hacer.

“Es asombroso ver cómo lo quieren y lo protegen, sobre todo cuando descubren que Antenas no tiene mamá. Muchos niños quieren ‘prestarle´ a su propia mamá o bien le meten en su buzón de correo monedas o dulces”.

Una herramienta previa a la terapia

Una vez recibida la información, los terapeutas manejan los temas con extremo cuidado, ya que uno de los principios de su trabajo es que no pueden revelar lo que saben sin el consentimiento del niño. Por eso Antenas debe pedirle permiso a los niños para compartir la información con un “adulto bueno”, que lo va a proteger y que va a cuidar a su familia. Por lo general, los niños lo permiten.

Así y gracias al éxito de esta herramienta que abre los canales de comunicación entre terapeutas y pacientes; las terapias posteriores logran ser mucho más efectivas, ya que se logra dar con el tema de fondo de forma más rápida y no invasiva.

¿Qué pasa si los niños denuncian abusos o delitos de terceros? Julia nos cuenta que precisamente por eso pusieron el programa a disposición de las autoridades, y hoy las procuradurías y centros de Justicia de México utilizan los personajes de Antenas para tomar la declaración de los niños de una manera más amigable y sin re-victimizarlos.

En México esta herramienta es cada vez más masiva y la idea de la Fundación es exportarla a otros países. Ya hay organizaciones de China, España, Estados Unidos y Sudáfrica que se han acercado para conocer la iniciativa.

Les dejamos esta charla TED donde Julia expone sobre su proyecto Antenas en México.

-Fuente: https://www.eldefinido.cl

MinTIC lanza taller para disminuir la violencia en las redes sociales

El programa “Ciberacoso, ¿qué sabemos y qué podemos hacer?” está disponible en línea para que lo descarguen profesores y padres de familia.

La campaña “Bajemos el tono 2.0” del ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) tiene como propósito disminuir la violencia digital en Colombia con la ayuda de cuatro piezas publicitarias audiovisuales que muestran las graves consecuencias del ciberacoso.

Dos de estos videos, que se transmiten a diario por canales nacionales, están basados en casos reales que ocurrieron en el país y uno cuenta la historia de una víctima que decidió suicidarse por el maltrato sistemático que recibió en redes sociales.

Y aunque aún no hay datos ni registros oficiales que demuestren cuántas personas en Colombia padecen este tipo de violencia, todo indica que el fenómeno se hace cada día más complejo. Los casos de acoso, ciberbulling, y “sexting” aumentan con rapidez.

Por eso, el Mintic lanzó un taller digital para prevenir y mitigar estas formas de violencia en línea llamado “Ciberacoso, ¿qué sabemos y qué podemos hacer?”.  El objetivo de esta herramienta, diseñada por Corpovisionarios en convenio con el programa En TIC Confío de MinTIC, es disminuir la violencia en las redes sociales e Internet en general a través de un juego interactivo que recoge la experiencia de los participantes alrededor de esta agresión.

De acuerdo con Mintic, el taller estará disponible para descarga gratuita en www.enticconfio.gov.co para los padres de familia y docentes. “Este taller busca entablar un diálogo de saberes entre estudiantes, docentes, padres y madres de familia, que permita reflexionar cuidadosa y profundamente sobre el fenómeno del ciberacoso y proponer estrategias efectivas para su prevención y atención”, dijo el Ministro TIC, David Luna.

Por otra parte, el Mintic presentó los resultados de un estudio que evaluó 69.717 trinos de 35.919 usuarios únicos y 10 publicaciones de Facebook en páginas públicas de 10 medios de comunicación para identificar el comportamiento, el lenguaje y los patrones comunes de interacción en los diferentes usuarios.

El análisis también contempló los comentarios realizados sobre publicaciones en los portales en Internet de El Tiempo, RCN y Pulzo con el objetivo de medir la temperatura de las conversaciones que los colombianos sostienen en internet.

Mediante Big Data y minería de texto, el Termómetro de Convivencia Digital ayudó a caracterizar el uso del lenguaje tóxico o que incita a la violencia y a analizar el impacto del ciberacoso en las interacciones virtuales.

La firma Quantil, que realizó el estudio, concluyó que la toxicidad en los comentarios en los portales de Internet es superior a los tweets, el uso de signos de exclamación y mayúsculas es más frecuente en este tipo de comentarios y que los usuarios tóxicos no suelen usar foto de perfil y que existe una correlación entre los usuarios con capital social y el mejor comportamiento en las redes sociales.

-Fuente: https://www.elespectador.com

-Imagen: https://www.istockphoto.com/

Dibujos para proteger a los más frágiles de los abusos sexuales

Un comic diseñado por los Mossos para detectar agresiones a discapacitados intelectuales destapa un caso en un ensayo.

 

Leyre (nombre falso) es una mujer de 29 años con discapacidad intelectual que solo ha sido capaz de comprender que sufrió abusos sexuales a través de unos dibujos de cómic. Ella los vio durante la prueba piloto que los Mossos d’Esquadra realizaron hace pocos meses. La sesión pretendía comprobar la efectividad de unas viñetas que habían diseñado -en colaboración con psicólogos- para lograr que las personas discapacitadas consiguieran denunciar agresiones sexuales.

Durante esta prueba piloto, el agente Carles Domingo, a través de seis viñetas, fue contando al grupo de Leyre, de una forma muy sencilla, en qué consistía un abuso sexual. En la primera imagen, se ve a una chica, María, la protagonista, metiéndose en la cama a la hora de dormir. Carles les preguntó: “¿María aquí está tranquila? ¿Está bien?”. En la siguiente viñeta, aparece una silueta negra con ojos rojos intimidantes. En la tercera, la silueta oscura se mete en la cama. En la cuarta, intenta tocarle el pecho a María. En la quinta imagen, María se echa a llorar. “¿Qué le pasa ahora a María? ¿Está triste?”, preguntó por último el policía al grupo. El experimento funcionó.

Las personas con discapacidad “conectan mucho más con imágenes que con palabras”, explica Joana Corominas, directora de centros de Catalonia Fundació Creactiva. “Se identificaron enseguida con María -la protagonista-, comprendieron por qué lloraba y algunas personas, como Leyre, fueron más allá y se reconocieron en su dolor. Ese día hubo más sorpresas. Porque otro de los asistentes acabó identificándose como un agresor. “Yo no sabía que lo que yo hacía podía hacer daño”, admitió avergonzado.

El mosso les fue insistiendo en algo que desconocían: tenían derecho “a decir que no” a la silueta negra. Como María, también ellos eran “dueñas de su cuerpo”. Las personas con discapacidad están “acostumbradas al rechazo” y sienten una necesidad enorme de “ser aceptadas”. Una carencia que multiplica su exposición a los abusos. “No saben decir que no”, razona Joana. Tras escuchar al policía, Leyre comenzó a repetir esa idea: “Soy dueña de mi cuerpo”. Leyre llevaba 5 años atendida por los psicólogos de su centro “y jamás había sido capaz de denunciar este abuso”. Desde que lo ha hecho, “lo hemos trabajado”, explica Joana, y los problemas de conducta de Leyre han remitido.

400 policías para prevenir los abusos

Los Mossos han formado a 400 agentes que visitarán centros catalanes especializados en discapacidad intelectual. Han preparado “ocho talleres distintos”, enumera el portavoz del cuerpo policial Albert Oliva. Se tratan los casos de abuso sexual, psicológicofísico económico. También los peligros de las redes sociales, el abandono o las situaciones de maltrato que puedan infligirles a causa de su condición. “A menudo se olvida el riesgo que corren de ser víctimas de estos ataques”, avisa Rosa Cadenas, presidenta de Dincat, una federación que agrupa a 300 entidades dedicadas a su cuidado.

Los talleres se llevan a cabo sentando a los asistentes en forma de ‘U’ y los agentes “visten uniforme”. Mientras dura la charla, los policías no dejan de interpelarlos para que vayan reflexionando poco a poco con las imágenes, para que se conecten con el relato. Cuando termina la sesión, no se van enseguida. Se quedan un rato porque saben que “algunos no hablarán delante del grupo, pero sí cuando puedan acercarse sin que nadie les oiga”.

Abusos en el eslabón más frágil

El caso de la escuela Taiga, avanzado por este diario, puso sobre la mesa el grado de vulnerabilidad que sufren estas personas ante las agresiones sexuales. Porque rara vez son capaces de comprender qué les están haciendo. Y si lo hacen, algunas discapacidades son tan agudas que resulta casi imposible que puedan expresarlo. Las viñetas que ahora empezarán a utilizar los Mossos pretenden conectar incluso con las víctimas más aisladas. También resultar disuasorias para los agresores, “que sientan que podríamos descubrirlos”.

Los Mossos recogieron durante el pasado año 94 denuncias por abusos contra personas discapacitadas. El 87% eran mujeres y el 31% menores de edad. Un estudio reciente de la Fundació Vicky Bernadet ha detectado que una de cada dos mujeres discapacitadas ha sufrido abusos sexuales. Rosa Cadenas explica que los abusos acostumbran a suceder en los centros. Y los cometen tanto los cuidadores como otros discapacitados con los que conviven las víctimas. Aunque estos últimos, a menudo, ni siquiera saben que les están haciendo daño.

-Fuente: https://www.elperiodico.com

‘Situación de la niñez en Colombia, atroz pero no nueva’

La psiquiatra Isabel Cuadros analiza los recientes crímenes y ofrece algunas recomendaciones.

No fue por azar que Isabel Cuadros Ferré, médica psiquiatra de la Universidad del Valle, recién graduada, en los años 80, decidió que orientaría su carrera a la prevención del maltrato infantil, cuando este era un asunto del que poco se hablaba fuera de las cuatro paredes del hogar.

Lo que determinó su compromiso fue la muerte de Jenny, una niña de dos años, en Cali. Llegó al hospital con 39 fracturas. Una vez diagnosticada, fue devuelta a su casa, porque el médico que la atendió no supo detectar las huellas de la violencia en su cuerpo. Cuando retornó, meses más adelante, nada se pudo hacer para salvarla. Desde entonces no ha habido un solo día en que no se dedique a hacer cuanto esté a su alcance para prevenir o erradicar el maltrato infantil en el país.

Creó hace 25 años la Fundación Afecto, la primera organización no gubernamental en ocuparse del problema. Isabel es dulce, de risa fácil, pero fuerte y corajuda para defender a la infancia de los “lobos” que la asechan y para ayudar a los padres, a la comunidad educativa, a sus colegas y al Estado, a morigerar o acabar con todo aquello que aleje a los niños de la alegría y el bienestar.

¿Cómo califica la situación que está viviendo la niñez en el país?

Atroz, pero no es nueva. Y si las marchas lo hacen sentir mejor a uno, pues que salgamos todos a marchar y en todo el país, pero se necesitan acciones propositivas. Desde la Fundación Afecto estamos proponiendo un cambio en la política pública. Es urgente crear una unidad intersectorial de crímenes contra los niños. El FBI, en Estados Unidos, tiene absolutamente control sobre esta problemática: si un niño no aparece en las primeras 24 horas o aparece muerto, se pone en marcha un operativo para encontrar al menor o detener a los responsables del crimen.Aquí se esperan 72 horas para ver si el niño se perdió jugando. Como es obvio, esta práctica no consulta la realidad: la violencia nos muestra que el niño no se fue a jugar. Las niñas de Suba, que jamás fueron encontradas (una historia de hace 15 años) y algunos otros casos nos indican que la respuesta del Estado tiene que ser más rápida y ser interdisciplinaria. Investigar los crímenes contra los niños es muy distinto que investigar los crímenes contra los adultos.

De manera que las marchas están muy bien y las lágrimas también, pero hay que hacer política pública.

¿Considera que la situación de violencia contra los niños se ha agudizado?

Se han multiplicado casos sobre los que no se tiene explicación. Lo que Jung describía como sincronismos: cosas que pasan al mismo tiempo y nadie sabe por qué.

En la Fundación Afecto, en el Hospital La Misericordia, en el programa que tenemos con Bienestar Familiar lo que vemos con frecuencia son fracturas de cráneo de bebés menores de un año, fracturas en los huesos largos, quemaduras, abuso sexual. En esta época ha habido una racha, y digamos que uno no encontraría una razón científica que la explique. Y aunque tenemos un nivel basal de violencia sobre los niños muy alto, me molestan esos titulares que dicen que el país no quiere a sus niños: el país somos todos, y aquí estamos las ONG, como nosotros, trabajando porque las cosas mejoren y millones de personas buenas que jamás han hecho ni harían un acto de violencia contra un menor. La mayoría de los padres y madres de este país quieren a sus hijos, a sus nietos, a sus sobrinos. Es muy arriesgado que se globalice, desde el punto de vista siquiátrico, y se decida que todo un país es violento. No es cierto. Jamás ha sido cierto. Esos titulares están haciendo mucho daño porque están diciendo a los violentos que todos somos iguales a ellos.

Algunos de sus colegas sostienen que si una persona es maltratada en la infancia va a ser un adulto maltratador. ¿Qué opina?

No necesariamente. Las líneas de investigación lo que muestran es que hay un porcentaje importante de esas personas que han sido maltratadas, violentadas, victimizadas sexualmente que crecen con secuelas que podrían repetir ese patrón. Es el ejemplo de Garavito, el abusador sexual. Pero hay otras personas que son resilientes. La mayor parte de las víctimas por abuso sexual son mujeres, y uno no ve que esas mujeres estén victimizando a los hijos. Si fuera cierto que cuando a uno lo maltratan, cuando en la infancia se viven situaciones violentas, esas personas crecen para maltratar y odiar no tendríamos esperanza para la especie humana, porque hay una cantidad de niños victimizados.

¿Tenemos un factor de violencia hereditario en el país?

Parte de lo que sucede es porque hemos sufrido grados de violencia social altos desde hace muchos años. Venimos de una colonización salvaje. Muchas de las tribus indígenas que habitaban este territorio eran terriblemente violentas, y de ahí para adelante ha habido pocos períodos de calma. Pero, más que un factor hereditario, quiero resaltar que la falta de atención en salud mental es gravísima en niños que han sido violentados. Solo ahora ha comenzado a hacerse tratamiento siquiátrico.

¿Se refiere a los menores desplazados, que presenciaron masacres, asesinato?

Sin duda. Lo que sabemos hoy es que los altos niveles de cortisol que se producen en el estrés crónico generan daños en el cerebro, muchas veces irreparables. La buena noticia en este panorama es que mientras el niño tenga una madre, un padre, unos abuelos que lo estén cuidando con amor, el niño sobrevive y se desarrolla bien.

Tenemos que ampliar la capacidad para poder atender los casos de hoy y lo que vendrá en el posconflicto: personas severamente victimizadas que no han tenido la oportunidad de conversar con nadie, que no han sido atendidas desde el punto de vista sicológico. Se deben tomar medidas de reparación, acciones para recuperar su salud mental, sobre todo en los niños más pequeños.

¿La pobreza, la miseria, la falta de oportunidades generan mayor victimización sobre los niños?

La pobreza es un factor de riesgo especialmente para abuso físico, para abuso por negligencia. Los niños de clase alta están expuestos a otros riesgos; por ejemplo, con el uso del computador. En las redes sociales prolifera la prostitución, la pornografía; abundan los pedófilos. Los pobres no tienen acceso a esa tecnología en la casa. La norma internacional dice que un niño menor de 12 años no puede permanecer solo. Imaginemos qué pasaría en el país si esta disposición se aplicara.

¿Qué otros peligros asechan a los niños en el país?

Las personas que los rodean. Las familias deben saber que tanto en el abuso físico como sexual, en todos estos homicidios que han ocurrido, donde el niño ha sufrido desmembración y abuso sexual y luego la muerte, los responsables han sido personas del entorno del menor. Hay que tener cuidado con quienes tienen acceso al niño. Hay esforzarse por cambiar la mentalidad de que los niños son los hacen los mandados de la casa. No hay que mandarlos a la calle. La calle es peligrosa. Si usted como adulto no está seguro en la calle, qué le hace pensar que para su niño sí hay seguridad.

A los niños les puede ocurrir lo mismo que le pasó a Caperucita, que la mamá la manda al bosque a sabiendas que en el bosque hay lobos. Eso es lo que hacemos en Colombia al mandar a los niños a la calle, con ingenuidad y falta de prevención. Hay muchas personas esperando a los niños que son vulnerables. Y, ¿cuál es el niño vulnerable? Uno que no sabe que los adultos pueden ser peligrosos, abusadores sexuales. Un niño carente de afecto y de cosas materiales fácilmente puede ser seducido.

¿Se podría afirmar que los victimarios cambiaron su objetivo de retaliación? ¿Ya no serían las mujeres las víctimas, sino los menores?

Es mucho más fácil matar niños que adultos. En la guerra de la antigua Yugoeslavia se mató a muchos niños. Si yo quiero vengarme de alguien, le mato a sus hijos. Es lo que pasa con los animales cuando se está de caza, se escoge el animal más débil de la manada: una leona o una loba que atienden sus crías son presas fáciles. El asesinato de los niños Vanegas Grimaldo en el Caquetá es una situación de todo nueva y distinta. Hubo una venganza, muy extraña por el nivel de pobreza que exhibe esa familia, por las condiciones en que vivían y donde vivían los niños. Situación muy distinta a la del caso de La Vega (Cundinamarca), donde sin duda el objetivo era el niño y se le desmiembra.

En el caso del asesinato de los niños del Caquetá, se habla de falla de la Fiscalía. ¿Qué opina?

Tengo que decir en defensa de las autoridades judiciales que la evaluación del riesgo en estos casos es muy difícil. Muy difícil que las autoridades pudieran predecir qué iban a hacer los asesinos, retrospectivamente hablando. Y aunque hubo amenazas, no es el caso típico del asesinato de niños. Lo que no sabemos, y seguramente nunca sabremos, es por qué ese desplazamiento de agresión, que iba dirigida a los padres, terminó en contra de los hijos. Repito, unos niños que vivían en unas condiciones lamentables.

¿Cómo se puede detectar y prevenir la agresión?

La violencia asecha. Hay que tener el ojo entrenado. En el maltrato infantil hay que actuar sobre la sospecha. Si no se actúa sobre la denuncia, puede haber un muerto cuando lleguen las autoridades a investigar.

Hay otro punto muy importante para tener en cuenta y es que las personas que denuncian el maltrato tienen que estar protegidas. Qué hacemos con las personas que detectan el abuso sexual y que sufren retaliaciones tanto en lo jurídico como en la parte criminal, pues lo primero que hay que hacer es proteger a las personas que trabajamos en defensa de los niños. Si Bienestar Familiar tiene un defensor de familia que está tomando decisiones, se le tiene que proteger. En la actualidad se deja a las personas que defienden a los niños muy expuestas, de carne de cañón, a los abusadores. Proteger a las personas que trabajan en defensa de los niños debe ser otra de las consignas. Menos escándalo y más acción.

¿Podría hablar sobre la violencia verbal, esa que es más sutil?

Muchos niños prefieren una palmada a una humillación, y entiéndase bien, no estoy abogando por las palmadas, pero también prefiero una palmada a una humillación. La humillación es lo que más agrede a un ser humano. Las palabras y el tono de las mismas crean realidades: usted no es valioso o usted no me sirve o usted no va aprender, o quítese de aquí que me estorba. El niño va interiorizando esas frases y crecerá con dolores que muchas veces se evidenciarán en comportamientos agresivos o en depresión o en ganas de no vivir.

La crianza moderna predica que es el afianzamiento de las cosas buenas que hacen los niños lo que trae mejores resultados en el proceso educativo y formativo. Se consiguen muchas más cosas con miel que con vinagre.

Quedan muchas cosas en el tintero. Pero ¿cuál sería la que cree más importante ahora?

Uno les oye decir a muchas personas que Colombia es el país más violento de mundo, en el que más matan a sus niños, y eso no es así. Sí hay un porcentaje de desalmados, muy bajo diría yo. Porque la mayor parte de nosotros daríamos la vida por nuestros hijos. Son muy inapropiados esos titulares que generalizan, como si todos fuéramos iguales. Por una parte, se les entrega a los malos una patente de corso para que sigan delinquiendo: “Si todos somos violentos, pues sigamos”. Y, por otro lado, la problemática se vuelve inabordable.

Si las 48 millones de personas todas son maltratadoras con los hijos, apague y vámonos. En cambio, si se envía el mensaje de que solo un sector mínimo de la población son unos desalmados, que responden a unas condiciones sociales específicas, a unos comportamientos patológicos de violencia, agregados a negligencia estatal, en donde seguramente no hubo atención oportuna, se estará trabajando en una dirección más acertada y exigiendo política pública para desarmar a esas minorías. Como psiquiatra y como defensora de la niñez, mal haría en negar la problemática de la violencia actual, que necesita intervención urgente en salud mental.

MYRIAM BAUTISTA
Especial para EL TIEMPO

– Fuente: http://www.eltiempo.com

 

Los pederastas pueden estar bajo el mismo techo

Según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) 80% de los pederastas son conocidos por el niño y la familia y utilizan la confianza para engañar a los adultos pues aún no estamos preparados para detectar cómo y cuándo actúa un pederasta.

Nadie lo habla, nadie lo escucha, nadie lo ve; cuando un adulto abusa a un niño o adolescente el delito es una pesada culpa que aplasta a la familia: “Yo nunca vi nada sospechoso”, “parecía quererlo tanto,” “¿cómo no me di cuenta?”, “¿será verdad?, esto no puede estar pasando”. Los familiares olvidan que antes de llegar al menor, el pederasta seduce y engaña primero a los adultos.

Ana Hilda Arencibia Valles, exjuez penal de Yaracuy, lo explica: “El abuso sexual infantil es un delito que vive en zona oscura; hasta que no se descubre nadie lo sabe. El agresor sabe que nadie sospecha de él y se vale de eso para perpetrar el delito impunemente, cada vez que quiera, por meses o años”.

Yimmy Rodríguez, psicólogo especialista en niños, niñas y adolescentes, indica que para que el abusador actúe, por lo general, necesita pasar tiempo a solas con el menor por lo que la máxima a aplicar es anular la estrategia 1-1 o dejar que un adulto pase tiempo a solas con un niño sin supervisión, independientemente que sea un familia, un maestro, un entrenador o un sacerdote.

Antes de actuar, el pederasta se gana la confianza de la familia; nadie sospecha de la persona que está cerca y contrario a lo que hemos aprendido la mayoría de los pederastas son conocidos del niño y de la familia, afirmó el especialista. Rodríguez indicó que hay que ejercer la vigilancia activa y aceptar que el abuso sexual infantil puede ocurrir por lo que debemos estar atentos a conductas sospechosas en la relación de la persona con el niño o adolescente.

Estiana Colmenares, directora de Voces de Género, asociación civil asentada en Caracas, Venezuela, dedicada a defender los derechos y niños desde el año 2014, considera que la prevención comienza por la formación en el tema a los padres y a quienes ejercen el cuidado y vigilancia; es decir, maestras, niñeras, entrenadores y tutores deben aprender a prevenir y detectar conductas sospechosas de un adulto respecto a un niño.

Estadísticas de Voces de Género reflejan que el pederastas actúa mayormente cuando salen a pasear o juegan a solas con el niño o adolescente, entendiendo que el abuso es un proceso gradual que lleva años por lo que el menor pasa de la niñez a la adolescencia en manos del abusador, indicó Colmenares y vista la relación de afecto o autoridad para el adolescente es muy difícil hablar sobre lo que le está sucediendo.

En cuanto a los niños más pequeños, de 2 a 8 años, los registros de la organización reflejan que muchas veces son abusados mientras están sentados sobre las piernas del pederasta, quien suele ser un familiar, padrino, entrenador o muy cercano a la familia. La abogada subrayó “La confianza debe ganarse, no darla automáticamente a quien vaya a cuidar a un niño. Hay que estar muy seguros para delegar el cuidado de un menor a terceros. Debemos recordar que todos tenemos el deber de cuidar a los niños y adolescentes que sean dejados a nuestro cargo “.

Romper el silencio

Al investigar sobre el abuso sexual infantil en Venezuela faltan datos, perfiles, estadísticas; la exjuez Arencibia considera que la mayoría de los casos no se denuncian sea por vergüenza, miedo o ignorancia; el silencio se impone, no solo los menores callan, callan los adultos que están obligados a protegerlos.

Si un niño se atreve a hablar, afirma el psicólogo Rodríguez, lo principal es creerle, asegurarle que no es su culpa y separarlo del presunto agresor hasta investigar y determinar si es ese adulto u otro quien abusa del niño. Además debemos recordar que el abuso es una serie de conductas dañinas como manoseos, exhibición a contenido sexual hasta penetración, las cuales resaltó la exjuez implican penas de 4 a 20 años, haya o no consentimiento del menor, según lo establece la Ley Orgánica de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes (Lopnna).

“Es un delito que se da en la esfera de la confianza, dentro de las casas, las escuelas u otros espacios; el niño calla porque no entiende lo que sucede y si lo entiende es chantajeado con el cariño o callado por medio de la violencia”, subraya Arencibia.

Cuando un niño es abusado entra en juego el cariño y el afecto, quien lo hace no solo dice quererlo sino que es una persona apreciada por su mamá y su familia.

“El abuso no sucede de un día para otro, va poco a poco y el pederasta se asegura de que el menor nunca lo diga; seduciéndolo, diciéndole que es su culpa o con amenaza; de allí la dificultad para hablar, el niño se pregunta ¿quién me va a creer?”, explica, a su vez, Rodríguez.

Estiana Colmenarez recuerda: “La estrategia más usada por el agresor es la persuasión o la coerción, frases como ‘es nuestro secreto, no se lo digas a nadie’, ‘lo hago porque te quiero’, ‘si lo dices nadie te va a creer’, ‘si hablas, algo malo le haré a tu mamá’, son las más usadas para lograr el pacto de silencio”.

También pueden vestir sotana

No solo entrenadores, padrastros o padrinos se encuentran en la esfera de los pederastas, quienes usan la confianza y el cariño para agredir, también pueden ser ministros de algún culto o vestir una sotana, como pasó con el sacerdote Luis Alberto Mosquera Delgado, sentenciado a 7 años de prisión en el año 2006 por abuso sexual a n niño recibió un beneficio procesal y hoy oficia misa en El Tocuyo, estado Lara, pese a que su presencia amenaza los derechos colectivos y difusos de niños y adolescentes, como el derecho a ser protegidos del peligro.

Mosquera Delgado, según explica un consejero de protección, es una amenaza para los niños y adolescentes y de acuerdo al artículo 347 de la Lopnna, en su numeral K, el Consejo Municipal de Derechos de Niños y Adolescentes (Cdmnna) debe intentar la acción de protección, exhortar a las instituciones a separar al sacerdote de la cercanía con niños y adolescentes y garantizar sus derechos.

Desde febrero 2009, el sacerdote administra la parroquia Nuestra Señora de La Valvanera y sobre él pesa no solo la condena por haber abusado a un niño de 6 años dentro de la casa parroquial del barrio San Jacinto en Barquisimeto (tal como consta en el expediente) sino la denuncia de violación en grado de tentativa hecha en el año 1996 en Carora por la mamá de un menor de 12 años, el cual logró huir de Mosquera Delgado al presuntamente intentar abusarlo.

Señalar al pederasta

Admitir que quien abusa puede estar bajo el mismo techo es el primer impedimento para darse cuenta. Los adultos no imaginan que pueda ser posible y por ello, explica el psicólogo Rodríguez, el abuso sigue en el tiempo y no puede ser detectado, salvo que el niño hable (lo que no pasa casi nunca) o el pederasta sea descubierto.

“Al descubrirse el hecho o sospechar de que algo está ocurriendo lo correcto es denunciar y, por lo general, las denuncias son hechas por la familiares o maestras, quienes según la Lopnna, al tener autoridad y vigilancia sobre el menor están obligadas a cuidarlo”, recordó la exjuez penal Arencibia.

“Cuando delegas el cuidado de un niño o adolescente a una institución (sea escuela, liceo o sistema deportivo) el tutelaje del menor lo tiene la institución y durante el lapso de tiempo que el menor permanezca allí son responsables de lo que pueda pasarle, incluido que sea abusado sexualmente”, subraya Arencibia.

La abogada recordó que no se debe ser negligente al momento de proteger a un niño o adolescente y que cualquier persona puede hacer la denuncia sea a través de la fiscalía de la materia o a través de los concejos municipales de derechos del niño, niña y adolescente (cdmnna).

Por su parte, Colmenares detalla que además de la familia y maestros, el personal de salud es corresponsable de denunciar toda situación que atente o vulnere la integridad de un niño o adolescente y, si observa o sabe de un posible hecho punible de abuso sexual infantil, tiene la obligación legal y moral de hacer la denuncia respectiva para frenar al pederasta.

Prevenir es ejercer el cuidado activo, proteger a niños y adolescentes no solo de los extraños sino de los conocidos. El abuso sexual infantil se basa en la confianza, el cariño y el contacto; quien abusa está cerca y puede ser un padrastro, un tío, un padrino, un maestro o entrenador, las estadísticas así lo reflejan, por ello debemos aprender a ver actitudes extremadamente cariñosas, tratos preferenciales y evitar dejar a solas al niño o adolescente; delegar su cuidado solo cuando sea realmente necesario.

No basta con enseñar a los niños a no permitir les toquen sus partes privadas, no basta con observar signos de posibles abusos, para prevenir debemos comenzar por formarnos en el tema observar a los adultos que rodean a los menores y detectar conductas inapropiadas como insistencia en jugar o salir siempre a solas, marcada preferencia por el menor y en algunos casos, explica el psicólogo, tratarlos como pareja. La prevención, el cuidado y vigilancia es fundamentalmente una responsabilidad de los adultos, aspirar que los niños se cuiden solos es una estrategia que da pocos resultados.

-Fuente: https://elpitazo.com/ultimas-noticias/los-pederastas-pueden-estar-techo/

-Imagen: andreacanon.com